La actriz siguió el consejo de
Bruce Willis y decidió ingresar en un centro de rehabilitación. Desde entonces
no se ha vuelto a hablar de su estado de salud, pero fuentes cercanas revelaron que se encuentra bien, a pesar de que le queda mucho por hacer

Crédito foto: Reuters
Fue la propia
Demi Moore quien se dio cuenta de que sus problemas habían excedido los límites y tomó la decisión de ingresar en un centro de rehabilitación. La intérprete
necesitaba ser tratada por sus trastornos alimenticios y sus problemas de adicción al alcohol y los medicamentos.
Cuando ingresó al mismo centro en el también estuvieron internadas
Linsay Lohan y
Eva Mendes, los médicos no pusieron fecha límite a su tratamiento. Los expertos indicaron que
tenía que estar aislada y que sólo podía tener contacto con un pequeño círculo de personas. "Demi está obteniendo resultados positivos en su rehabilitación. Ella estaba a punto de tocar fondo, pero ahora las cosas están mejorando", reveló uno de los visitantes permitidos, según el sitio
RadarOnline. "Tiene una buena perspectiva de futuro y aquellos que estamos a su alrededor pensamos que
se está tomando su tratamiento en serio para no volver a pasar por otro incidente como el de enero".
Los amigos y la familia de la actriz están animados por su evolución, aunque no esperan que vaya a salir pronto del centro de rehabilitación. "
Todavía tiene mucho trabajo por delante para mantenerse saludable", aseguran.