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Antiguo 12-11-2011 , 08:58:58   #199
esquimala
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Predeterminado Respuesta: Las aventuras de Bella

Enlazó los brazos alrededor del cuello de Tristán y acomodó el sexo sobre la verga
erecta. Sintió que el cuerpo de su compañero sellaba el suyo. Tristán se dejó caer
lentamente sobre la colcha de satén verde de la pequeña cama artesonada de ro ble y,
tumbándose sobre los almohadones, echó la cabeza hacia atrás mientras ella cabalgaba
sobre él.
El príncipe levantaba los pechos de Bella con las manos, le pellizcaba los pezones para
que continuaran palpitando mientras ella sacudía y salta ba sobre su miembro, para
luego caer con todo su peso y comérselo a besos.
Tristán gemía y su rostro estaba cada vez más rojo. Bella sintió la erupción de él bajo su
cuerpo y se corrió al mismo tiempo, ralentizando las sa cudidas hasta quedarse inmóvil,
con las piernas es tiradas, temblando levemente con las últimas con vulsiones de placer.
Permanecieron abrazados, tumbados uno junto al otro, y él le apartó cuidadosamente el
pelo de la cara.
Mi querida Bella le susurró entre besos. Tristán, ¿por qué nos deja hacer esto vuestro
amo? preguntó. Se encontraba en un dulce estado de modorra, y en realidad no le
importaba.
Sobre la mesilla que había junto a la cama ardían varias velas. La llama se abultaba y
borraba los objetos de la habitación excepto la superficie dorada de un gran espejo.
Es un hombre lleno de misterios y secretos, de una extraña intensidad dijo Tristán. Hará
exactamente lo que le plazca. y ahora le apetece permitirme que os vea; mañana,
probablemente, le apetecerá azotarme por todo el pueblo. y posi blemente creerá que
una cosa acrecentará el tormento de la otra.
El recuerdo de Tristán enjaezado y con la cola de caballo volvió de inmediato a la mente
de Bella.
Os he visto en la procesión susurró, y de pronto se sonrojó.
¿Tan terrible parecía? le respondió intentando consolarla con más besos. En las mejillas
de él apareció también un débil rubor que en un ros tro tan varonil resultaba irresistible.
Estaba estupefacta.
¿A vos no os pareció terrible? preguntó la princesa.
De lo profundo del pecho de Tristán surgió una risa grave. La muchacha tiró del vello
dorado que ascendía formando rizos desde el miembro hasta el vientre.
Sí, querida mía respondió. ¡Era deli ciosamente terrible!
Bella se rió mientras lo miraba fijamente y volvió a besarle con pasión. Se acomodó
sobre él para mordisquearle y besarle los pezones.
Me excitó verlo confesó la muchacha con una voz gutural extraña en ella. Únicamente
rezaba para que, de alguna manera, os resignarais...
Estoy más que resignado, amor mío di jo, besando la frente de la rubia cabeza mientras
continuaba tumbado y recibía los mordiscos ca riñosos de la muchacha. Bella se montó
sobre el muslo izquierdo de Tristán y apretó su sexo con tra él. El príncipe jadeaba
mientras ella le mordía un pezón y le pellizcaba el otro con leves tirones.
Luego la echó de espaldas sobre las sábanas y le abrió la boca con la lengua una vez
más.
Pero, decidme insistió ella. Detuvo su beso por un momento mientras la verga le rozaba
el monte de Venus tirando suavemente a contrapelo de su espeso vello rizado, debíais...
bajó la voz hasta convertirla en un murmullo. ¿Cómo podíais...? Los arneses, la
embocadura y la cola de caballo... ¿Cómo habéis llegado a esto, a tal aceptación? No
hacía falta que él le dijera que estaba resignado; era evidente, se notaba, lo había visto
durante la procesión. Pero lo recordaba en la ca rreta cuando bajaban del castillo y Bella
intuyó el miedo que él sentía entonces y que su orgullo im pedía revelar con libertad.
He encontrado a mi amo, el que me hace estar en armonía con todos los castigos explicó
Tristán. Pero, por si os interesa empezó otra vez a besarla ya abrir sus labios púbicos
con el pene, que también le presionaba el clítoris, era y siempre será la mortificación
más absoluta.

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