Él se paró frente a la casa de Luisa, la esperó durante la tarde entera. La espera es el síntoma más violento de un enamorado; la vio llegar, Luisa bajó del auto llorando, tiró la puerta, Antonio bajó también rápidamente del automóvil, corrió tras ella, con su ultimo aliento la cogió del brazo, se le acercó y la besó apasionadamente. Él quien aún estaba parado frente a la casa de Luisa fue testigo de tal escena, dio media vuelta, pues entendió que ya su espera había terminado. Mientras tanto la ciudad era arropada por un torrencial aluvión de agua.
Samuel Salazar Blandón.