Continuación: Amigos de "mucho tiempo" = Pasion ardiente. Capitulo 2.
-Ubicación: La sala de mi casa con los pantalones hasta las rodillas, alarmado y un tanto excitado por ser descubierto husmeando entre la ropa interior de mi sirvienta y amiga de la infancia-
Salí de su cuarto inmediatamente; ya en la sala me subí los pantalones mientras reflexionaba “¿porqué sus bragas estaban tan empapadas de sus fluidos vaginales?”. La respuesta era obvia, ella sabía bien lo que le estaba haciendo, estaba tan excitada como yo, que no pudo contener la lubricación de su dilatada vagina. Esta era la señal de que tanto ella como yo estábamos dispuestos a disfrutar de una noche de sexo desenfrenado, completamente solos en casa, sin que nadie nos molestara. Mientras veía a mi sirvienta un poco preocupada hablando por teléfono, yo estaba planeando mi siguiente estrategia. Primero iba a llevarla al baño de mis padres, ahí íbamos a desnudarnos mutuamente mientras nuestros cuerpos estuviera siendo empapados por el agua tibia de la regadera, con el pretexto de lavarle la espalda intentaría meterle mi pene para masturbarme entre sus torneadas nalgas sin llegar a penetrarla mientras yo la estuviera masturbando con una mano y recorriendo la silueta de sus senos con la otra. Después iríamos al cuarto que solía ser de mi hermana, para hacerle a mi amiga una buena sesión oral, recorriendo desde sus largas piernas hasta sus ingles, abriendo sus labios interiores para contemplar su mojada vulva y clítoris, lamiendo de arriba para abajo cual perro sediento y hambriento de sexo. En ese momento se me escapó una leve sonrisa y me llegó un grato recuerdo que a la vez fuera irónico, por ser el mismo cuarto en el que algunos años atrás aprendiera a realizar el arte del cunnilingus con una de mis mejores compañeras sexuales, de las que algún día les hablare.
Todavía no había terminado mi plan maestro, cuando mi sirvienta me decía con una voz temblorosa y alarmante –“Tengo malas noticias del hotel donde se estaban quedando tus padres esta noche”-…
No tienen idea de cómo me sentí, después de escuchar la noticia creía que mi alma se escapaba por todos los poros de mí ser y que mi erección se iba con ella. Lo primero que hice fue marcarles al celular para saber si todo estaba bien, pero nadie contestaba, seguía tratando de localizarlos, pero todos mis intentos fueron en vano.
-“¿Qué fue lo que te dijeron los del hotel?”- Le pregunté a mi sirvienta alteradamente.
-“No sé, no sé, se cortó la llamada de la nada.”- respondió preocupada.
-“Vamos a buscarlos, súbete al coche”- Le dije mientras agarraba las llaves del auto
-“Pero hay una tormenta de nieve ahí afuera, podríamos quedarnos varados en algún sitio”- me dijo con una mirada de preocupación.
Después de dialogar un poco con ella, accedió a acompañarme a la aventura de ir por mis padres. Subimos al Toyota y nos dirigimos hacia el hotel donde se habían hospedado, aunque la tormenta de nieve era un tanto espesa, me guiaba por las luces de los coches que estaban delante del mío. –“¿Quién podrá ser?”- me dijo mi amiga mientras sostenía su celular. –“Estoy recibiendo una llamada de un número desconocido”-. Ella contesto y oh sorpresa, eran mis padres llamando desde un teléfono público, nos explicaron que el hotel se había incendiado pocos minutos después de que ellos se registraron, y se despidieron de nosotros porque ya se les estaba acabando las monedas para llamarnos, pero antes de cortar la llamada mi madre me dijo –“y no vayan a sacar el Toyota de la casa porque ha estado fallando, pórtense bien, ¡adiós!”-
No pudo ser más oportuna mi madre, inmediatamente después de que colgó, el coche empezó a disminuir su velocidad poco a poco sin que yo estuviera manipulándolo. Me orille en un sendero que dirigía hacia el bosque hasta que el coche se detuvo por completo… Era de noche, la nieve había cubierto el coche completamente y nosotros nos estábamos muriendo de frio adentro… Nuestros celulares no tenían señal, y el frio cada vez se volvía más intenso.
-“Vamos a la parte trasera y nos cubrimos con la manta, para así poder darnos calor”- le dije a mi sirvienta sin mostrar mis intensiones verdaderas. Acto seguido, los dos estábamos abrasados y cubiertos por la manta, pero el frio persistía entre nosotros.
