| Denunciante Novato
| ¿Quieres saber cuándo morirás? Cuando estés en el baño y te hayas recién bañado, coge una vela y enciéndela, apaga la luz de baño y cierra la puerta. Coloca la vela muy cerca del espejo y pronuncia "VERONICA, VERONICA, VERONICA". En el espejo aparecerán unos números producidos por el vaho derretido indicando la fecha de tu muerte. Otra versión: IVONNE (Guadalajara, Jalisco. México) Hola Kruela, bueno, yo soy de Guadalajara, Jalisco en México, Me llamo Ivonne y tengo 13 años. Leí una leyenda en tu foro sobre cómo saber la fecha de tu muerte, y me recordó algo que a mí me contaron. Bueno, el mito dice que si en un baño tú dices frente a un espejo "Verónica" tres veces puedes ver a la que se dice que es Verónica, pero sólo por el espejo, ya que si te das la vuelta no ves nada, y si vuelves a mirar por el espejo ahí estará Verónica. También me contaron que las personas que han hecho esto se vuelven locas, pues una vez que haces lo anterior seguirás viendo a Verónica en todos los espejos que mires para siempre. No sé si sea cierto, pero por si las dudas yo ni le hago el intento. Bueno, bye Kruela.
P.D. Está muy padre tu página, y me fue una gran ayuda cuando me dejaron una antología de leyendas, ya que tienes muchas y de gran variedad. Rucilam
Me acuerdo como si fuera ayer, que esta leyenda me la contó un amigo mío por primera vez cuando tenía 11 años, acabamos de ver la película de "Candyman". Nos atrevimos a realizar juntos lo que sucedía en la película, pero luego en mi casa no tuve valor para hacer solo lo de la leyenda. El juego de los fósforos Aby (México) Hola Kruela, soy Aby de México, la misma de la experiencia "El rostro".
En esta ocasión te quiero platicar una experiencia que nunca en mi vida se me va a olvidar, en su momento fue algo aterrador, pero ahora me divierte mucho el platicarlo. Éramos un grupo de jóvenes de entre 15 y 22 años de edad, estaba mi prima, dos de mis hermanos, un primo, y una serie de amigos. En total éramos como 8. Teníamos planeado ir a jugar a una casa abandonada que queda a media cuadra de mi casa. Este juego es sumamente divertido, se debe empezar a la media noche en punto, todos los integrantes se sientan en círculo poniendo una vela en el centro, (lógicamente esto en la oscuridad), se tiene una caja de fósforos que se va a ir prestando a tu compañero de la derecha. Empieza mi hermano tomando un fósforo, encendiéndolo con la vela y contando una historia irreal (inventada) de terror. Su turno termina cuando el fósforo se ha consumido y la historia la continua el de la derecha, en el caso de nosotros me tocó a mí, y así susesivamente. Para cuando íbamos en lo más interesante de la historia, unas piedritas empezaron a caer en el techo de la casa, algunos de nosotros salieron a revisar quién había sido el chistoso que nos estaba jugando tal broma, pero, ohhh sorpresa, no había nadie. El juego continuó. Después de un momento de juego algo raro empezó a suceder, una cubeta cayó de una escalera que daba a la única recámara del segundo piso, y los chicos empezaron a gritarse unos a otros diciendo ¿tú hiciste eso?
