Iniciado por freeyon
Y ojalá un médico psiquiatra. O un paramédico, si le da más confianza.
Como sea, y pensando siempre en su bienestar, tengo la salida para que no pierda el esfuerzo de sus famosos talleres ahora que ya no tienen razón de ser: que sirvan para arreglar carros. Uribe, finalmente, tiene modales de mecánico. Y nadie, como él, puede arreglar mi Willys.
Puedo ver ese taller: en la entrada está 'el Pincher' Arias tirado en el piso, sucio y flaco, que espanta las moscas con la cola y se rasca más que Lucho y el Registrador juntos. De una pared sucia cuelga un almanaque de María del Pilar Hurtado, que posa con una tanga diminuta en las playas panameñas. Los mecánicos se entregan a sus labores: Bernardo Moreno, todo untado, vulcaniza con desespero unos neumáticos chuzados; Sabas limpia una matera; Fabio Valencia, con los pantalones escurridos y medio cigüeñal al aire, aceita la maquinaria, como cuando era ministro; su hermano Guillermo le deja la cuatrimoto y se va, elegante, con dos botellas de guaro al motel más cercano.
Entonces aparece Uribe y da órdenes para que arreglen el Willys.
—¡Obdulio!
—¿Diga, patrón?
—¿Usted sabe de capós?
—Y de capos, doctor, por mi primo.
—Entonces lávelo, que está todo sucio.
—Ya llamo a mis hermanos, que ellos son los que lavan.
—¡Y todos ustedes -les ordena a los demás-, arreglen este carro!
Me entusiasma imaginar a la cúpula uribista trabajando en mi jeep, cada uno con una herramienta: César Mauricio, de rodillas, con una cruceta; el doctor Londoño con un serruchito; Tomás y Jerónimo con unas palancas. Si el problema es en la suspensión, interviene el Procurador, que, gracias a Piedad, es experto en la materia. Y si necesitan una bobina, llaman a Noemí.
Sé que lo van a dejar impecable, con autodefensas nuevas y todo. Pero aún me preocupa Uribe. Lo veo echando chispas como nunca. Y en eso se parece al motor de mi Willys. |