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Antiguo 11-11-2010 , 15:09:41   #16
Ba‘al Z'vûv
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Predeterminado Respuesta: el nerd y la porrista 5

Regrese furiosa hasta mi recamara y entré azotando la puerta. Entonces con mucha prisa me vi al espejo y al ver el collarcito alrededor de mi cuello me volvió a hervir la sangre. "¡Maldito Mateo...!" Dije pateando una almohada del piso. “¡Lo voy a matar, a descuartizar, a quemar vivo, a…!”

De repente oí como sonaba el timbre de mi casa y con ansiedad me asome por la ventana, pero solo alcance a ver que alguien entraba aunque sin distinguirlo.

"¿Sera… la persona que Mateo dijo?" Dije intrigada. Entonces oí que alguien subía por las escaleras y en pánico me di cuenta que aun estaba vestida solo con el bikini verde.
Y de repente la puerta de mi recamara comenzó a abrirse lentamente.
Y durante un segundo me paralice, pensando que entraría el tipo más pervertido del mundo a violarme, hasta que un rostro familiar se asomó por detrás de la puerta y vi con alivio que se trataba de Claudia, la vecinita ñoña de enfrente.
"Hola Megan… "Me saludo con timidez.

"H..hola Claudia... "Dije poniendo una cara de confusión. ¿Sería ella la persona que Mateo había enviado? ¿Claudia? ¿Qué relación había…? ¿O seria alguien más…?
Como sea, el que Claudia me estuviera visitando era algo rarísimo ya que nunca habíamos sido muy amigas. Eso porque nuestras personalidades eran completamente opuestas. Mientras que yo era extrovertida, sexy y el centro de la fiesta, Claudia era tímida y callada, siempre muy hacendosita con sus tareas. La típica chica cerebrito que se viste de forma anticuada y sale en el cuadro de honor.

"¿Me puedo sentar?" Preguntó en voz baja, sin atreverse a dar un paso.

"S.si, claro Claudia, estás en tu casa."

"Gracias Megan." Y acto seguido se sentó en el borde de la cama, mirándome en silencio.

Y una duda me asalto en ese momento…

Ahora que lo pensaba, a Claudia nunca le había conocido un novio. Y eso a pesar de que…

… era muy bonita.

Su rostro era como de niña, con unos ojos café súper intensos y una sonrisa tierna, flanqueados por un precioso cabello negro hasta los hombros, muy bien cuidado. Y aunque no era muy alta tenía un cuerpo bien proporcionado, con evidentes curvas en los lugares correctos.
Pero lo dicho: Su forma de vestir del siglo pasado la traicionaba.
Y hoy venia vestida con una combinación particularmente es-pan-to-sa, con una falda de cuadros hasta la rodilla, blusa blanca y zapatos y calcetines negros.
Ay Claudia, -Pensé con una mueca de reproche- Si tan solo aceptaras mis consejos de moda serias súper popular con los chicos.

"Megan... m.mira.. es que… te venía a decir algo." Dijo ella de repente, tartamudeando y bajando la mirada.

"Si, dime."

"E.es.. que, mira... "

Y justo entonces me di cuenta de algo: En el cuello Claudia llevaba el mismo collar que yo.

"¿Quién te dio eso?" Pregunté con ansiedad.

"M.mi Amo…"

La sujete de los hombros con fuerza y vi que se asustó un poco. "A ver, ¿Cómo está eso de que "Tu Amo"?

"Si...bueno… tú también tienes uno. ¿No?" Dijo señalando mi collar.

"No, yo… no, es un malentendido… mira..." Traté de cambiar el tema.

"No mientas, Megan, se que Mateo es tu Amo…"

"Mira, Claudia, son estupideces. ¿Tú crees que YO tendría a un idiota como él de "Amo"?

"Si..." Dijo casi con miedo.

Me cubrí la cara con las manos, tratando de no desesperarme. "Ay Claudia, mira... ok, supongamos que Mateo es mi "Amo". Ahora dime quien es el tuyo."

"También él… " Dijo con una sonrisita tímida.

"Y… ¿Cómo es que se volvió tu "Amo?" Levante una ceja de forma inquisitiva.

"Es que... el tiene unas fotos... y… bueno, igual que a ti."

"¡Ajá…! "Dije sintiendo como el pulso se me aceleraba. ¿Así que el nerdcito había capturado a otra chica más? Esto tenía que detenerse, hablaría con Mateo muy seriamente y…

"Megan, es que... –Me interrumpió Claudia- Te quería decir también que mi Amo me envió a una misión."

"Mira, Claudia, deja de llamarle "Amo" al estúpido ese, ¿Ok? Bueno... ¿Y cuál es esa misión?"

"Es... que..."

Se hizo un silencio incomodo.

"Ay Claudia, ¡Ya dime...!" Dije desesperada.

"Tengo que comerte." Dijo de repente, cubriéndose la cara con muchísima pena.

Otro silencio incomodo.

"A…a ver si entendí. ¿Tienes que… comerme?" Dije alejándome un poquito de ella. Ahora entendía claramente porque Claudia nunca había tenido novio, y al estar frente a ella solamente con un bikini verde comenzaba a ponerme nerviosa.

"S..si...” Dijo bajando la mirada. "¿Me…dejarás?"

"¿Estás loca o qué? ¡NUNCA! Y ahora sal de mi recamara… "Respondí con altanería.

"Dice que te dará 10 fotos si aceptas…"

"Ni por mil, a mi no me gustan las mujeres y…"

"30 fotos."

"Ah… ¿30?"

