¿Estamos en los comienzos de la primera ciberguerra mundial?
Aunque pueda sonar a ciencia ficción, lo cierto es que muchos expertos creen que sí. Y aunque para el término "ciberguerra" cabe más de una definición, un simple repaso a determinados acontecimientos recientes parece dejar poco lugar a dudas. Solo durante los últimos meses, el número de “ciberataques” se ha multiplicado. Redes eléctricas boicoteadas en Brasil, sistemas financieros en Gran Bretaña, instituciones bancarias en Estados Unidos y redes de transporte y comunicaciones en, por lo menos, otra decena de países...
¿Nos encontramos, ya, en medio de una contienda cibernética de proporciones globales sin que la mayoría de los ciudadanos siquiera se haya dado cuenta de ello? Y si es así, ¿Quién o quiénes son los atacantes? ¿Y con qué objetivos? Un grupo de expertos internacionales en seguridad tecnológica se reúne estos días en Cancún (México) para debatir la cuestión.
Organizado por la empresa Kaspersky y bajo el título “Seguridad de las Tecnologías de la Información en la era de la ciberguerra”, representantes de Interpol, Gartner, varias agencias de seguridad internacionales y analistas y expertos de la propia empresa organizadora intentan poner un poco de orden en el actual caos de la seguridad en Internet. ABC ha asistido a esas conferencias y ha tenido ocasión de hablar directamente con algunos de los mayores expertos sobre el tema.
Durante el pasado año, varias naciones (Estados Unidos, Gran Bretaña, China...) han hecho pública su intención de crear departamentos “especiales” de Defensa para desarrollar y desplegar todo un arsenal de nuevas “ciberarmas”. En 2011, en efecto, una auténtica histeria colectiva se extendió por el mundo entero como consecuencia del descubrimiento casual, en junio de 2010, de Stuxnet, un gusano informático que es, en el mundo de los virus, lo mismo que una bomba atómica sería en el mundo de las armas convencionales.
Y es que Stuxnet fue el primer virus informático conocido capaz de sabotear, por sí mismo, procesos industriales. Fue creado con un único y letal propósito: boicotear las instalaciones atómicas iraníes, especialmente aquellas capaces de fabricar misiles con cabezas nucleares. Pero de la misma forma podría haberse diseñado para boicotear cualquier otro objetivo, como las redes eléctricas de un país entero.