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Antiguo 13-11-2010 , 16:25:10   #2
robertoxv
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robertoxv el Usuariox es realmente agradablerobertoxv el Usuariox es realmente agradablerobertoxv el Usuariox es realmente agradablerobertoxv el Usuariox es realmente agradablerobertoxv el Usuariox es realmente agradable
  
Predeterminado Respuesta: ¿Cuánto tiempo se es conscientes tras ser decapitados?

Charles-Édouard Brown-Séquard contaba que la ejecución por decapitación mataba sin agonía, sin producir convulsiones, en perfecta calma, suprimiendo el poder reflejo y el automotor. La hemorragia repentina hace descender la tensión a cero en una décima de segundo y de esta manera se detiene la conciencia, la voluntad, la inteligencia y la sensibilidad.Edmé Felix Alfred Vulpian indicaba que la transfusión sanguínea en la cabeza tras la decapitación, ocasionaría “un grand et terrible spectacle”. Aunque resulte inverosímil, este experimento fue llevado a cabo por algunos médicos franceses, pero nunca se realizó de manera inmediata sino cuando había pasado varios minutos y no se logró ningún resultado. El ensayo realmente debió resultar un espectáculo muy desagradable, tan inhumano e indigno como los delitos que pudo realizar el ejecutado. Y aún más increíble debió ser la preparación a la que se sometía al criminal antes de su muerte para poder desarrollar esta experiencia, ya que era preciso practicar en vivo el raspamiento de las carótidas para colocar en ellas una cánula acondicionada para el paso de la sangre transfundida a la cabeza.



Se dio el caso durante muchas batallas de guerra que un obús ocasionó un impacto directo sobre la cabeza de un soldado degollándolo. Seguidamente se podía ver aquel cuerpo andando sin cabeza durante unos pocos pasos continuando con los gestos del que avanza, mientras un chorro de sangre manaba por las carótidas seccionadas y breves instantes después el cuerpo se desplomaba tras la inercia de su avance.El corazón de una persona degollada continúa latiendo hasta 25 minutos tras la separación de la cabeza. La respiración, no obstante, se interrumpía completamente casi enseguida.



L. Capitán expresó a la Societé de Biologie de Paris (25 junio 189 sus notas durante la decapitación de Carrara, un asesino indisciplinado y reincidente. Al llegar el momento de enfrentarse a la guillotina, el condenado tenía el semblante sin vida y pálido como un muerto cuando se dispuso su cuello en el aparato. Tras la decapitación, el corte del cuello no mostró rastro alguno de sangre brotando durante un momento, pero cuando la cabeza cayó en el cesto y el cuerpo sobre la tarima de madera, de pronto surgieron unos chorros de sangre hasta un metro de distancia. Este incidente fue definido por Capitán, manifestando que el sentenciado debió padecer un síncope cardíaco que le paró el corazón durante unos instantes a causa de la emoción. La acción física causada por el corte de las carótidas al caer la cuchilla, impulsó las contracciones del corazón que empezó a latir siendo su impulso lo que hizo emanar los chorros de sangre. Y finalizó su escrito declarando que si a Carrara no le hubieran decapitado, igualmente hubiera muerto por paro cardíaco, debido a la impresión y la emoción del miedo.El conocido cirujano y anatomista escocés John Hunter, durante una discusión ante un jurado, fue objetado por uno de sus camaradas. Debido a la reacción del o que experimentó Hunter, murió en el acto al complicarse la angina que padecía.



Nicolas Philibert Hemey D’Auberive escribió un libro publicado en París titulado: “Anecdotes sur les décapités”, en el que narraba la conocida anécdota de María Estuardo, de la que dicen que su cabeza decapitada llegó a hablar. También alude una prueba desarrollada por médicos sobre un individuo joven sentenciado a ser decapitado. Cuando fue degollado, los cirujanos pararon la hemorragia de cabeza y tronco, acoplando ambas partes con la mayor exactitud posible: vértebra con vértebra, nervio con nervio, arteria con arteria, animando la respiración al aproximar líquidos volátiles a la nariz y entonces la cabeza parece que se reanimó. Observaron contracciones de los músculos de la cara y los párpados. Tras algunos otros indicios de vida, el sujeto expiró.Ya el experimento en aquel tiempo fue atrevido, inverosímil y demuestra que las dudas de los cirujanos y doctores eran comunes en cuanto a que la decapitación provocaban la muerte inmediata. Se afirmó también que la cabeza de Carlota Corday, ajusticiada por haber asesinado al revolucionario Jean-Paul Marat, y a la que el verdugo abofeteó mientras levantaba para que la observase todo el pueblo, emitió un quejido de indignación ante aquella ofensa.



La controversia continuó por muchos años y desde el escrito del Doctor Samuel Thomas von Sömmerring, “Sur le supplice de la guillotine” y otros como el Doctor Sue, “Opinion du chirurgien Sue, Professeur de Médecine et de Botanique, sur le supplice de la guillotine”, aparecieron refutaciones del Dr. Cabanis y el Dr. Gastellier, la obra de Leveillé, cirujano del Hôtel-Dieu de París: “Dissertation physiologique” y la obra del Dr. Sédillot el joven: “Reflexions historiques e physiologiques sur le supplice de la guillotine”, hasta la famosa obra imaginativa de Villiers de l’Isle-Adam, “Secret de l’échafaud”.El Doctor Samuel Thomas von Sömmerring decía estar convencido de que si el aire circulase todavía regularmente por los órganos de la voz que no quedaban destruidos, esas cabezas cortadas podrían hablar.



Amparándose en pruebas realizadas sobre miembros amputados de hombres vivos, Soemmering analizó que la sensibilidad podía durar hasta un cuarto de hora. De esto dedujo que la cabeza cortada podía oír y pensar bastante tiempo todavía.A todo esto, el Doctor Jean Sédillot le Jeune aseguraba que el guillotinado estaba muerto ya antes de ser decapitado, desde el instante incalculable en que el pesado cuchillo golpeaba con su enorme contundencia la médula y el bulbo raquídeo antes de seccionarlos.El Doctor Cabanis siempre fue más sensato, ya que señalaba que ningún decapitado pudo contar lo que había sentido.
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Que Tirsteza-- ¬¬

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