Denunciante Bronce
| Rinocerontes: combatiendo la caza furtiva
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5,00 | Con un precio que rivaliza con el oro en el mercado negro, el cuerno de rinoceronte es el motor de una batalla sangrienta entre los furtivos y las autoridades. Los guardas de la reserva privada Savé Valley Conservancy, en Zimbabwe, encontraron este
rinoceronte negro macho después de que unos furtivos le dispararan y le cortaran los dos cuernos. Los
veterinarios tuvieron que sacrificarlo. En los últimos seis años los furtivos han matado más de mil
rinocerontes africanos por sus cuernos, que se pasan de contrabando a Asia para su uso en la medicina
tradicional. Sedado y con los ojos vendados, un rinoceronte negro de El Cabo Oriental (Sudáfrica) es transportado así en helicóptero durante 10 minutos hasta el camión que lo llevará a su nuevo hogar, a 1.500 kilómetros de distancia. Este sistema, ideado para sacar a los animales de las zonas menos accesibles, forma parte de una iniciativa para reubicar a esta especie amenazada en zonas más favorables para su cría y distribución. En un café de Vietnam, una mujer muele un trozo de cuerno de rinoceronte. Añadiendo un poco de agua y frotando el cuerno contra el fondo rugoso del cuenco, prepara una solución que para muchos asiáticos es una «supervitamina» que cura diversas enfermedades. Hay pocos estudios científicos sobre las propiedades medicinales del cuerno de rinoceronte, y ninguno que haya dado resultados concluyentes. Un cuerno como este de 3,5 kilos puede costar hasta 270.000 euros en el mercado negro. En la reserva de caza de Nakavango, Zimbabwe, Damien Former, un antiguo miembro de la fuerzas especiales australianas, imparte una clase a unosaprendices de guardabos en la que les enseña a disparar con precisión con una escopeta. Autoridades responsables de la protección de la vida salvaje en Sudáfrica almacenan los cuernos de
rinocerontes que han fallecido de muerte natural en parques nacionales y provinciales, y también los
que fueron cortados por los cazadores furtivos. Una cría de rinoceronte blanco juega con otro ejemplar joven en un redil de un parque en la provincia de KwaZulu-Natal, Sudáfrica. El cadáver en descomposición de un rinoceronte yace sin los cuernos en el mismo sitio donde fue estrangulado por una trampa de alambre colocada por los cazadores furtivos en una reserva de caza privada cercana al Parque Nacional Kruger de Sudáfrica. Los guardabosques cercaron el lugar, pero los furtivos no regresaron a por su captura y los oficiales extrajeron los cuernos. Tras una cacería en una finca privada, la carne de rinoceronte blanco se cuelga en la cámara frigorífica. La piel de se cura con sal. Cada año, los parques de Sudáfrica venden animales de caza cuando las poblaciones exceden los recursos. Las ganancias financian proyectos de conservación, y los ganaderos crían a los animales para la caza y el ecoturismo. Los conservacionistas admiten que el sistema ha aumentado el número de rinocerontes en los últimos 20 años, pero advierten de la reciente implicación de cazadores y ganaderos en el tráfico ilícito de cuernos. 
__________________  "Aún hay vagos destellos de civilidad en este matadero salvaje que alguna vez fue la humanidad" . |