Si y no. Si, porque de nueve puntos posibles sólo se obtuvieron 4, es decir, el 44%, perdiéndose el ahorro que habíamos obtenido en Bolivia. Cinco puntos perdidos que nos van a hacer mucha falta cuando, al final de la eliminatoria, estemos metidos en los vericuetos matemáticos, sumando, restando y rezando.
No, porque esto apenas empieza y hay tiempo de arreglar las cargas. Sólo se han jugado tres partidos que muestran las falencias, las virtudes y las limitaciones que se tienen. En resumen, se sabe lo que se tiene y el talento del técnico es saber sacarle el mejor provecho.
Aquí viene el gran interrogante: ¿tenemos técnico? En dos partidos en casa vimos a Leonel al pie de la raya discutiendo con Comesaña. No se ponían de acuerdo. El naufragio en la cancha y ellos sin saber qué hacer. Decisiones tardías porque no tienen la experiencia de unas eliminatorias.
Esto es grave. Tenemos a dos inexpertos, con buena voluntad, pero sin el kilometraje internacional para una responsabilidad tan grande. En este momento Colombia no puede darse el lujo de esperar a que adquieran la experiencia, salvo si se piensa que estas eliminatorias son apenas el comienzo de un proceso que culmine en la clasificación para 2018.
Otro interrogante es qué pasó con lo que se había logrado. Teníamos y seguimos teniendo problemas con la delantera, pero éramos buenos atrás. Ya no. Contra Argentina, salvo algunos pasajes, pasamos muchas angustias. Si la zaga sufre es porque el medio campo es una coladera.
Grave. No somos buenos adelante, no somos buenos en el medio y ahora tampoco somos buenos atrás. Hay buenos jugadores pero hay que recomponer el esquema. Contra Argentina jugamos de visitantes, regalando el balón y apostándole al contragolpe, con pelotazos y desbordes desenfrenados.
¿Qué significa todo esto? Que jugamos a lo que no sabemos, que el técnico no tiene claras las cosas, que necesitamos recuperar la identidad, un estilo de juego que potencie nuestras virtudes y disminuya nuestras limitaciones. Necesitamos a alguien que sepa dirigir una orquesta para que no desafine.
Estamos a tiempo de cambiar de rumbo. No por haber perdido contra Argentina, sino porque no sabemos jugar. Ganamos en Bolivia por un chispazo. Nos dejamos empatar de Venezuela, pese a comenzar ganando y perdimos con Argentina luego de irnos en ventaja. Tres partidos y Colombia es un equipo descuadernado.
¿Lo entenderá la Federación? O lo harán cuando ya hayamos perdido los suficientes puntos para irnos al infierno y en vez de entrenador se salga en busca de un bombero? Estamos a tiempo.