Melancolía que habita en cada intersticio del cuerpo, soy un compas girando en mi propia esfera de silencios pues ya no hay magia en lo que escribo, se diseminó en los fluidos perdidos, se volvió amor, un milagro para todos los mortales, humillación eterna al que anhela morir es.
¿Cuánto dolor podrá caber dentro de la cabeza? Es imposible saberlo, las cosas habrán de tomar el rumbo que les corresponde por el momento me voy ubicando entre los límites de lo real y el olvido, opto por el ultimo.
Por las calles observo pasar tantos rostros joviales, es una locura, nadie es feliz completamente y nadie tan infeliz que no pueda ver que su felicidad lo espera cuando la muerte lo acecha y le contempla de manera vacía e inclemente.
A punto de caer se encuentra aquel que escribe sus tergiversaciones sin magia, esas que van carcomiendo su pueril y longeva sangre.
Samuel Salazar Blandón.