i en un resto arqueológico de 5.000 años de antigüedad encontramos una clara representación de nuestro Sistema solar y, a ello le sumamos los relatos escritos en tablillas cuneiformes de edad similar, sólo queda preguntarnos: ¿quiénes eran aquellos que en los albores de la civilización humana disponían de esos conocimientos?¿De dónde heredaron dicha sabiduría?
Zecharia Sitchin en su obra The 12th Planet (Earth Chronicles, No. 1) nos relata basándose en traducciones de tablillas y en la interpretación de los mitos conservados, que los Sumerios – primera civilización humana reconocida como tal por la Historia Oficial – eran poseedores de estos increibles conocimientos. Pero, sorprendiéndonos más, nos muestra una representación del Sistema Solar que difiere ciertamente de lo que hoy conocemos. Nos presenta pruebas antiquísimas de la existencia de otro planeta dentro del sistema solar. De hecho, los datos recientes procedentes de naves espaciales no pilotadas, confirman estas pruebas y ello ha impulsado a los astrónomos a buscar activamente lo que viene denominándose como el planeta X.
La mitología no es una extravagancia, sino la depositaria de recuerdos ancestrales; la Biblia debe leerse literalmente como un documento histórico-científico. Las civilizaciones antiguas (mucho más antiguas y esplendorosas de lo que suele creerse) fueron el producto del conocimiento que trajeron a la Tierra los Anunnaki, es decir, «los que descendieron del Cielo a la Tierra. Zecharia Sitchin
Tratando a la Luna como a un cuerpo celeste más, esta representación sumeria da cuenta plena de todos los planetas que conocemos, los sitúa en el orden correcto (con la excepción de Plutón), y los muestra por tamaño. Sin embargo, esta representación de 4500 años de edad insiste también en que había -o ha habido- otro planeta importante entre Marte y Júpiter. Como mostraremos después, éste es el duodécimo planeta, el planeta de los nefilim.
Si este mapa celeste sumerio se hubiera descubierto y estudiado hace dos siglos, los astrónomos habrían pensado que los sumerios estaban totalmente desinformados, al imaginar, estúpidamente, que había más planetas después de Saturno. Ahora, no obstante, sabemos que Urano, Neptuno y Plutón están realmente ahí. ¿Imaginaron los sumerios las otras discrepancias, o estaban correctamente informados por los nefilim de que la Luna era un miembro del sistema solar por derecho propio, Plutón estaba situado cerca de Saturno y había un Duodécimo Planeta entre Marte y Júpiter?