| Denunciante Titán
| Respuesta: La falsedad científica más grande de todos los tiempos, la Evolución. Viene de arriba ↑↑↑↑↑ Hovind no encuentra evidencia en los relatos bíblicos sino espacios en ellos donde procura encajar sus deducciones; y aun así tiene tropiezos como lo acabo de mencionar. No obstante sin percatarse de su error, [4:25] prosigue en su intento por encontrar un lugar para los dinosaurios en la Biblia, esta vez en el Arca de Noé. Deduce que crías de dinosaurios pudieron ir a bordo del Arca y para ello enumera un conjunto de cualidades prácticas del porqué llevar crías y no adultos [6:0]; de ellas la número cinco la considero poco realista (el conferencista afirma que las crias “Son más durables”, en el sentido que son más resistentes), sí tal cualidad fuera valida, en el sentido práctico que él describe, las crías de diferentes especies no necesitarían de los cuidados maternos, pues incluso las crías de los cocodrilos requieren del cuidado de su madre (la de ellos J) para tener mayores posibilidades de supervivencia y perpetuar la especie. Hay un punto que me llama la atención [7:17], en donde Hovind por tratar de explicar el contexto del Arca de Noé (de lo práctico que pudo ser llevar cierto número reducido de especies animales y no el total de las especies) se aproxima a la Evolución, pero como su intención es desmentirla pues, la evade con un cambio de términos. Él postula que no fue necesario llevar la totalidad de las especies con cada una de sus razas sino, los especímenes que posteriormente dieron origen a la “variedad” de razas; inicialmente pone como ejemplo a los perros y la diversidad de razas que hay de ellos, luego trae como otro ejemplo al Equus (recuerdo que ya subí anteriormente en este mismo tema una gráfica sobre la evolución de esta especie) como ancestro común de los equinos actuales, siendo entonces, según las deducciones del conferencista, los antecesores de las razas los que viajaron en el Arca. Él dice que esto “no es evolución, esto es variedad dentro del mismo género”, lo que resulta curioso porque de eso también habla la Evolución, de la “diversificación” de una especie hacia otras en el transcurso del tiempo, de “ancestros comunes”…; tiene aquí, Hovind, otro punto de quiebre (otro tropiezo) en sus afirmaciones. Otra curiosidad, al usar y reconocer como ejemplo valido de la dinámica de “variedad” (que es lo mismo que la dinámica de la Evolución) al Equus, está reconociendo, al mismo tiempo, la validez del método científico que llevó a identificar a tal especie como el ancestro de los equinos, lo cual contiene, a su vez, el reconocimiento de la datación por carbono catorce como herramienta de medición temporal. Pero, según parece, Hovind toma de los demás postulados y descubrimientos solo aquellas partes que le son útiles para llevar a cabo su conferencia. Él insiste en sus deducciones [8:20] bíblicas para hacerlas coincidir con sus afirmaciones. Hace notar que el designio divino que tenía Noé era el de viajar con dos de cada “genero” y no de cada “especie”, en lo que resulta, al mismo tiempo, en un manejo conveniente para su discurso de la terminología biológica:  Pero él debió anotar en su discurso, por la honestidad, la diferencia tanto temporal como del contexto que existe entre el lenguaje bíblico del Génesis y la clasificación taxonómica filogenética, existe una enorme brecha entre ambos, incluso Hovind no se apoya en el lenguaje original del Génesis sino en una traducción al inglés. Otro tropiezo [9:0], en cuanto al uso del lenguaje, por parte Hovind tiene que ver con la tarea desempeñada por Adán (en el Génesis, claro está) de nombrar la cantidad de ocho mil (8000) animales. Él (Hovind), sostiene que como él mismo puede pronunciar trecientas cincuenta (350) palabras en un minuto entonces Adán pudo nombrar dicha cantidad de animales en veinte (20) minutos. Pero este es un cálculo poco concienzudo, porque no es lo mismo hacer utilización de las palabras de uso cotidiano que dar nombres propios (nombrar). [9:40] El conferencista hace referencia a unos libros de texto para dirigir sus críticas, debería al menos hacer las citas bibliográficas y no simplemente mostrar las imágenes borrosas de algunas de sus páginas en una pantalla. La crítica apunta a la edad del Universo, la que como se puede ver la científica difiere enormemente de la bíblica. Dichos libros de texto, de acuerdo a la gráfica expuesta en la pantalla durante su conferencia, describen la formación de la Tierra y consecuentemente algo referencian sobre una sustancia primigenia. Hovind hace un tosco y desatinado paralelo [11:10] entre la “sopa” primigenia de la que hablan los científicos (y que se encuentra consignada en