- Lo tienes satisfecho... dije con cierta envidia.
- Si, pero hay algo que todavía no... Mili titubeo, se arrepintió de lo que iba a decir.
- ¿Qué es lo que todavía no?... pregunte curioso.
- No, no es nada... dijo sonrojándose por primera vez en la noche.
- Vamos, mira que yo te he contado todo... insistí.
- Tienes razón, esta bien... pero...
- Si, por tercera vez te prometo que lo que digas no sale de aquí... dije con tedio.
- Por tu bien espero que sea así... respondió, mostrándome un puño juguetonamente.
- Pero vamos, cuéntame... ¿Qué es lo que aun no hacen?...
- Javier tiene cierto gusto por el sexo... nuevamente Mili titubeo.
- Continua... insistí.
- Bueno... el quiere hacérmelo por atrás... dijo con vergüenza, luego tomo mas vino.
- ¿Sexo anal?... pregunte incrédulo, porque creí que ya lo habrían hecho, viendo el inmenso trasero que ella tenía, cualquiera pensaría en metérselo por allí.
- Si, sexo anal... dijo Mili mas suelta y agrego: Nunca lo he hecho... ¿Pensaste que si?...
- Como estuviste de acuerdo en que hay más de una forma de hacerlo, creí que tú habías hecho eso... respondí, imaginándome detrás de ella, perforándole su aun estrecho ano. Mi verga estaba mas dura que nunca, acomode mis piernas para disimular mi erección.
- Pues no, aun no me he atrevido. Mis otras parejas también me lo pidieron, pero... como que me dio miedo... no se que fijación tienen esos mañosos con mi pobre culito...
¿Culito?, pero si tienes un ¡CULASO!... quise gritarle. Todos en la facultad fantaseaban con romperle el culo en una buena cogida, y ella no se daba cuenta que hasta los mas recatados profesores, al menos de reojo, la veían meneando su cola con su coqueto andar...
- ¿Y por qué el miedo?... pregunte volviendo a mis cabales.
- Porque puede ser doloroso... me gustaría complacerlo, el ha insistido mucho... pero...
- ¿Pero que?
- No se, Javier es un poco tosco... con decirte que la primera vez que lo hicimos me la metió toda de frente, ni siquiera espero que me mojara... es un desesperado...
Quise reírme pero debía comprender a Javier, tanto tiempo estuvo detrás de ella, que al tenerla no se aguanto y se la clavo lo más rápido que pudo, como para que no se le escape... no dije nada y Mili continúo quejándose:
- Me dolió, pero me hice la tonta... imagínate si acepto que me la meta por ahí, me va a desagarrar mi pobre anito...
Oyendo lo que decía, mi verga estaba por explotar, la leche casi manchaba mi ropa interior.
- Ni que Javier la tuviera tan grande... dije con sorna.
- Bueno, no es tan grande, pero si la tiene gordita... me dijo haciendo gestos con la mano para darme a entender de que tamaño era y que tan gorda la tenia.
- Ah... me limite a decir, quizás con una sonrisa burlona, porque me pareció que mi amigo no era tan aventajado como presumía. Ella noto mi expresión.
- ¿Qué? ¿Por qué ese gesto? ¿Cómo es la tuya?... me preguntó entre enfadada y curiosa.
Quise sacarla y mostrársela, total, estaba recontra dura... pero me contuve y me limite a decir:
- Quizás no sea tan gorda… pero si es mas larga...
- Vaya, bien por tu enamorada, estará feliz... me dijo sonriendo.
- No puede quejarse... respondí con cierto orgullo.
- Y dime... ¿Tu ya le has practicado sexo anal?...
- No, todavía no. Como te digo aun se avergüenza de algunas cosas, pero poco a poco, es una tarea que aun tenemos pendiente...
- Pero tú ya se lo has hecho a tus otras enamoradas...
- Si, a un par. Tampoco querían al principio, por vergüenza, temor al dolor... pero al final lo hicimos y una de ellas se volvió adicta y solo quería que lo hagamos por ahí.
- ¿Tanto así?... pregunto sorprendida y acalorada, al parecer el vino y la conversación no solo me afectaba a mi, podía decir que le comenzaba a picar su arrugado anillo.
- Si, y la otra no se hizo mayores problemas después, aceptaba gustosa tener sexo anal...
- ¿En serio?... y digamos ¿Cómo harías para introducírsela a tu enamorada?... en una no se la vas a meter toda, como hace el salvaje de Javier...
La veía preguntar con una curiosidad que iba mas allá del querer conocer, con una mano sobre el pecho, parecía que se estaba excitando. Sus ojos me miraban atenta.
- No pues, tiene que ser de a pocos... hay que prepararla bien, sino le va a doler... dije y bebí mas vino, ella se termino su copa y se sirvió mas.
- Y ¿Cómo iniciarías a una chica miedosa?... como yo, por ejemplo... dijo con interés.