... a lo que los demás contestaron ¡no! y bueno, ya nos empezamos a poner nerviosas. En un segundo la puerta de malla de la recámara se cerró al igual que otra puerta que teníamos al frente y lo peor fue que unas piedras de tamaño razonable empezaron a caer por las escaleras dirigiéndose hacia nosotros. Lógicamente nos dio un ataque de pánico y salimos corriendo y pegando de gritos hacia la calle, la cual estaba completamente desierta. Al día siguiente nos enteramos de que los vecinos se quejaban con regularidad de esa casa ya que ellos también escuchaban ruidos provenientes de la misma y corría el rumor de que ahí, un señor había ahorcado a su hijo en la recámara de arriba y luego se había suicidado. Verónica: espiritismo con tijeras María (Cáceres. España) Primero te explicaré cómo lo hacíamos, aunque supongo que ya lo sabrás: utilizábamos unas tijeras, una cinta de color rojo y un libro, pasábamos la cinta por los agujeros de las tijeras y en el otro extremo atábamos el libro, de tal forma que al sujetar las tijeras con dos dedos éste se podía mover hacia la derecha o hacia la izquierda, no recuerdo muy bien, pero creo que a la derecha era sí y a la izquierda era no; nos colocábamos dos chicas una enfrente de otra y sujetábamos cada una con un dedo las partes de la tijera por donde se mete el dedo. Al principio todo empezó como un juego, resultaba divertido hacer preguntas al libro y ver cómo se movía contestando "sí" o "no" a las preguntas que hacíamos, en ningún momento se nos ocurrió pensar qué era exactamente aquello, éramos pequeñas y nunca habíamos hecho algo por el estilo. Empezábamos llamando a Verónica y luego a preguntar todo tipo de tonterías, lo curioso fue cuando nos empezamos a dar cuenta, que realmente las respuestas siempre eran correctas, así que empezamos a realizarlo casi a diario. Un día una compañera de clase nos dijo que no lo hiciéramos más, que era un juego peligroso; nos contó la historia de Verónica y cómo murió. La verdad es que yo ya empezaba a tener miedo y no podía dormir por las noches, me parecía que la vería en cualquier sitio. Dejé de hacer el juego, bueno, mejor dicho, miraba pero no quería coger las tijeras, me daba muchísimo pánico. Yo estudiaba en un colegio de monjas y haciendo el juego un día una monja nos pilló, por lo que nos dijo que no debíamos hacer eso, que si nos veía otra vez se lo diría a nuestros padres, pero claro está que seguimos haciéndolo, pero eso sí, a escondidas y aquí es cuando empezaron a pasar cosas de verdad. Nos buscamos un sitio, era donde las monjas tenían guardadas los trajes del cura, las cosas de misa, crucifijos antiguos y cosas por el estilo. Ese día estábamos preguntando cuando no sé cómo la cinta se cortó, el libro se fue al suelo y cómo no, las tijeras salieron disparadas y me corté en la mano, (aún tengo la cicatriz de los tres puntos que me dieron) las cuatro gritamos y salimos corriendo. Decidimos no hacerlo más, estábamos muertas de miedo, decíamos que era casualidad pero aún así no lo intentaríamos, no podíamos ni dormir. Las tijeras, la cinta y el libro eran míos por lo que fueron a mi casa. Desde ese día no tuve más que problemas con tijeras, aparecían en cualquier parte, en lugares donde yo no las había puesto, como en el sillón donde yo me sentaba, de tal forma que me senté encima de ellas y me las clavé en la pierna y en la nalga (también tengo las cicatrices de los puntos). Otro día aparecieron en mi cama y me corté en el hombro, así varias veces, hasta que no pude más y se lo conté a mi madre, entre otras cosas porque le hacía que durmiera conmigo y estaba ya cansada la pobre mujer y sin saber qué me pasaba. Me dijo que sería una tontería y pura casualidad, que no era posible. Le dije que viera cómo guardaba las tijeras y que ya vería como por la mañana no estaban allí, y así fue. Aparecieron en el baño. Aún así ella decía que era imposible pero que si estaba más tranquila que tirara las tres cosas, y eso hice. Desde ese día no me ha pasado nada más, aunque tardé mucho en quitarme el miedo, han pasado más de 15 años y te aseguro que jamás dejo unas tijeras fuera de su sitio y por mi profesión las uso muy amenudo, soy delineante y las de cortar planos son muy grandes, te lo aseguro. Y no quisiera verlas en ninguna parte de mi cuerpo. Esta es mi historia y como bien decías en tu mensaje, no le recomiendo a nadie hacer estas cosas, pueden parecer un juego y puede que lo sea, pero es peligroso, a mí me lo parece y mucho. Lo recuerdo casi todo como si fuera ayer. Un saludo y un abrazo, por cierto mi nombre es María y soy de Cáceres. PD: Kruela, antes olvidé contarte algo de ese día, una de las otras chicas, Carmen, dijo que había visto a Verónica. Carmen siempre le ha gustado meternos miedo y pensamos que era una de sus bromas, no se habló más del tema. Dos de las 4 que éramos no sé qué es de ellas, pero Carmen y yo seguimos siendo amigas y vecinas. Hace unos meses le pregunté que si recordaba ese día y me dijo que como para olvidarlo y que ese día vió a Verónica, que era cierto, que la vió otras dos veces más y nunca nos lo dijo de puro miedo que tenía, dejó que pensáramos que era para tomarnos el pelo. Nunca más la ha visto y además no quiere hablar de eso, dice que sólo de pensar que otra vez la podría ver la pone malita. No sé si creerla o no, pero ya no tenemos 15 años y no creo que tenga ganas de jugar con eso.
__________________ rock forever and never dead si un amor tuyo se va; si vuelve es tuyo, si no vuelve nunca lo fue |