En el Instituto de Desarrollo Urbano de Bogotá (IDU), fuera del llamado carrusel de la contratación, parece que también hubo feria de irregularidades, desorden y despilfarro relacionada con todas las etapas contractuales para las obras de la malla vial, especialmente con las nuevas fases de Transmilenio.
Para la Fiscalía fueron varios los delitos graves cometidos en la institución en instancias como la elaboración de los diseños, la de los pliegos de condiciones para las licitaciones, la firma de los contratos de interventoría y de obra, así como en la ejecución de los contratos, irregularidades avaluadas en casi dos billones 236 mil millones de pesos.