A esas alturas creo que yo tampoco me diferenciaría mucho de Javier, con el tremendo trasero de Mili, quizás yo la perforaría en una y la cabalgaría salvajemente para exorcizar el recuerdo de todas las veces que mis ojos siguieron el vaivén de sus caderas.
- Bueno... dije conteniendo la saliva, ya que el solo pensar que yo podría inaugurar su culito se me hacia agua la boca, así que hable sin mayores preocupaciones: Primero yo usaría algún gel que te ayudara a lubricar y dilatar tu anito... te untaría el gel y pondría un poco en mis dedos... después, mis dedos masajearía tu anito hasta que te relajes y poco a poco iría introduciéndote mi dedo meñique...
Ahora era evidente que yo no era el único excitado, la vi morderse los labios, su mano sobre su pecho se movía sigilosa pero con cierto nerviosismo.
- ¿Si? ¿Y que mas?... pregunto con cierta ansiedad.
- Dejaría mi dedo meñique adentro... como para que te acostumbres a tenerlo dentro de ti... luego lo sacaría y lo metería lentamente... simulando el acto sexual...
Al mencionar esto me pareció ver como contraía sus muslos, como imaginándose que en realidad yo lo hacia y al parecer no le fue desagradable. Creo que hasta lo disfruto.
- ¿Y para que harías eso?... dijo conteniendo su nerviosismo y bebiendo mas vino.
- Para ayudar a dilatar tu anito... después cuando el meñique entre y salga sin mayor resistencia, lo sacaría e introduciría un dedo mas grande... así uno por uno hasta que tu esfínter se acostumbre y no sufra cuando... cuando finalmente le introduzca mi pene... dije con voz suave, quería darle mayor efecto a mis palabras
Y surtieron efecto, la vi retorcerse un poco, podría jurar que su conchita se había mojado.
- No te creo... dijo ella intentando calmarse.
- ¿Por qué?... repuse saliendo un poco de mi excitación.
- Aun así dolería...
- Tal vez un poco, pero no demasiado...
- No... No te creo... repitió con cierto nerviosismo, propio de su excitación.
- Si no lo has intentado, ¿Cómo sabes si te dolería o no?... replique.
- Bueno... no se... ¿Acaso tienes una de esas cremas aquí?...
No lo podía creer, prácticamente me estaba pidiendo que le hiciera una demostración. Mi fantasía podría realizarse: ¡Ser el primero en romper el, por muchos codiciado, culito de Mili!
- Si, tengo una en mi cajón... repuse intentando serenarme.
- ¿Qué estoy diciendo?... dijo como arrepintiéndose, luego repuso... Y como, ¿Cómo seria?, ya, bueno, digamos que a manera de prueba, dejo que hagas todo lo que has dicho, porque alguna vez tengo que hacerlo... mira que si dices algo te mato... en fin, ¿Cómo seria?... mejor termina de explicarme... dijo nerviosa.
Era obvio que Mili estaba súper-excitada por lo que le describí. En este momento no podía dejarme ganar por mi ansiedad y abalanzarme sobre ella o espantarla de otra forma. Si quería disfrutar de su estrecho ano y tener su enorme culo entre mis manos, tenia que calmarme... tenia que darle el puntillazo final para que ella cayera y no dudara en dejarme proceder...
- Como tu anito estaría completamente lubricado y flexible, mi pene también untado con gel, se deslizaría sin mayor oposición, claro que lo metería de a pocos... considerando que mi pene no es tan grueso, tu anito sufriría menos... a decir verdad, seria mejor que un pene delgado ayude a dilatar tu esfínter...
- Si, si tienes razón... Javier la tiene gorda y si, si lo dejo a él... me va romper toda, ese loco desesperado... pero, ¿puedo?...
- Dime...
- ¿Puedo verla?... muéstramela... no vaya a ser que yo acepte y resulte que tienes un pene mas grueso... dijo con cierta excitación, era obvio que había descubierto mi erección y eso la había calentado mas aun.
Con nerviosismo me desabotone el pantalón, casi disparada salió la cabeza de mi pene, ella se encargo de sacar el resto.
- Vaya, ¡Si es más larga!, un poco más delgada, ¡Pero no tanto!... exclamo sorprendida.
Creí que se arrepentiría, maldije mi infortunio: Será otra paja mas... pensé... pero no fue así, Mili llego al punto en que no hay marcha atrás, su conchita debía estar empapada. Disimuladamente sobaba su entrepierna intentando acallar esa picazón que incrementaba en sus intimidades...
- No importa, tengo que saber como es, si no es ahora, nunca... dijo como justificándose.
No creo que sienta gran remordimiento por serle infiel al aventurero de Javier, que conociéndolo, le habría puesto los cuernos a Mili más de una vez, buscando refugio en sus amigas cariñosas cada vez que Mili le negaba su culito. Yo no me sentía tan culpable, después de que adiestrara el ano de Mili, seria Javier quien disfrutaría de todo el sexo anal que quisiera con ese enorme trasero. Al fin y al cabo el saldría ganador, así que digamos que le estaba haciendo un favor...
- ¿Dónde esta la crema?... pregunto con ansiedad