La frase optimista:
"Me vas a volver a llamar, ¿verdad?"
La frase adolescente:
"¡Vístete, mis papás!"
La frase oficinista:
"Ojo, ojo, que mojas esos papeles".
La frase higiénica:
"Pásame un Kleenex, por favor".
La frase de pánico:
"¡¿Te viniste adentro?!"
La frase paranoica:
"Revisa el condón".
La frase adolorida:
"Sóplame que me arde".
La frase tardía:
"Ay, yo... Creo que hice mal las cuentas".
La frase típica:
"¿Te gustó?"
La frase cursi:
"Te amo".
La frase marital:
"Hasta mañana".