El nueve de agosto, al otro día de la masacre en casa de Roman Polanski, varios miembros de La Familia asesinan en su domicilio al empresario Leno LaBianca y a su esposa, Rosemary, en cuyo vientre graban la palabra “Guerra” con la hoja de un cuchillo. Con su sangre escriben en la pared “Muerte a los cerdos” y “Sublévense”. Y en la puerta del refrigerador, finalmente ponen el título de la célebre canción escrita por Paul McCartney: “Helter Skelter”.
La policía tiene como primer sospechoso a Roman Polanski, quien ha ofrecido una recompensa a quien dé informes sobre los homicidios y sus autores. Polanski consigue limpiar su nombre cuando Susan Atkins, arrestada por un delito menor, le confiesa los crímenes a Ronnie Howard, su compañera de celda.
Tras una investigación que dura semanas, finalmente aparece la conexión con Manson, quien es arrestado y llevado a juicio con otros tres miembros.
El propio Manson afirma, durante el juicio que se le sigue por los homicidios en 1970: “Yo no he matado a nadie. No he ordenado que maten a nadie. Esas criaturas que van por ustedes con sus cuchillos son sus hijos. Yo no les enseñé nada; lo hicieron ustedes”.
Manson edita el álbum Lie el 6 de marzo de 1970 para poder financiar su defensa. Una de las canciones del álbum ha sido grabada previamente por los Beach Boys, uno de cuyos miembros ha sido colaborador cercano de La Familia.
Una novelización del juicio seguido a Manson recoge el duelo verbal entre el fiscal Vincent Bugliosi y Charles Manson en el Palacio de Justicia de Los Ángeles, en junio de 1970:
–Le comprendo perfectamente, señor Manson –contesta el fiscal Bugliosi al acusado–. Usted es Cristo o Satán según su estado de ánimo... y es por amor que ha organizado esa masacre en la mansión de Polanski. Y según sus declaraciones ante este tribunal, fueron los Beatles quienes guiaron sus actos.
–Usted no lo entiende. Lennon, el profeta, me dijo: “Charlie, levántate; ¡degüella a esos cerdos que se lo pasan bomba en sus mansiones de Hollywood! Los tiempos han llegado. ¡Tú eres el Hijo del Hombre y el Ángel Exterminador...!”
Los miembros del jurado permanecen expectantes mientras el letrado coloca el disco bajo la aguja del gramófono. Sosteniendo la carátula del Álbum Blanco de los Beatles, el fiscal se dirige a la tribuna en la que se sienta el acusado: un extraño hombrecillo que apenas supera el metro y medio de estatura y con cuyo rostro se han impreso miles de camisetas. El tocadiscos comienza a rodar.
–¿Reconoce esta cacofonía?
Ensimismado durante unos segundos, Charles Manson alza la cabeza y presta atención.
–¡”Helter Skelter”! –exclama.
–Exacto –confirma el fiscal–. El Apocalipsis según los Beatles; o en otras palabras: el Quinto Evangelio.
–“Helter Skelter” es confusión. La confusión se esparce rápido. No es mi conspiración, no es mi música. Yo oigo lo que la música relata. Dice “¡Sublévense!”. Dice “¡Maten!”. ¿Por qué echarme la culpa a mí? Yo no escribo la música. Yo no soy la persona que la proyectó en la conciencia social de ustedes
Manson no había estado presente en los asesinatos, pero fue sentenciado por conspiración el 25 de enero de 1971 y, el 29 de marzo del mismo año, a pena de muerte. Esta sentencia fue más tarde conmutada por cadena perpetua después de que la Corte Suprema de California aboliera la pena de muerte en ese estado.