Emoción y júbilo por todas partes
La ciudad vivió con intensidad el juego. Después, todo fue celebración en cada rincón del departamento.
Barranquilla y Manizales, el orden para jugar por el título. Éxito. No importó que estuvieran lejos del estadio... sentados en el café La Cigarra. Un centenar de hinchas se levantó ayer de sus sillas para gritar con fuerza el nombre de su equipo amado: ¡Once...Once...Once!.
Los hinchas del Once en Bogotá.
Seguro, igual pasó en todos los rincones del departamento, porque de inmediato las calles se inundaron de hinchas blancos que se hicieron sentir de alguna manera. Unos ondeaban la bandera, otros sonaban las vuvuzelas, otros más pitaban en sus motos y los que conducían por las vías de la ciudad pitaban, pitaban y pitaban.
La emoción no era para menos. El Once Caldas llegó ayer a la final de la Liga Postobón. Y lo hizo venciendo 2-1 a Santa Fe en Bogotá, equipo con el que había empatado 1-1 en Manizales.
La Cigarra fue un hervidero humano. Decenas de personas llegaron allí en busca de una posición ideal para ver el partido. Muchos, como don Fabio Londoño, salieron a "hacer una vuelta" y se estacionaron en el lugar.
El partido se vivió con intensidad, al ritmo de un tinto o una aromática. Al principio fueron manoteos y murmullos porque el arranque no fue bueno y porque el local tenía la pelota y el control del juego.
El gol de Santa Fe fue el punto más grande de los reproches. Todos los señalamientos iban para Amaya, Henríquez y Álvarez, quienes dejaron acomodar a Rodas, el delantero santafereño que venció a Neco.
Sin embargo, el panorama fue cambiando. El equipo reaccionó en el campo, apretó a su rival y en La Cigarra los lamentos se cambiaron por gestos esperanzadores y gritos de ánimo para jugadores y técnicos.
Vibraron con la victoria
Cuando todos se alistaban para el descanso, Jorge Daniel Núñez le cambió la cara al partido, a los hinchas del Once y al ambiente en la ciudad. El paraguayo, cuestionado por sus malos remates, tuvo el desquite en una doble acción, marcó el 1-1 parcial para la felicidad entre los "blancos".
La Cigarra se vació en el descanso del juego. Pero con el pitazo inicial y el segundo gol del Once, el de Pajoy, se volvió a colmar de espectadores. Ya nadie permitía que se caminara por los pasillos; no dejaban ver.
El resto fue de nervios, lamentos y celebraciones. Se sufrió mucho porque no se concretaron las opciones que se tuvieron y porque el equipo lentamente se fue recostando hacia su portería. Santa Fe, sin claridad, pero a punta de ganas, trató de encontrar el empate y se encontró a Neco Martínez, como figura del juego.
Para muchos, no existió fuera de lugar en el gol de Pajoy y para otros, la expulsión de Mario González fue injusta. Hasta una falta de Alejandro Bernal sobre Mario González fue pedida como expulsión.
"Vea pues, no tenemos agua, pero tenemos un equipazo... que lo digan en Bogotá", dijo en voz alta y emocionado otro aficionado que se acordó que le había cogido la tarde para hacer una "vuelta" por ver el partido.
Al final, mientras técnicos y jugadores le dedicaban la clasificación a la ciudad y a la región, por lo vivido durante el año, quienes estaban en La Cigarra decían que es una emoción muy grande en medio de tanta dificultad.
TOMADO DE LAPATRIA.COM