Fueron condenadas por delitos que van
desde homicidio hasta tráfico de drogas. Murieron
ahorcadas, cinco de ellos en público. La práctica se vuelve cada vez más común en un país que lidera el ranking mundial en ese rubro

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El régimen iraní continúa con su
frenesí de ejecuciones. Según Amnistía Internacional (AI), más de 250 personas murieron de ese modo en la República Islámica en el año 2010, mientras que
desde enero lo hicieron más de 135.
La agencia de noticias oficial
IRNA informó que este jueves
fueron colgados 11 individuos, cuya condena contó con el aval del Tribunal Supremo. Cinco de las ejecuciones se llevaron a cabo en lugares públicos de Qazvin, al oeste de Teherán y Shiraz, en el sur.
Los delitos por los que se ejecutó a esas personas iban desde el asesinato al tráfico de drogas. También
reciben pena de muerte en Irán quienes son hallados culpables de homosexualidad, el adulterio y la ofensa hacia Dios.
La oposición ha denunciado que la justicia iraní sirve al régimen para amedrentar a los críticos, al tiempo que
las ejecuciones buscan asustar a la población al exhibir a los condenados en plazas y demás lugares públicos, como si su muerte se tratara de un espectáculo.
De acuerdo con los derechos humanos, Irán es el segundo país después de China para el número de ejecuciones, pero si se toma en cuenta la relación con la población es el
mayor ejecutor del mundo.