El deporte no pudo ante la guerra (1916)
Se tenía previsto que los VI Juegos Olímpicos se realizaran en 1916 en Berlín. No obstante, en 1914 estalla la Primera Guerra Mundial y, pese a los esfuerzos del Barón de Coubertin para que los Juegos se llevaran a cabo, los países miembros, especialmente los que estaban participando del conflicto, no accedieron a la realización de los Juegos. Finalmente, los Juegos jamás se realizaron.
Esta situación se repitió en 1940 y 1944, Juegos que nunca se llevaron a cabo a causa de la Segunda Guerra Mundial.
El regreso de los Juegos (1920)
La guerra finalizó en 1918 y el COI celebró su primera sesión desde el comienzo de la guerra. Los VII Juegos Olímpicos de 1920 fueron asignados a la ciudad belga de Amberes, luego de que a la ciudad de Budapest (originalmente elegida para albergar los Juegos) le fuera retirada la sede por la alianza del Imperio Austro-Húngaro con Alemania en la guerra.
A pesar de que Bélgica había sido severamente golpeada por el conflicto bélico, los Juegos fueron realizados con éxito. Los Juegos de Amberes significaron la aparición de nuevos símbolos olímpicos, uno de ellos son los Anillos Olímpicos, creados por Pierre de Coubertin en 1915, y cuyos colores (azul, amarillo, negro, verde y rojo) representan la unidad del mundo. Contrario a lo que mucha gente puede pensar, los cinco anillos no están asociados a los cinco continentes y, por el contrario, los colores representan los colores de las banderas de los países del mundo.
Junto con los anillos hizo su aparición la Bandera Olímpica, izada por primera vez en 1920, y el Juramento Olímpico, recitado por el atleta belga Victor Boin.
Las olimpiadas invernales (1924)
En la sesión del IOC de 1921 se trató el tema de los deportes invernales, ya que algunos estuvieron en Olimpiadas anteriores, como el hockey sobre hielo y el patinaje artístico. Debido a que la práctica de estos deportes depende enormemente de la estación del año y en busca de darle igualdad de condiciones tanto a los deportes de verano como a los deportes de invierno, se crearon los Juegos Olímpicos de Invierno y se decidió celebrar las primeras olimpiadas invernales en Chamonix, un pueblo ubicado en los alpes franceses.
Atletas de 16 naciones tomaron parte en los primeros Juegos Invernales compitiendo en bobsleigh, curling, patinaje artístico, hockey sobre hielo, patrulla militar (que hoy se le denomina biatlón), esquí de fondo, salto en esquí, nórdico combinado y patinaje de velocidad.
Al igual que las olimpiadas estivas, los juegos de invierno se celebrarían cada cuatro años y en el mismo año en que se celebraran las olimpiadas de verano. Esta tradición se mantuvo hasta los Juegos de 1992 en Albertville (Francia), cuando el COI determinó realizar las olimpiadas en años intercalados para tener una mejor organización. A partir de los Juegos de Lillehammer (Noruega) de 1994, se celebraron de nuevo los Juegos de invierno cada cuatro años.
La Llama Olímpica (1928 )
Los IX Juegos Olímpicos fueron asignados a Amsterdam luego de haber perdido las sedes de 1920 (Amberes) y 1924 (París). Para estos juegos hizo su aparición la Llama Olímpica, otro símbolo adaptado del origen griego de los Juegos y en remembranza a la leyenda de Prometeo, quien le robó el fuego al dios Zeus.
Para los Juegos de 1928 y 1932 la llama se encendió desde el interior del pebetero. De acuerdo a la tradición, la llama deberá permanecer encendida desde el inicio de los Juegos hasta su conclusión.
Desde 1936, la llama se enciende en las ruinas del Templo de Hestia en la ciudad de Olimpia (Grecia) en una ceremonia llevada a cabo por actrices interpretando a sacerdotisas de Hestia, una de ellas enciende una antorcha mediante un espejo parabólico que concentra los rayos del sol y la enciende. Luego la llama es colocada en una urna y ésta es transportada hasta el antiguo estadio, donde la sacerdotisa transfiere la llama al primer corredor que llevará la llama.
Para el primer relevo de la antorcha participaron 3000 atletas que llevaron la llama desde Grecia hasta Alemania. El relevo de la llama se convirtió pronto en un evento internacional y hasta 2008 la llama podía recorrer varios países antes de llegar a la ciudad que albergará los Juegos. Luego de los hechos controversiales durante el relevo de la antorcha hasta Beijing, el COI tomó la decisión de limitar el recorrido de la antorcha al país anfitrión.
La primera llama de los Juegos de Invierno se encendió en 1936, pero el relevo de la antorcha no aparecería hasta las olimpiadas invernales de 1952 (Oslo).
Datos curiosos:
* Han existido casos en los que la llama no ha sido encendida en Olimpia. Para los Juegos Invernales de 1952, la llama fue encendida en un pueblo al norte de Noruega, en el hogar de Sondre Horheim, pionero del esquí nórdico. En los Juegos Invernales de 1956, la llama fue encendida en Roma.
* Para los Juegos de 1976 (Montreal) la llama se transfirió "vía satélite" desde Atenas hasta Ottawa (es decir, se utilizaron los pulsos electromagnéticos que emitía la llama para encenderla en Canadá). Días después de la apertura de los Juegos el pebetero se apagó a causa de una tormenta. Uno de los asistentes en el estadio la encendió de nuevo con un encendedor, pero los organizadores consideraron esto una falta de respeto, decidieron apagarla de nuevo y utilizar el mismo método de encendido desde Grecia.