Respuesta: ¿Estamos en los comienzos de la primera ciberguerra mundial?
El colectivo Anonymous, por ejemplo, ha declarado la guerra a Estados Unidos y a muchas empresas globales. Como respuesta, Estados Unidos cerró Megaupload y la cosa se complica cada vez más... Anonimous anuncia la operacion Black out (apagón). Y la escalada continúa. Quizá uno de los datos más reveladores de la reunión de Cancún es que, durante el último año, una de cada diez grandes empresas en el mundo ha sufrido algún tipo de ciberataque.
Ahora bien, ¿quién está detrás de esas acciones? La respuesta no es sencilla, según explicó en Cancún Michael Moran, Director de Ciberseguridad y Crimen de Interpol. Los ataques en la red no son algo nuevo, aunque en los últimos tiempos han alcanzado un grado de sofisticación y complejidad que sólo puede deberse a la acción de grandes y poderosas organizaciones. Como por ejemplo, los gobiernos de un número creciente de países. Pero no solo eso. Los ciberataques también son cosa de las grandes organizaciones terroristas, que gastan ingentes sumas de dinero para “reclutar” cerebros y diseñar ciberarmas cada vez más letales y precisas.
Capacidad de tumbar a EE. UU.
Baste con leer las declaraciones al respecto de Leon Panetta, secretario de Defensa de los Estados Unidos y ex director de la CIA: “Lo cierto es que existe la capacidad cibernética de tumbar nuestras redes eléctricas, o de paralizar el sistema financiero de nuestro país. Y creo que tenemos que estar preparados no solo para defendernos contra esta clase de ataques sino, en caso necesario, también para ser agresivos”. Sobran los comentarios.
¿Cómo debería de responder un estado a un ataque del que no está clara la procedencia, ni la autoría? En términos militares convencionales, la respuesta sería evidente. Pero no cuando estamos en el mundo virtual. Allí transcurre una parte cada vez mayor de nuestras vidas. Y también la de las mayores empresas e instituciones de nuestra sociedad. Y no existen organismos de defensa, ni tratados, ni acuerdos de cooperación, aunque es cierto que las naciones están empezando a hablar de organizarse.
En palabras de Eugene Kaspersky, organizador del encuentro, “Vivimos en un mundo cada vez más peligroso. Todo, o casi todo, funciona aprentando un botón, y cada vez más máquinas están conectadas a Internet, o actualizan su software por Internet. Estoy preocupado porque esto es así desde lo más pequeño (particulares y pequeñas empresas) a los sistemas industriales más complejos. El malware es anónimo, no reconoce víctimas y ataca de forma aleatoria. Y ahora puede, además, dirigirse contra objetivos concretos. Lo único bueno de todo esto es que los gobiernos están empezando a darse cuenta de ello. Y tratan de reaccionar”.
|