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Antiguo 30-12-2010 , 01:40:38   #3
_MALCON_
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Predeterminado Respuesta: Mi cuñada herida

demasiado mojado en esa zona, dio un tremendo resbalón el primer pie lo logro apoyar y alcanzó a dar un gran paso, pero el otro su sandalias se doblaron y se fue de frente contra la pata de la mesa de centro que aventó con el tremendo golpe de su cabeza.
Todos empezamos a reir, pero al no ver que se levantaba mi suegra empezó a asustarse se colocó a un lado de ella y le habló al oído sin obtener una respuesta. De inmediato corrí a buscar mi celular y marque a la cruz roja para que me dieran el numero de su clínica en el pueblo más cercano; mientras levantaban a Aída y la ponía sobre el sillón de 3 piezas de la sala; llamé de nuevo y me contestó el médico de guardia y me dio instrucciones que no la moviera que mejor la atendía en la casa; pero que pasaran por el ya que no estaba la ambulancia en ese momento.
Mi suegra al escuchar mis instrucciones se desmayó del susto y cayó en otro sillón; mi esposa ya iba a empezar a llorar cuando la detuve y le dije que se fueran rápido por el Doctor a la clínica; tomaron las llaves se llevaron a mi sobrino y partieron por el Doc.
Aída estaba tendida con su bikini amarillo con un golpe que ya había empezado a hincharse en el puro medio de su cabeza. Mi suegra a un lado desmayada y yo solo con una gran erección.
Me acerque a Aída y empecé a hablarle al oido sin respuesta igual, tomé una de sus manos la levanté y la deje caer con el mismo resultado. Coloqué mi mano sobre uno de sus pechos y empecé a tocarlo, la suave tela del bikini amarillo y la humedad hicieron que su pezón reaccionará casi de inmediato. Volteé de reojo con mi suegra y seguía sin conocimiento, hice aun lado su bikini y una linda aureola café claro me dio la bienvenida; me sentía como niño con juguete nuevo, de inmediato llevé mi boca hacia el y empecé a besar suavemente la carne de sus seno llenaba cada rincón de mi boca saboreando lo salado de agua de mar que aún tenía su cuerpo, la sensación de mi lengua jugando con su pezón y palpando las pequeñas protuberancias de su aureola. Mi otra mano repitió la operación son su otro pecho que de igual manera reacción su pezón con una gran erección y empecé a saborearlo también; estaba de rodillas al sillón de tres piezas y mi cuñada tendida como cenicienta, me desabroché mi bermuda y saque mi pene y se lo lleve a su mano sentía tan rico como sus uñas perfectamente arregladas tocaban la piel de mi pene.
Me levanté y miré a través de la ventana, por si alguien se acercaba, dejé la puerta abierta pues así era más fácil darme cuenta si subía alguien.
De nuevo volví a su lado, me puse de rodillas pero esta ves a un costado de sus caderas. El viento entraba por la puerta y ventanas rebotando en mi cara eso hacia que me pusiera más nervioso hacia el paso que iba a dar.
Mis ojos se perdían contemplando desde sus tobillos y recorriendo todas sus piernas hasta llegar a su bikini amarillo como ocultaba perfectamente todo su monte de Venus y su rajita apenas susceptible.
Tomé su pierna izquierda y puse su talón sobre el sillón de manera que quedará arqueada, su pierna derecha simplemente la baje solo un poco del sillón.
La vista mejoró estuvo mucho mejor; el interior de sus muslos era exquisito pasé mis yemas de los dedos por ellos, sintiendo la calidez de si pie, acerque mi boca y empecé a besarla, mis labios saboreaban lo salado de su piel. Me acomodé un poco mejor y coloqué mi cabeza exactamente de frente a su vagina; pase uno de mis dedos para dibujar su rajita, levante un poco la mirada para comprobar que sus hermosos ojos verdes aun continuaban cerrados, la verdad no me importaba el daño que había recibido, solo la experiencia que estaba viviendo.
Mi dedo estuvo tentado a hacer un lado su bikini y dejar salir su linda vagina que ya había conocido, pero ese privilegio lo tuvo mi lengua, me acerque un poco más saque mi lengua y la puse a un lado de su bikini, y empecé a meterla, queriendo probar lo que había allá adentro, lo primero que sentí fue su labio, mi boca ayudó con una chupada a que saliera por completo y empecé a saborearlo estaba delicioso, su textura, sabor; nunca me había tocado labios tan grandes como esos, acabo con el primero ahora si mis dedos auxilian a mi lengua y hacen a un lado por completo su bikini.