-“Esto lo vi en la televisión, es una manera de guardar el calor mas efectivamente, pero no te vayas a reír”- me dijo ella con una pequeña sonrisa. –“pero tenemos que quitarnos la ropa y hacer contacto con nuestros cuerpos desnudos”- dijo en son de broma pensando que yo le iba a decir que no. –“está bien, pero no mires mientras me quito mi ropa”- Le dije, mientras veía su expresión incrédula al haber aceptado su oferta. En realidad le dije que no volteara para que no viera la erección que me había creado su propuesta en ese momento.
Minutos más tarde, yo estaba acostado boca arriba y ella estaba sobre mí, viendo hacia el techo del automóvil. Mi pene erecto quedo justamente entre sus nalgas calientes por la emoción del momento, yo le dije que mi pene se había erguido por el intenso frio que había dentro del coche (obviamente debería suceder lo contrario, pero ella que iba a saber sobre erecciones masculinas, ella era la que me excitaba de sobremanera). Era un poco incomoda la posición en la que estábamos, no física sino emocionalmente, no encontraba como hacerle platica, en realidad, solo estaba esperando a que ella se durmiera para poder acercar mi verga más a su vagina, sentía sus vellos púbicos rosar la glande de mi pene, su sudor cayendo sobre mí, nuestros cuerpos resbalaban suavemente por el sudor que había entre nosotros y mi pene estaba siendo lubricado por sus fluidos vaginales que le era imposible esconder por su posición. –“puedo sentir tus latidos”- me dijo con una voz temblorosa. Obviamente eral los latidos de mi pene que estaba dentro de sus grandes y redondas nalgas que la estaban excitando también a ella. –“lo bueno es que nos tenemos confianza, de todas maneras ya nos habíamos visto desnudos, pero ya ha pasado mucho tiempo desde ese entonces”-. Eso fue lo último que recuerdo de esta conversación. En este momento de mi vida, es cuando lamente haberme dormido en medio de esta situación, creo que hasta soñé con algo completamente distinto al sexo. Pero unos movimientos un poco violentos hicieron que me despertara. Cuando levante la mirada, pude ver su espalda completamente sudada y desnuda mientras estaba cabalgando mi verga todavía erecta. No lo dude en ningún momento, tome su trasero entre mis manos y forcé mi verga a que entrara todavía más profundo dentro de ella. Inmediatamente lanzo un grito de dolor y de placer mientras aumentaba el ritmo de sus caderas. Sentía sus adentros todavía más calientes y apretados. Sus nalgas mojadas contra mi cuerpo, sus gritos de placer, mí corrida dentro de ella con litros y litros de semen. Ella no se había percatado, pero seguía montando mi verga y yo seguía penetrándola como si el mundo se fuera a acabar. Sentía como salía el semen fuera de ella y como se venía también, chorros y chorros de liquido vaginal en los asientos y los vidrios empañados por su respiración agitada.
Ella se dejo caer sobre mí, todavía con mi dura verga dentro de ella. Sentía sus latidos, tanto de sus voluptuosos pechos como los de mi pene dentro de ella. Y como si nada reaccione, ¿cómo había llegado hasta este punto? Y ¿cuando accedió a entregarme su virginidad así tan fácil?... no pude soportar la incógnita y le pregunte directamente –“como fue que decidiste hacerlo conmigo. ¿No le temes a embarazarte?”- a lo que ella respondió –“no me voy a embarazar tontito, a demás hace tiempo que los dos teníamos mucha tensión sexual entre nosotros, no fue difícil descifrar que era lo que iba a pasar esta noche”. Me dijo mientras se acomodaba frente a mí y me daba un beso en la mejilla. –“Bueno vamos a vestirnos, ya va a amanecer y tenemos que caminar un mucho hacia tu casa. No estábamos tan lejos como pensamos”- me dijo mientras se le marcaba una sonrisa en su rostro.
–“Pero antes tu me habías dicho que querías llegar virgen hasta el matrimonio”- le mencione mientras recorría sus largos cabellos para ver sus grandes ojos.
Ella acerco su cabeza a la mía y sus mientras sus labios rozaban mi oreja me dijo, -“Te voy a decir un secreto”- susurrándome al oído.
–“Yo todavia... Sigo siendo virgen”-