los libros de texto que él señala, así lo podemos pensar) y la “sopa” alimenticia; digo tosco y desatinado porque el interpreta literalmente para su conveniencia el término “sopa” con la imagen de una lata de sopa produciendo con ello la risa del auditorio hacia la “sopa primigenia”, en lugar de interpretar en sentido figurado “sopa” como “sustancia”. Ese elemento argumentativo, herramienta para refutar a un contrario, que pretende la risa de una multitud para desacreditar las afirmaciones o actos de un contrario se le conoce como ridiculización, y para el presente contexto le es útil pues los asistentes siguen (asumen) fielmente todo lo que el conferencista les dice por pertenecer al mismo credo, pero sí él se dirigiera a un auditorio diferente compuesto por personas con formación científica, filosófica, literaria, etc, etc… (es decir con una formación intelectual diferente) las cosas muy posiblemente le resultarían contrarias al hacer dicha comparación. Tal vez Hovind está acostumbrado a seguir literalmente todo lo que lee, e interpretar de modo diferente los textos solo cuando es conveniente para su discurso y deja de lado el uso figurativo de las palabras de acuerdo al contexto en que se encuentran. Por ejemplo, cuando alguien dice: “Ayer iba corriendo por la calle, me tropecé con una piedra, me caí sobre mi brazo izquierdo y me rompí un hueso. Fui al médico y él me dijo que se me rompió el radio.” ¿a cuál de estas tres cosas podemos considerar que se refiere dicha persona cuando dice “radio”?:   Al “radio” óseo porque el contexto de la frase así lo exige, y quien apuntara a alguno de los otros dos estaría equivocado. Entonces cabe decir que Hovind está cometiendo un error que le resulta conveniente para la aceptación de su discurso en el público al que se está presentando. Un poco más adelante en la conferencia, él hace alusión a una supuesta conversación que sostuvo con un ateo [11:50]; hubiera sido interesante que mencionara el nombre de dicho personaje. El conferencista da por sentado que todos los evolucionistas son ateos y que los ateos son evolucionistas. En cuanto a esto, debo decir que he conocido a varias personas haciendo carrera en algunas de las ramas de las ciencias, entre ellos he conocido a varios biólogos, y la gran mayoría de ellos NO SON ATEOS es decir que creen en Dios; por otro lado he conocido a algunos ateos y la mayoría de ellos no mantienen hablando todo el tiempo de Evolucionismo, de hecho algunos no los he escuchado hablar de este tema y a otros, después de un tiempo de conocerlos, me mencionaron su ateísmo. Algunos científicos han propuesto la hipótesis (aquí si cabe utilizar el término ‘hipótesis’ ya que se está “proponiendo” una explicación a una eventualidad –la aparición de la vida en la Tierra- cuya verificación es de difícil comprobación científica, sin embargo aún en ella hay elementos de base científica y tal hipótesis es susceptible de estudios que la pueden convertir en parte de una teoría o de un hecho científico. Que se presente como ‘hipótesis’ la aparición de la vida en la Tierra a partir de las piedras no convierte a la totalidad de la Evolución en una “hipótesis”, ello no la degrada de su estado de “hecho científico” porque la dinámica de la Evolución ha sido amplia y reiteradamente comprobada) que ciertas piedras pudieron contribuir con sus nutrientes como precursoras de la vida, a lo que Hovind responde [12:17] “El versículo clave para el evolucionista: Que dice al leño: Mi padre eres tú; y a la piedra: Tú me has engendrado: Jeremías 2:27”. Debo señalar, respecto a tal afirmación por parte del conferencista, que, por un lado, los evolucionistas no abrieron la Biblia en tal versículo (ni en otro por el estilo) para dar inicio a la Teoría de la Evolución ni la abrieron para comprobarla y reconocerla como “hecho científico” ni la abren para reafirmarla (lo que el científico haga en la intimidad de su espíritu o alma y con lo que nutra tal aspecto de su vida no debe incidir en la seriedad de su disciplina científica), los científicos, contrario a lo que hace Hovind, no basan sus observaciones en lo que dice la Biblia sino en lo que pueden observar de sus objetos de estudio, en la evidencia empírica (véase nuevamente la caricatura que tomé y presento del post de El Steve Master); por otro lado, los científicos no idolatran a sus objetos de estudio, no es para nada común ver, por ejemplo, a un paleontólogo venerando a un fémur de brontosaurio como si fuera su dios, si tal cosa ocurriera se desacreditaría como científico, perdería seriedad y hasta se le podría enviar de consulta a un psiquiatra, NO es cierto que los científicos idolatran rocas. Continúa en mi respuesta de abajo ↓↓↓↓↓ 2 |