Denunciante Platino
| “Estamos a merced de la verdad de los verdugos”
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5,00 | El sociólogo y docente de Univalle, Adolfo León González, habla de los motivos de la llegada de las AUC al Valle del Cauca. Opina sobre las herramientas para conocer la verdad. El 31 de julio de 1999 integrantes de la AUC asesinaron a Orlando Urrea y a su hija Sandra Patricia en su finca del corregimiento de La Moralia, Tuluá. Luego intimidaron a los pobladores, dejaron grafitis y panfletos alusivos a la organización ilegal, para atribuirse el primer homicidio que cometían en el Valle.
Doce años después los hechos que motivaron la presencia en el Valle del Bloque Calima de las AUC aún no son claros. Algunas referencias han sido las declaraciones de los ex paras en las versiones libres de la Fiscalía.
El País habló con el sociólogo y docente universitario Adolfo León González, quien con un grupo de estudiantes realizó el informe ‘De la negación a la vergüenza. Un estudio preliminar sobre los hechos y circunstancias que rodearon la llegada de las AUC al Valle del Cauca’.
¿Cuáles fueron las razones por las que las AUC escogieron al Valle?
Hay dos momentos del paramilitarismo. Uno, que es el que domina actualmente, viene después del 2000 con la llegada de ‘HH’. Pero hay un primer momento del paramilitarismo, que está virginal en materia de verdad y justicia, y es la vinculación directa con el narcotráfico.
Human Rights Watch toma el caso de ‘Felipe’, un informante protegido por la Fiscalía en el 2001. En el testimonio manifiesta que en la III Brigada, en Cali, hubo una reunión de altos mandos del Ejército y representantes de las autodefensas en marzo de 1999.
De ser cierto esto, se podría explicar por qué el Defensor del Pueblo de entonces, Hernando Toro, y la columnista de El País, Isabella Prieto, podían afirmar que tres meses atrás se conocía de presencia de paramilitares en el Valle del Cauca.
En declaraciones a la Justicia los ex paras han dicho que algunos sectores pedían su llegada...
Las afirmaciones que cito se refirieron a hechos anteriores a los eventos de La María (mayo de 1999) , lo que significa que, como dijo ‘Román’ a El País, ellos llevaban todo un año de inteligencia. En Verdadabierta.com hay otras declaraciones que apuntan a que durante un año se recogieron los fondos para la llegada. Así que las versiones de ‘HH’ de una historia de clamor popular para su llegada al Valle del Cauca, no encuentran respaldo en nuestro informe.
De acuerdo al análisis que hacen en el estudio ¿cómo explica los argumentos que brinda ‘HH’?
Eso es consistente con el mito fundacional de las autodefensas. Esa organización no va a aceptar que estuvieron permeadas por el narcotráfico desde mucho tiempo antes.
‘HH’ declaró que la relación entre paramilitares y narcotraficantes se da después del 2000, eso no es lo mismo que nosotros encontramos en el documento. También hubo intereses de ‘Macaco’ y otros en la expansión sobre el Pacífico en aquel momento.
Otros paramilitares hablaban que la logística para ingresar al Valle se dio por parte de Diego León Montoya, alias Don Diego.
¿Qué relación hay entre las AUC y el narcotráfico, específicamente con ‘Don Diego’?
En una declaración de alias El Cura para Verdadabierta.com, explica cómo fue su ingreso en el Valle del Cauca y habla claramente de que se dio por alias Noventa, que tiene mucha vinculación con los paramilitares del Magdalena Medio. ‘Noventa’ participa activamente de este primer proceso y es hombre de confianza de ‘Don Diego’. Según él, ‘Don Diego’ aporta la logística y las armas para una incursión por El Placer, cerca de Buga, el 23 de agosto de 1999.
Las autodefensas utilizaron fusiles AK-47, armamento de tipo guerrillero. Esa fue una de las razones que dieron los altos mandos militares para argüir que no se trataban de autodefensas sino de guerrilleros disfrazados.
Además ‘HH’ explica por qué se asesinó a ‘Román’ a mediados del 2000 en Tuluá. Él dijo que se debía a una diferencia entre comandantes porque él había puesto el contingente paramilitar al servicio de un sólo narcotraficante que es ‘Don Diego’.
La aparición de las AUC fue un fenómeno que involucró a otros actores en el departamento ¿Qué análisis se hace en el estudio de esto?
El estudio es limitado en el tiempo, sólo cubre el mes de julio y agosto de 1999. Para empezar, nosotros tratábamos de mirar cuál había sido la reacción de las autoridades civiles y militares. Ellos se enfrascaron en esa discusión bizantina de que si eran o no paramilitares los que habían arribado a la zona montañosa del centro del Valle. Esa inacción costó muertos y costó el fortalecimiento de un fenómeno que fue muy difícil de erradicar.
La segunda conclusión es que el narcotráfico tuvo un padrinazgo enorme en la primera oleada de paramilitarismo en el Valle. Este primer momento, que va hasta el asesinato de ‘Román’, se nutrió de una estructura de vieja data de relaciones entre estructuras de inteligencia del Batallón Palacé de Buga y estructuras narcotraficantes.
¿Y cuál fue la conducta que tomó la sociedad civil?
El informe nos dice que nuestra reacción como sociedad civil, como personas que pueden manifestar presión sobre aquellos que tienen injerencia de actuar, fue bastante nula.
El País había documentado perfectamente la llegada de los paramilitares a partir del 2 de agosto. Al día siguiente ya tenían una entrevista con ‘Román’, el líder de ese movimiento, tenían fotos, vídeos, y aún así la discusión durante todo el mes, con muertos incluidos, era de si se trataba realmente de paramilitares en la zona.
En las declaraciones los ex paras han vinculado también a civiles. ¿A qué empresarios o ‘familias caleñas’ se refiere ‘HH’ como artífices de la llegada de las AUC al Valle?
Hay un problema con las generalidades que utiliza ‘HH’. Uno no sabe a qué se refiere con empresarios, porque desde cierto punto de vista los narcotraficantes son empresarios, ellos no se llaman a sí mismos narcotraficantes. Son dueños de fincas y tierras, podrían llamarse ganaderos. Yo con el eufemismo peleo.
La intención de ‘HH’ es apuntar a que un sector legal de la economía fue la que apoyó la entrada de los paramilitares. A mí me parece que eso puede ser posible. No encontramos evidencias de que eso haya pasado y sí de que los narcotraficantes estuvieron detrás de esa primera llegada. Creo que ‘HH’ ha expresado con claridad el tipo de reuniones que ha sostenido con algunas personalidades en el Valle.
El problema aquí sigue siendo el mismo, ‘HH’ hace alusión a esas reuniones, casi todas después del 2000 y deja muchas dudas del papel de la Fiscalía para investigar la veracidad de esos hechos.
En el país ya se han vinculado a varios políticos con los grupos paramilitares ¿Por qué no ha despegado el capítulo de parapolítica en el Valle?
Hay dinámicas que uno podría explicar en la Ley de Justicia y Paz: que tiene limitaciones y que depende de cosas que pueden frenar el proceso. Pero lo que ha pasado en el Valle del Cauca no tiene justificación por su lentitud. Una cosa es la Ley de Justicia y Paz y otra el accionar de la justicia en conjunto. 
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