Brasil no ha estado fino en esta Copa, pero su nivel es superior a Arabia Saudí y salvo que algo extraordinario pase, debe ser el ganador.
Arabia Saudí es un caso curioso. No es un recién aparecido pues en Asia ha ganado dos campeonatos Sub 19 y ha estado en cinco ocasiones en la Copa Mundial Sub 20.
Sin embargo, a los saudíes no les va bien en la Copa Mundial. Esta es la primera vez que supera la Fase de grupos y queda entre los mejores 16 equipos del mundo en la categoría.
Y por supuesto hizo méritos. Aparte de propinar la mayor goleada de la Copa (6-0 a Guatemala) le ganó con solvencia a Croacia y sólo perdió ante Nigeria, el campeón africano.
Brasil, en cambio, pese a su comienzo desteñido ante un Egipto estupendo que lo puso en serios problemas, arrolló a Austria y Panamá, con marcadores contundentes.
Pero Egipto y Panamá mostraron que no es invencible, que si se le copan los espacios y se le juega con velocidad por las bandas, puede tener problemas en la zaga.
De todas formas, Brasil ha ido de menos a más puliendo su juego y a sus estrellas como Henrique y Coutinho, al punto que Neymar no ha sido el indispensable, sin el cual no hay salvación.
El tiempo complementario de su juego con Panamá mostró hasta donde puede llegar este Brasil con su manejo exquisito del balón, su juego de equipo y sus genialidades.
Los faraones, esta vez, deberán bailar al ritmo de samba.