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Antiguo 12-11-2011 , 09:16:07   #202
esquimala
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Predeterminado Respuesta: Las aventuras de Bella

DESASTRE
Nicolás encabezaba la marcha a buen paso a través del laberinto de callejuelas y
permitía que
Tristán y Bella caminaran juntos tras él. El príncipe rodeaba a la muchacha con el brazo,
la besaba y la acariciaba. El pueblo, a estas altas horas de la noche, parecía muy
tranquilo. Sus habitantes no eran conscientes del peligro.
De pronto, cuando ya llegaban a la plaza de los mesones, se oyó muy a lo lejos un
terrible al boroto, agudos chillidos y el estruendo provocado por el choque de madera
contra madera, el so nido inconfundible de un gigantesco ariete. Inmediatamente
comenzaron a tañer las campanas de todas las torres del pueblo y las puertas de todas las
casas se abrieron.
Corred, deprisa ordenó Nicolás volviéndose para tenderles la mano.
Por todas partes aparecía gente alborotada y dando gritos. Las contraventanas se
cerraban de golpe y los hombres corrían a buscar a sus esclavos maniatados. A través de
la puerta débilmente iluminada de la taberna del establecimiento de castigo, príncipes y
princesas desnudos salían corriendo, disparados como flechas.
Bella y Tristán corrían a toda prisa en dirección a la plaza cuando oyeron el sonido del
gran ariete que despedazaba la puerta de la muralla.
Más allá de la plaza, Bella vio ampliarse el cielo nocturno justo cuando las puertas
orientales de la ciudad cedían mientras el aire se llenaba de ruido sos gritos y aullidos
pronunciados en una lengua extranjera.
¡Batida de esclavos! El grito se oyó desde todas direcciones.
Tristán cogió a Bella en brazos y siguió corriendo sobre los adoquines en dirección a la
posada junto a Nicolás. Una turbamulta de jinetes tocados con turbantes entró con un
gran estruendo en la plaza. Bella soltó un grito aterrador al descubrir que las puertas y
ventanas de todas las posadas ya estaban cerradas a cal y canto.
Por encima de ella vio aun jinete de rostro moreno y vestimenta ondeante, cuyo alfanje
relu ció en su costado cuando avanzaba amenazadora mente sobre ella. Tristán intentó
esquivar el caba llo, pero un brazo poderoso agarró a Bella y arrojó al suelo a Tristán,
que cayó bajo los cascos del caballo encabritado. Jinete y caballo dieron media vuelta,
llevándose a Bella sobre la silla.
La princesa esclava gritaba sin parar. Se retorcía bajo la poderosa mano que la sujetaba
y levan taba la cabeza para ver a Tristán y Nicolás, que corrían hacia ella. Pero otro
jinete de piel oscura había aparecido como un rayo, y luego otro. Tras una veloz
secuencia en la que sólo se percibían extremidades blancas agitándose, Bella vio a
Tristán sostenido entre dos jinetes ya Nicolás arrojado por el suelo, rodando .para
apartarse de los peligrosos cascos de los caballos y cubriéndose la cabeza con los brazos
para protegerse. Luego Tristán fue lanzado sobre el caballo de uno de los jinetes con la
ayuda del otro.
Clamorosos gritos llenaban el aire, chillidos penetrantes y estremecedores como Bella
nunca había oído antes. El secuestrador detuvo el caballo para rodear los hombros de la
muchacha con un lazo que apretó y aseguró a la silla sin que ella, entre sollozos y
lamentos, dejara de patalear fu riosa e inútilmente. El caballo continuó galopan do para
salir de la plaza y alcanzar las puertas del pueblo.
Los jinetes ocupaban todo el pueblo. Pasaban precipitadamente con sus prendas
flotando al vien to, y los traseros de esclavos desnudos agitándose desamparadamente
en el aire.
En cuestión de segundos estaban cabalgando por un camino llano desde el que el tañido
de las campanas del pueblo se hacía cada vez más dis tante.
Continuaron avanzando a través de la noche, cruzando sembrados, irrumpiendo sobre
arroyos y sotos, blandiendo los grandes y relucientes alfanjes en el aire para atajar el
follaje que se interponía en su camino.

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