Tan lejos de mí,
Tan lejos de mí,
tu soledad me apremia
te busco allá donde nunca te he visto,
la mañana persigue al que
no duerme
la tarde llega a mis pies, te espero en el
parque al cual no llegas
en los rostros de los otros
en la ingenuidad
de las palabras
trato imaginarte
y tú,
cuerpo de niña,
risa de doncella,
te escondes de mi mirada,
oculta entre los sauces estas,
yo te lanzo pétalos de rosa
pero caen sobre
tus palabras de salvación
y las mías
apenas tocan
súbitamente
tu piel que se estremece
en la llegada de la noche.
Aun no has llegado,
te espero con ahínco
en los lugares mas comunes:
cuando me albergo en
la cama, en los árboles
que me subo buscando el
horizonte, ya no se
donde queda;
en los rincones de mi alma;
danzando
con mi cuerpo y mi cabeza pensando
en vos... Brinco
la verja, dilatada
tengo mi pupila
quien mira hacia mi yo;
se ríe del futuro,
en el que no te conozco,
pero allí te espero
Me llena de alegría
Hablar con vos en las noches;
Haces que mi corazón,
Levante una oración,
Se postre ante ti,
Mi Diosa,
Mi salmo,
Mi sagrario,
Donde deposito
El dolor
De no
Tenerte.
Que dolor alberga mi alma,
ella no esta, se ha ido con el ocaso del día,
mi dolor
la espera al frente de mi casa
más nunca miro atrás
pobre mi dolor,
pobre de mi alma,
Eliana
no nos presta sus
ojos para ver el mundo
¿donde estas?
¡OH! Corazón
no me abandones ahora
que mis palabras llenan de
recuerdos tus
oídos,
ahora que mi cuerpo
se estremece al recordarte.
préstame tus ojos
que quiero ver como
puedo llegar al fondo
de tu corazón, regocijarme en él
y nunca más
salir de allí
porque eres
lo que espero todas las tardes de ocaso
al lado de
mi dolor
a que regreses.
Cuantas veces se han caído
las hojas de los árboles
mientras el recuerdo
hace lo posible para mantener
la satisfacción de
hacerte mía
allí
en aquel lugar
que todavía no ha sido
profanado
por la libertad dada en el dolor,
la imaginación.
Evitando mirar,
llamar, pensar,
hago lo posible
por mantenerme vivo en
esta tierra inhóspita
en tus manos
en tu recuerdo
borrado
por todo.
La mirada del adiós
es más fácil compartirla…
cual ciego soy
en este aciago, espera eterna,
de lo que es, de lo que existe,
pero no se alcanza,
no se toca,
simplemente,
se contempla, se
vuelve sublime,
discurre por los
callejones del pensamiento,
trasciende al inconsciente,
vuelve a ti,
llega nuevamente
a mí,
se va,
tu reflejo
se va.
Y si DIOS existiera,
porque existe,
seguramente
contemplaría su
obra, perfecta creación, en tu ser,
que es imagen pura
del porque él en
el séptimo día
observo que todo era bueno y
finalmente
descanso.
Y he postrado todo frente a ti,
frente a tu ser,
mi cabaña la he construido con la
espera.
Allá no puede ir nadie,
solo es habitada
por un recodo
de recuerdos,
ya no hay necesidad de verte
o por lo menos de tocarte,
esta bien
soy un iluso,
¿pero para eso no
fue para lo que nacimos?
Ahí están, también,
aquellos recuerdos
por los que soy capaz de cambiarte
es eso, algo
que nunca te gusto que fuese
y sin embargo es lo que
mantiene
este mi espíritu,
altivo y con ganas de
asesinar mi pasado
que me atormenta ya no con tu ser
sino
nuevamente,
con tu recuerdo.
Porque no atas a este loco
de la pata de tu cama?
es tan fácil para ti ser feliz,
yo no lo soy,
¿Cómo enseñar a la vida a vivir
cuando tu te haz llevado todo
lo que vive,
todo lo que es?
Ya no me importa sufrir,
he pagado
las deudas con la vida,
se me ha depurado el corazón,
ya no se salva del dolor,
es eso que nos mantiene
vivos,
es todo lo que
manda la alegría a crecer de nuevo,
no es por ti,
no,
es que se me ha programado para encontrar
la vida que
se ha vuelto
nieve en mi cabeza,
se convirtió en un algo metafísico,
voló,
perdió sus alas
cayó a tierra
y por fin
rindió cuentas frente de si,
se encadeno,
blasfemo contra su existencia,
vomito palabras de salvación
y allí, en el hades,
escondió sus sentimientos
y se convirtió en
poesía.
Aun, después de tantas
centurias,
he pretendido
que este recuerdo
vaya creando batallas
para que el dolor
no nos sorprenda
desarmados,
en el momento
que esperamos el
amanecer.
Sobre todo,
ahora,
en los lugares
donde se diluye
el recuerdo,
como dolor infructuoso
que deja caer
pétalos de sangre
manchados de
perdón,
esa es la canción
del poeta,
la hora de morir
se acerca,
llamar a la muerte
mientras se deshace la
vida,
convertida en esencia del pensamiento.