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EL PAISA701
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Predeterminado Respuesta: "la real esencia de la materia"

"El Mundo Exterior" Dentro Del Cerebro

Como resultado de las realidades físicas descritas hasta ahora, podemos concluir que cada cosa que vemos, tocamos, oímos y percibimos como una "entidad", el "mundo" o el "universo", no se trata sino de señales eléctricas que se presentan en el cerebro. Quien come una fruta, en realidad no confronta la fruta en sí, sino la percepción de ella en el cerebro.


El objeto que se considera "una fruta" consiste de una impresión eléctrica en el cerebro respecto a la forma, el gusto, el olor y la textura. Si el nervio de la visión que va al cerebro se cortase repentinamente, así de improviso desaparecería la fruta. O si hubiese una desconexión en el nervio de los sensores que van de la nariz al cerebro, se interrumpiría completamente el sentido del olfato. Dicho de modo simple, la fruta no es más que la interpretación de las señales eléctricas por el cerebro.


Otro elemento a ser considerado es el de la distancia. La distancia entre usted y el libro es solamente una sensación de espacio que se forma en el cerebro. Los objetos que parecen distantes de la persona que los observa, también están presentes en el cerebro.


Por ejemplo, alguien que observa las estrellas en el cielo, asume que están a una distancia de millones de años-luz. No obstante, lo que la persona "ve" realmente son las estrellas que están en su interior, en el centro de la visión. Mientras usted lee estas líneas, en verdad, no está en el lugar que cree. Por el contrario, es el lugar o sitio el que está dentro suyo. Cuando ve su cuerpo, cree que usted está dentro del mismo. Sin embargo, debe recordar que el cuerpo también es una imagen formada dentro del cerebro.




Lo mismo se aplica a todas las otras percepciones. Por ejemplo, cuando se piensa que se escucha el sonido de la TV que está en la habitación de al lado, en realidad el sonido lo experimentamos dentro del cerebro. No se puede probar que exista una habitación próxima a uno, ni que el sonido provenga de la TV que está allí. El sonido que se piensa viene de unos metros más allá y la conversación de una persona que está al lado, se perciben en el centro de la audición del cerebro, lugar que tiene pocos centímetros cuadrados. Aparte de ese centro de percepción, no existe ningún otro concepto, como ser, derecha, izquierda, adelante y atrás.


Es decir, el sonido no proviene de la derecha, de la izquierda o del aire. No hay ninguna dirección desde donde proviene el sonido.
Con los olores sucede lo mismo. Ninguno de ellos llega de una distancia determinada.



Supongamos que las impresiones finales del olor correspondan a las de los objetos en el exterior. Sin embargo, así como la imagen de una rosa está en el centro de la visión, el olor de la rosa está en el centro del olfato. Ni la rosa ni su aroma pertenecen al exterior.




El "mundo exterior" que se nos presenta por medio de las percepciones es simplemente un conjunto de señales eléctricas que llegan al cerebro. Esas señales son procesadas a lo largo de la vida en el cerebro y vivimos sin poder reconocer que estamos equivocados al suponer que son las "versiones originales" de los elementos materiales que existen en el "mundo exterior". Nos equivocamos porque nunca podemos alcanzar el sujeto del caso en sí, por medio de nuestros sentidos.


Por otra parte, repetimos, es el cerebro el que interpreta y atribuye sentido a las señales que asumimos son del "mundo externo". Por ejemplo, consideremos el sentido de la audición. En realidad, es el cerebro el que transforma las ondas sonoras del "mundo exterior" en una sinfonía. Es decir, la música también es una percepción creada por el cerebro. De la misma manera, cuando vemos colores, lo que llega a los ojos son, simplemente, señales eléctricas de distintas longitudes de onda. Nuevamente es el cerebro el que transforma dichas señales en colores. No hay colores en el "mundo exterior".



La manzana no es roja, ni el cielo es azul, ni los árboles tienen follaje verde: son como son porque los percibimos así. El "mundo exterior" depende totalmente de aquél que lo percibe.


Incluso el más leve defecto en la retina del ojo provoca ceguera para el color. Algunas personas perciben el azul como verde, otras el rojo como azul y también están esas que ven todos los colores en diferentes tonos de grises. Aquí podemos decir que no importa si el objeto es coloreado o no.


El prominente pensador Berkeley también habla de este hecho: Al principio se creía que los colores, olores, etc., 'existían realmente', pero después se rechazó ese punto de vista y se dijo que solamente existían subordinados a nuestras sensaciones. 6


En conclusión, la razón por la que vemos los objetos con colores no se debe a que lo tengan, o que los mismos posean una existencia material exterior a nosotros. La verdad de la cuestión es que todas las cualidades que adscribimos a los objetos están dentro de nosotros y no en el "mundo exterior".
Entonces, ¿qué es lo que queda del "mundo exterior"?

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