Menard les pintó la cara
El que persevera alcanza dice el refrán y no podía ser más cierto que en el caso de Paul Menard. Un piloto por el que hace un par de años nadie - diferente a su padre John - habría dado un dólar como posible ganador en Copa Sprint de NASCAR. Le tomó 167 intentos, 341 si hablamos de las tres divisiones nacionales, para poder celebrar en Victory Lane. Ni hablar de los millones de dólares que su familia ha invertido en su carrera, que seguramente parecerán menos hoy cuando han triunfado en el escenario en el que tantas veces los autos patrocinados por Menard han sido grandes animadores en las 500 Millas, nunca ganadores.
Paul Menard ha estado toda esta temporada olfateando la posibilidad de un triunfo. No había estado tan cerca como hoy, luego hay que darle crédito por haber agarrado con ambas manos esta oportunidad que apareció en buena medida gracias a la buena estrategia de su jefe de equipo "Slugger" Labbe. Desde antes de llegar al momento decisivo de la carrera, ese equipo había mostrado una buena eficiencia en el manejo del combustible y por ello, y porque no de otra forma podrían ganar, se la jugaron al ahorro de Sunoco, haciendo dos paradas en pits en la última bandera de precaución para llenar el tanque a tope.
El auto 27 era 2 segundos más lento que el 24 de Jeff Gordon mientras ahorraba ante la ausencia de más banderas de precaución, pero una vez le dieron la orden de ir por el triunfo a Menard, fue capaz de bajar sus tiempos en casi segundo y medio para mantener detrás a un Gordon que casi podía ver en el horizonte su quinto trofeo en Indy. La última vuelta de ambos fue casi idéntica y de paso Menard me hizo comer mis palabras, pues yo descartaba que fuera posible su victoria.
Una estadística que muestra lo reveladora que está resultando este 2011: por primera vez en una misma temporada pilotos han logrado su primer triunfo en Copa Sprint en las tres carreras más importantes: Trevor Bayne en Daytona 500, Regan Smith en la Southern 500 en Darlington y ahora Menard en la Brickyard 400 en Indianápolis.
Una vez más se impuso la estrategia sobre la velocidad, pero de cualquier forma, lo que cuenta es la victoria y el poder besar los ladrillos de Indy en este caso; nada menos.
Así como Gordon, Kasey Kahne también lució imparable al frente pero una pobre primera detención en pits y luego daños intentando evitar el incidente de Landon Cassilll y David Ragan, no le permitieron encontrar de nuevo el aire limpio en el que parecía al volante del IndyCar con el que está soñando poder correr la final de esa serie en Las Vegas en Octubre próximo. A ambos les debe doler no haber podido concretar el resultado que era posible por desempeño, contra un auto que nunca pareció una amenaza. Sin embargo, así son estas carreras de NASCAR.
El estreno de Jim Pohlman como jefe de equipo de Juan Pablo Montoya visto en detalle y puesto en contexto no estuvo mal, pues mirando sólo el resultado - puesto 28 después de haber rodado tercero antes de que se jugaran las estrategias finales - es fácil descalificarlo. En puesta a punto estuvo acertado, no preciso, en la radio animó permanentemente al colombiano y supo manejarle el temperamento, y aunque sus planteamientos de estrategia pintaban bien en principio, fallaron en últimas. Los repetidos cambios de dos llantas exigieron bastante las del lado izquierdo y al final en parte por ello no había ritmo.
Pienso que tampoco se le puede pedir mucho más a una persona que por primera vez está asumiendo el rol más importante dentro de un equipo de Copa Sprint, después del piloto. Como escribí en un trino esta tarde, la experiencia ni se compra, ni se vende, aunque más allá de eso pedirle a Pohlman que se la jugara con el combustible en su primera carrera, era como decirle que lanzara una moneda al aire para definir su continuidad en el puesto que tiene como temporal en principio. Chip Ganassi estaba vigilando.
Si bien Pohlman estaba decepcionado con el resultado, Montoya le dió la palmada en la espalda al final del día. Él más que nadie sabe el tamaño de la tarea que tiene su nuevo jefe de equipo y quiere darle todo el apoyo, pase lo que pase con las aspiraciones de estar en el Chase este año, que mirando los números al final del domingo, es claro disminuyen. Se trata para ellos de intentar construir, sembrar esperando recoger la cosecha, así sea hasta el próximo año.
La próxima semana va la fecha 21 de la Copa Sprint en Pocono. El conteo regresivo para las últimas diez ya empezó. ¿Opiniones?