Ahí estaba esa linda vagina recién rasurada rosadita y un orificio ya mojado por las caricias que había empezado. Acerqué nuevamente mi lengua y con la punta saboreé esa primeras gotas que asomaban de su orificio, mi otra mano empezó a masturbar mi pene, palpitaba por tanta sangre que recorría su interior, puedo estar seguro que me hablaba diciéndome "es mi turno". Pero aún no lo era.
A mi me gusta disfrutar el cuerpo de una mujer la penetración pasa a un segundo termino. Mi boca ahora probaba su labio izquierdo igual de sabroso que su gemelo, después pasé a sus muslos interiores y nuevamente a su orificio y luego a su clítoris y etc. Estaba pegando la mejor mamada de mi vida, mis nariz también disfrutaba de su rico olor.
Después de un rato, mi pene ya no me dejaba, gritaba que era su turno; pero era demasiado riesgo, ya había pasado bastante tiempo y no tardaban en llegar los demás, mi suegra seguía en su desmayo. Pero ya había avanzado demasiado y tenía que terminar. Me puse frente a ella; tomé sus dos tobillos y alce sus piernas de manera que quedará en forma de "L" su cuerpo. Sus labios comprimidos por la posición en que estaba se miraban de maravilla.
Avance y coloqué la cabeza en su entrada..podía ver todo en la posición que estaba. Lentamente se la fui metiendo, mis ojos veían como se perdía primero mi cabeza y luego seguir con el resto de mi pene hacia dentro, no había obstáculo entraba suavecito, la lentitud era adrede, mis dos manos ya estaban libres, mi pene ya estaba casi todo adentro así que tomé sus dos tobillos con mis manos y la abrí un poco, ahora si veía su clítoris excitado y como sobresalía de su rajita.
Y empecé el mete y saca tan rico, mi pene me mostraba cada centímetro que recorría adentro de ella, se lo tragaba todo mi pene salía más húmedo tras cada arremetida yo abría y cerraba sus piernas dependiendo si quería verla o sentir aún más apretado pues las cruzaba, era delicioso; pero tenía que acabar ya no por mi sino por el tiempo; así que me concentré y empecé a darle más rápido cruce más sus piernas para sentir aún más apretadito. Y empecé a venirme dentro de ella, mi cabeza escupía y escupía para inundar todo allá adentro.
Me quedé un momento inmóvil dejando que escurriera la última gota, y la saqué, pero tenía un problema debía de limpiar bien todo aquello, más el olor. Así que me levanté y fui corriendo por papel y jabón; levanté sus piernas y coloqué papel debajo de ellas. Y empecé a limpiar mi semen que salía de su orificio, tuve que meterle el dedo para sacarle más, no quería que después anduviera escurriendo eso por donde fuera a ir. Se me hizo la cosa más erótica el ver como mi semen salía de su vagina, y yo con el papel la limpiaba como bebé.
AL alzar sus piernas para retirar el papel me di cuenta que me había olvidado de su culito, en cuanto lo ví, mi pene nuevamente reaccionó, puse un cojín por debajo de su cintura para que su culito quedará más respingado hacia mi, agarré un poco de jabón líquido y se lo embarre; acerque mi pene, pero mi cabeza estaba muy ancha para entrar, así que la tomé con mis manos la apreté para que la sangre se fuera hacia arriba y mi punta quedará más flaca, se la acerque y apenas pude meterla un poco que me bastó para moverme como loco y ganar un poco mas de terreno, solo mi cabeza pude conseguir que entrara y a los pocos segundos me vine de nuevo, ya era demasiado. A la par sentí calientito, se estaba orinando, mejor cosa no pudo pasar. Así borraba ya mejor mis huellas.
Acomode de nuevo su bikini, lo moje un poco, quité el cojín y la recosté a como estaba; me fui a lavar mi pene para matar más el olor a semen. Y volví a limpiar.
A los dos minutos llegó mi esposa con el Doctor; la revisó y solo fue una gran contusión, la despertó con unas sales, le puso una inyección y recetó pastillas para el dolor.
A mi suegra la dejamos un poco más que durmiera, ella se levantó a los 20 minutos pero ya estaba todo arreglado. Aída con un fuerte dolor de cabeza y yo con una gran sonrisa en mis labios.

__________________
GABBIE CARTER


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