Respuesta: El "embajador de la India" que engañó a Neiva ENTRE ROTARIOS Este instituto internacional que agrupa en Neiva la espuma de la sociedad no podía quedarse sin el enigmático príncipe. En efecto, el martes por la noche y de improviso, se vio llevado a elegantes salones. Como es natural, y siendo cebuistas la mayor parte de los rotarios, sin olvidar que en la India el cebú tiene su imperio, la disertación fue sobre la excelsitud de esta raza. Alabó los profundos conocimientos que exhibieron algunos rotarios sobre la tal ganadería y remató sus palabras ofreciendo en venta para reproductor el mitológico buey Apis, oferta que produjo natural entusiasmo y plurales deseos de adquisición. Para hacer justicia y ante tanta demanda la ecuanimidad del Príncipe optó por abandonar a la suerte los beneficios que traería la importación del exótico cuadrúpedo. Se convino una nueva reunión para rifar el egipcio avechucho entre las ganaderías de Trapichito, Buenavista, La María, La Angostura, La Palma y Larandia, aún cuando el fondo ganadero amenazó tratar la cosa por lo alto, por la Cancillería. DÓLARES PAISAS El Príncipe no quiso que su principal cicerone, el Dr. Aurelio Ferro Falla, le cambiara en míseros billetes colombianos un cheque en dólares sobre un Banco Estadinense. Y como llegó la amarga hora de pagar la cuenta, don Jorge Moncaleano buscando la economía, en lo cual es técnico y especialista, significó a “su Excelencia” que el Banco Comercial Antioqueño y su jugoso bolsillo particular podrían prestarle los dólares que le solicitara. Su Excelencia no los quiso recibir, porque, temió que no fueran de los que hace circular el gobierno de los Estados Unidos, sino dólares paisas de imposible circulación a la hora de la verdad. OTRA BECA Nuestro más famoso periodista –y famoso como director de la Extensión Cultural-, se le puso de repecho a Pandit Jaime. Con la visión intuitiva descubrió enseguida al intelectual y periodista, y como en ese momento acababa de ofrecerle a Vargas M. una beca para estudiar farmacia y lavandería en la India y a Rafael Ospina Buendía un curso sobre contabilidad y manejo de personal especializado de OO. PP., en el mismo país, no pudo menos que extender su generosidad a Jorandrade, para completar la trilogía, y así le ofreció formalmente becarlo para altos estudios de periodismo en Bombay, con los cuales completaría el padre putativo de Concepción Cometa sus avanzadas investigaciones en la Península Ibérica. Jorandrade, expresó sus temores de llegar a angustias económicas en el extranjero y estas le fueron disipadas con la promesa de que en treinta días en las posesiones principescas sería graduado como domador de elefantes y que, como entrenado de estos paquidermos, holgaría económicamente en sus giras y placeres la legendaria tierra de Nherú. EL SUEÑO DE UN LORO La comida que se ofreció el miércoles en el Club Campestre fue terrible para el Príncipe. Porque guardando normas atávicas, no obstante que siendo “Agregado Cultural” ante el Vaticano fue convertido al catolicismo por el Cardenal Grattia, no podía aceptar los platos preparados con la carne de la vaca sagrada. Allí lo intoxicaron con omelet con queso, whisky, arepas, bohío, ensalada espantosa. Fue allá mismo la disertación sobre la cultura agustiniana y la tesis de que el tesoro de esmeraldas de la nación hindú se llevó desde las minas de Coscuez tres mil años antes del redescubrimiento que hizo Cristóbal Colón. Fue allí donde al hablar de folclor, para ilustración del visitante, Aurelio Ferro y el Sapo Villoria bailaron un acompasado bambuco sin saberse quién llevaba a quién porque ambos se emocionaron. El capitán de aviación Héctor Jiménez Granada (‘el loro’) expuso sus tesis sobre corrientes y montañas, navegación a ciegas, causas de los accidentes y todos sus apreciables conocimientos aeronáuticos. Lacshama no podía menos que aprovechar los servicios de este experimentado piloto intercontinental y lo nombró aviador de las Indian Airlines exigiéndole como requisito previo e indispensable aprender primero el manejo de aviones en reverso. |