Está la fiesta a su máximo, pero la pobre gordita sin gracia estaba toda achantada, sentada en un rincón, con la mirada perdida en las parejas que disfrutaban... y en eso llega un hombre pintoso: 1,90, rubio, musculoso, de ojos azules; se acerca a una chica y le pregunta:
- ¿Vas a bailar?
- ¡Sí! - le responde la gordita con gran entusiasmo.
- ¡Buenísimo! Me llevo tu silla entonces.