Denunciante Bronce
| Dos visiones de la guerra, un mismo conflicto (virtual)
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5,00 | Dos visiones de la guerra, un mismo conflicto (virtual)
Battlefield 3 y Call of Duty Modern Warfare III pugnan por el trono al mejor videojuego de acción con una minuciosa recreación del conflicto moderno  Los soldados de Battlefield 3 se despliegan en una ciudad iraquí
ELECTRONIC ARTS | 06-11-2011 "En la guerra no hay premio para el segundo puesto". Esta cita del general estadounidense Omar Nelson Bradley (1893-1981), que lideró a las fuerzas aliadas en el desembarco de Normandía, sirve para ilustrar la rivalidad entre COD y Battlefield, las dos grandes sagas bélicas que cada año por estas fechas estrenan episodio para conquistar a un público potencial de más de 70 millones de jugadores. Battlefield 3 salió el 28 de octubre a la venta; el 8 de noviembre lo hará Call of Duty Modern Warfare III. Ese día estallará la guerra global en las pantallas de ordenadores y consolas de medio mundo.  Una de las fases de Modern Warfare III discurre por las calles de París
ACTIVISION | 06-11-2011
Ambos juegos buscan plasmar la crudeza de la guerra, desde la esperanza hasta el dolor, de la manera más realista posible. Pero sus armas para lograrlo son distintas. COD es una descarga de adrenalina y testosterona. Un azote de diversión inmediata, con un estilo narrativo que rinde tributo al cine de acción, con secuencias cargadas de épica que parecen extraídas de películas como Salvar al soldado Ryan o Black Hawk Derribado. Su nueva entrega abunda en esa estrategia, con momentos estelares que, según sus creadores, dejan en pañales los mejores efectos especiales de Hollywood. En palabras de Eric Hirshberg, consejero delegado de Activision, la empresa que distribuye el juego, "Modern Warfare III marcará una revolución y un hito en el género". Los autores de Battlefield, en cambio, plantean un conflicto bélico a gran escala que convierte al jugador en una pieza más de un enorme engranaje. Aquí se trata de diseñar estrategias y sentir la solidaridad entre compañeros de armas, apostando por el juego en equipo para escapar con vida del infierno del combate.
En la búsqueda de un retrato fidedigno de la guerra, expertos militares han asesorado a ambos estudios. El excoronel estadounidense Hank Keirsey, veterano de la primera guerra del Golfo, lleva trabajando en los últimos siete episodios de COD. En Modern Warfare III también ha aportado su dilatada experiencia como combatiente para que el comportamiento de las armas sea el correcto, los escenarios se asemejen a los de cualquier conflicto actual y, lo más importante, los diálogos sean coherentes y transmitan la tensión adecuada. Andy McNab, experto antiterrorista y exsargento británico reconvertido a novelista de éxito, ha estado presente en todas las fases de desarrollo del último Battlefield. Además, los responsables del estudio DICE han trabajado codo con codo con el Ejército sueco para grabar el sonido de sus armas y el fragor de tanques y helicópteros. "Un motor revolucionario"
Battlefield 3 presenta como gran novedad el sofisticado motor gráfico Frosbite 2.0, que recrea de manera asombrosamente real el estruendo de la batalla. "Mejora el comportamiento de vehículos y soldados, y lo más importante, la destrucción del entorno", explica Daniel Montes, jefe de producto de Electronic Arts. "Es el motor más revolucionario actualmente en el mundo de los videojuegos, porque permite cosas que hasta ahora eran imposibles. Logra la inmersión total en el campo de batalla con gran dosis de precisión y realismo", añade. La "destrucción táctica" que propone DICE se traduce en situaciones que se asemejan a las que tiñen de drama las trincheras de cualquier conflicto moderno. Y tiene un impacto directo en el desarrollo del juego. De esta manera, parapetarse en el interior de un edificio o escudarse tras el blindaje de un carro de combate deja de ser una garantía de supervivencia. Una granada puede acabar con nuestra cobertura. Así de brutal y despiadada puede ser la guerra virtual.
