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Antiguo 23-02-2011 , 23:32:39   #5
EL PAISA701
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Predeterminado Respuesta: "la real esencia de la materia"

¿Es Forzosa la Existencia del "Mundo Exterior"?

Hasta ahora venimos hablando repetidamente de "mundo exterior" y de un mundo de percepciones que se forma en el cerebro, que es lo que vemos. Sin embargo, dado que nunca podemos alcanzar realmente el "mundo exterior", ¿cómo podemos estar seguros de que ese mundo existe realmente?

En realidad, no podemos. Puesto que cada objeto es solamente un conjunto de percepciones y las mismas existen solamente en la mente, es más preciso decir que el único mundo que realmente existe es el de las percepciones. Es decir, el único mundo que conocemos es el que existe en la mente, el que está diseñado, registrado y hecho vívido allí. En resumen, el que es creado en la mente. Este es el único mundo del que podemos estar seguros.

Nunca podemos probar que las percepciones que observamos en el cerebro tienen correlatos materiales. Esas percepciones pueden provenir tranquilamente de una fuente "artificial". Eso es posible observarlo. Las informaciones falsas pueden producir en el cerebro un "mundo material" totalmente imaginario. Por ejemplo, pensemos en un instrumento de registro muy desarrollado donde puedan ser grabadas todos los tipos de señales eléctricas.



En primer lugar, transmitamos todos los datos referidos a un ambiente (incluida la imagen del cuerpo) a ese instrumento por medio de transformarlos en señales eléctricas. En segundo lugar, supongamos que se pueda tener el cerebro con vida fuera del cuerpo. Finalmente, conectemos el instrumento de registro al cerebro por medio de electrodos, los que funcionarán como nervios y enviarán los datos prerregistrados.



En ese estado uno se sentirá como viviendo esa escena creada artificialmente. Por ejemplo, se puede creer fácilmente que se está manejando por una ruta a toda velocidad. Se presenta como imposible que uno comprenda que no se compone más que del cerebro. A esto se debe que lo que se necesita para formar un mundo dentro del cerebro no es la existencia real del mismo sino, más bien, la eficacia de los estímulos.



Es perfectamente posible que esos estímulos pudiesen venir de una fuente artificial, como sería un registrador o un grabador. En relación con esto escribió B. Russell, el distinguido filósofo: En cuanto al sentido del tacto, cuando presionamos la mesa con los dedos, se produce una perturbación eléctrica sobre los protones y electrones de las puntas de los dedos, de acuerdo a la física moderna, por la proximidad con los electrones y protones en la mesa. Si la misma perturbación que aparece en las puntas de los dedos se presenta de cualquier otra manera, tendríamos la misma sensación aunque no se encuentre presente ninguna mesa. 7


En realidad, es muy fácil que nos engañemos al estimar como correctas percepciones sin ningún corrrelato material. A menudo experimentamos eso en los sueños, donde participamos de sucesos, vemos personas, objetos y el medio circundante como si fuesen totalmente reales. Sin embargo, no son más que percepciones. No hay ninguna diferencia básica entre el sueño y el "mundo real": ambos se experimentan en el cerebro.

¿Quién Es el Que Percibe?

Como venimos relatando, no hay ninguna duda de que el mundo que habitamos y que llamamos "mundo exterior", es creado en el cerebro. Sin embargo, se presenta una pregunta de primera importancia: si todos los sucesos físicos que conocemos son intrínsecamente percepciones, ¿qué podemos decir de nuestro cerebro?. Dado que el mismo es parte del mundo físico, al igual que un brazo, una pierna o cualquier otro objeto, debería ser una percepción igual que la de todas esas cosas.

Un ejemplo con los sueños iluminará mejor el tema. Pensemos que cuando soñamos vemos en el cerebro de la manera que explicamos hasta ahora. En el sueño tendremos un brazo imaginario, un cuerpo imaginario, un ojo imaginario y un cerebro imaginario. Si durante el sueño se nos pregunta, "¿dónde registra la visión?", responderemos: "en el cerebro".


No obstante, no hay ningún cerebro del que hablar en realidad, sino que tenemos una cabeza imaginaria y un cerebro imaginario. El observador de las imágenes no es el cerebro imaginario del sueño sino una "existencia" que es muy "superior".
Sabemos que no hay ninguna distinción física entre el ambiente circundante de un sueño y el de la vida real. Así, cuando en el ambiente que llamamos de la vida real, se nos hace la misma pregunta planteada antes en el momento del sueño, es decir, "¿dónde registra la visión?", sería un sinsentido responder, como también lo hacíamos en el sueño, "en el cerebro".



En ambas situaciones, la entidad que ve y percibe no es el cerebro, el cual, después de todo, no es más que un buen pedazo de carne.
Cuando se analiza el cerebro se ve que allí hay solamente moléculas de proteínas y lípidos, que también existen en otros seres vivientes. Ello significa que dentro del pedazo de carne llamado "cerebro", no hay nada para observar las imágenes y nada que constituya la conciencia o que sirva para crear lo que llamamos "yo mismo", "mi persona".


R. L. Gregory se refiere al error que comete la gente en relación con la percepción de imágenes en el cerebro: Existe la tentación, que debe ser evitada, de decir que los ojos producen en el cerebro estampas o imágenes. Una imagen allí sugiere la necesidad de algún tipo de ojo interno para verlo. Pero haría falta un ojo adicional para ver su imagen� y así de seguido en una secuencia sin fin de ojos e imágenes. Esto es absurdo. 8


Esto es lo que pone en aprietos a los materialistas, quienes aceptan como real solamente la materia. ¿A quién pertenecen los "ojos interiores" que ven, que perciben y reaccionan en consecuencia?.
Karl Pribram también enfocó esta importante cuestión en el mundo de la ciencia y la filosofía, acerca de quién es el que percibe: Desde los griegos los filósofos han venido pensando sobre el "ánima de la máquina", el "enano dentro del enano", etc. ¿Dónde estoy "yo", la persona que usa su cerebro? ¿Quién es el que verifica el acto de conocer? Como dijo San Francisco de Asís, "Al que buscamos es a aquél que ve". 9


Ahora piense esto: el libro que tiene en las manos, la habitación en donde está, en resumen, todas las imágenes que observa, están en su cerebro. ¿Son lo átomos los que ven todo eso, a pesar de ser inconscientes, ciegos y sordos? ¿Por qué algunos átomos adquirieron esa cualidad y otros no?. Nuestros pensamientos, comprensiones, recuerdos, estados de alegría o de tristeza, y todo los demás, ¿consiste de reacciones electroquímicas entre esos átomos?


Cuando meditamos sobre estas cuestiones, vemos que no tiene ningún sentido buscar "voluntad" en los átomos. Está claro que la existencia que vemos, oímos y sentimos es supramaterial. Esa "existencia" está "con vida" y no es materia ni una imagen de la materia. Se asocia con lo que percibe por medio de usar la imagen del cuerpo que tenemos.

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