Aunque sus creadores se resistan a admitirlo, Battlefield nace con el objetivo de derribar, o al menos debilitar, el liderazgo de Call of Duty, actual rey de la colina en el género de disparos en primera persona (first-person shooters en inglés), especialmente en la galaxia de las consolas. Su última incursión, COD: Black Ops, fue, con 310.221 unidades en su versión de Playstation 3, el juego más vendido en España en 2010. En todo el mundo ha despachado 25 millones de copias. "El mundo, ante el precipicio"
El primer capítulo de Call of Duty se lanzó en 2003 pero no fue hasta 2007 cuando se convirtió en un fenómeno, en un entretenimiento global. Ese año, el estudio californiano Infinty Ward aparcó la II Guerra Mundial, contienda recreada hasta entonces, y apostó por la guerra contemporánea, resultando todo un acierto. Ese viraje histórico vino acompañado de un revolucionario lavado de cara a la vertiente online del título que refundó las bases del juego de acción en línea tal y como se conocía hasta el momento, con un planteamiento sencillo y sumamente adictivo, con enfrentamientos en solitario o en equipo -nada que no hubieran hecho antes otros juegos como el idolatrado Counter Strike-, pero añadiendo al cóctel desafíos para sumar experiencia e ir escalando niveles y desbloqueando por el camino nuevas habilidades y armamento. La fórmula, con ligeros retoques, se ha perpetuado hasta hoy.
Pero los cimientos de COD temblaron en marzo de 2010, cuando los socios fundadores de Infinity Ward, Jason West y Vince Zampella, abandonaron Activision por desavenencias económicas. Con ellos se fue medio estudio, dejando a la otra mitad tiritando. La saga amenazó entonces con echar el cierre, al verse despojada del núcleo duro de su estudio más prestigioso. El mermado equipo californiano logró relanzar el proyecto con la ayuda de la desarrolladora Sledgehamer, que ha colaborado decisivamente en la realización de Modern Warfare 3. El resultado, según los medios que han probado una versión temprana del juego, iguala e incluso mejora anteriores incursiones. Acción encorsetada
La historia principal retoma el argumento con que se cerró Modern Warfare 2. El ultranacionalista ruso Vladimir Makarov ha puesto en jaque a medio mundo y sus tropas han ocupado Nueva York y Washington. El sueño húmedo de cualquier miembro del Politburó soviético durante la guerra fría. Los Delta Force, una unidad de élite del Ejército estadounidense, son la única esperanza de revertir la situación. Con esas premisas arranca el juego, que enseguida centra la acción en ciudades europeas como París, Londres, Berlín, Praga o Hamburgo. Modern Warfare juega de nuevo la baza de los giros inesperados en su argumento para mantener la atención. La historia peca de excesiva linealidad, es decir, de no conceder al jugador apenas margen para la improvisación.
Battlefield también incorpora una historia para un solo jugador, hecha a imagen y semejanza de la de su contrincante, extremo que está recibiendo las críticas de prensa y aficionados por considerarlo una traición al espíritu de la saga, históricamente más enfocada al juego en línea. También se abusa de los llamados momentos escriptados, es decir, secuencias programadas para que ocurran sin que podamos hacer nada para evitarlo.
En este caso, nos ponemos en la piel de un marine estadounidense de misión en Oriente Próximo para combatir el terrorismo internacional. La trama también nos traslada a grandes urbes como París, Londres o Nueva York, cuya seguridad está en entredicho. En Internet, los seguidores de Battefield se enfrentarán a un mastodóntico teatro de operaciones en el que se premia el trabajo coordinado en patrulla y el uso estratégico de la abundante maquinaria bélica -cazas, helicópteros, blindados, lanchas, defensas antiaéreas, etc-. Harán falta muchas horas para conocer al dedillo los escondites y entresijos de cada nivel, un total de nueve escenarios que recrean vastas extensiones de terreno inabarcables para un simple soldado.
Entablar alianzas es trascendental para sacarle todo el jugo a Battlefield 3, que fomenta el juego cooperativo al apostar por un sistema de clases con habilidades y armamento diferentes: médico, ingeniero, artillero y francotirador. Curar a un compañero herido, suministrar munición a un francotirador o arreglar un tanque destruido por el enemigo son tareas que puntúan más que el simple hecho de matar y sortear las balas. La experiencia, con la dedicación y empeño necesarios, acaba siendo muy satisfactoria y profunda. CONTINÚA..... 
Última edición por armando2007; 06-11-2011 a las 19:21:55 |