"Si, dijo que te podría ofrecer hasta 30."

"Bueno… no sé, Claudia. No creo que sea algo…"

"Megan… mira, tu no tendrías que hacer nada. Solo acuéstate y déjame hacer todo yo." Y Claudia me miro con una expresión que no dejó lugar a dudas que eso le fascinaría.

"Bueno... suponiendo que acepto. ¿Cuánto tiempo duraría el… proceso?"

"20 minutos…"

Caminé con ansiedad de un lado al otro de la habitación, pensando. Nunca había estado con una mujer, ni siquiera en fantasías o nada. Pero la oferta parecía inofensiva: 20 minutos de estar acostada en la cama dejándome querer, a cambio de 30 fotos. Y durante todo este tiempo podría imaginar que es un chico el que me estaba comiendo.

"Bueno... pero solo 20 minutos. ¿Ok? Y no me pienso quitar el bikini, va a tener que ser por encimita. ¿Entendido?"

"Si." Dijo sonriente Claudia.

Con muchos nervios me senté en el borde de la cama y rápidamente Claudia se arrodillo en el piso frente a mí, colocando sus pequeñas manos en mis rodillas sin quitar esa expresión de lujuria tan sospechosa. Con un suspiro cerré los ojos, tratando de pensar en otra cosa…

"¿Ya, Megan?"

"Ufff… - Inhale profundamente- Ya…"

Entonces Claudia apretó sus dedos en mis rodillas y me hizo abrirlas un poco. Sentí como se acomodaba en el piso, y de repente…

Un suave soplo de aire entre mis piernas.

"Uf…" Di un saltito.

"¿Te gustó?" Pregunto Claudia.

"Eh... algo, bueno... sigue, ¿Ok?"

Y entonces otro soplidito, esta vez más cerca.

"Uy..."

"¿Ahora si te gustó?"

"N.no... no, pero... continúa..."

Entonces las manos de Claudia sujetaron con firmeza mis muslos interiores, abriéndome un poco más las piernas. Y antes de que pudiera protestar su boca se apretó agresivamente contra mi sexo, chupando y soplando con voracidad por encima de la telita del bikini. "MFmf……mfmf….mfmfmf…."

Y casi me desmayo, porque la sensación era...

…Sublime.
Me mordí los labios tratando de no gemir, pero era dificilísimo. La boca de Claudia daba fuertes empujones contra mi cuerpo, como si fuera una sanguijuela voraz mientras su lengua lamia vigorosamente las áreas alrededor de mi delicado botoncito.

Y la delgada tela de mi bikini no oponía ninguna resistencia, y para fines prácticos era como si su boca estuviera contra mi piel, con cada soplido y resoplido multiplicado por mil gracias a la humedad de mis partes.
Y no pude evitar poner una carita de angustia, ya que a este ritmo contener mis gemidos se estaba haciendo imposible.

"¿T..te gusta así, Megan?" Pregunto Claudia tímidamente, dejando su boca a un centímetro de mi clítoris.

"S..sigue…¿Ok?" Respondí con voz temblorosa.

Y ella obedeció felizmente, y sus labios volvieron a pegarse vorazmente a mi sexo, creando una poderosa succión mientras su lengua se retorcía como serpiente herida entre mis pliegues. Cada contacto me hacía saltar un poquito, por más que tratara de controlarme, y el placer se estaba volviendo insoportable.
Y mi voluntad se evaporaba con el pasar de los segundos…
…y así lo inevitable por fin pasó…

"AAhhhhh….." Un tierno gemido se escapó de mis labios.

Claudia se detuvo por un milisegundo al oír esto, y entonces agarro el costado de mi bikini con los dientes y lo fue haciendo a un lado, dejando mi sexo completamente al descubierto.

"A.Claudia, espera... y.yo…" Trate de decir, sonrojándome.

Pero ella sabía perfectamente que me tenía en sus manos. Y sin pedir permiso colocó sus manos en mi vientre y suavemente me fue empujando hacia atrás, hasta que mansamente quede acostada en la cama.

"¿Podrías... levantar las piernas, Meg?" Pregunto tímidamente.

"S.si…" Dije débilmente, poniéndome roja de la vergüenza.

Y de nuevo su hambrienta boca busco mi sexo y su tierno rostro se hundió entre mis delicados vellos negros, para entonces meterme de golpe su atrevida lengua hasta lo más profundo de mí ser. Inmediatamente arquee violentamente la espalda y mi respiración se aceleró muchísimo, a la vez que comenzaba a sudar de forma incontrolable.
"AAAhhh….." Gemí tiernamente.

Y ese gemido prendió muchísimo a Claudia, que no descansaría hasta hacerme venir. Entonces comenzó a taladrarme el coño como si su lengua fuera un pequeño pene, retorciéndola en mi interior mientras bebía mis abundantes jugos como desesperada. Y mientras tanto sus labios chupaban, lamian, jalaban y frotaban cada milímetro de mi sexo, sin descansar ni un segundo.
Y debido a eso mis gemidos eran cada vez más descarados, hasta el punto en que comencé a preocuparme que alguien en mi casa pudiera oírlos. Entonces apreté las sabanas con impotencia, porque sabía que no podía quedarme callada.

Pero el exquisito placer entre mis piernas era francamente insoportable.
Abrí mi boca y pasé mi lengua de forma lujuriosa sobre mis labios, sintiendo como mi respiración sonaba como la de una hembra en celo. Pero el hecho de saber que era una chica la que me tenía así…
…Me estaba matando.
Y la curiosidad quemaba. Quería voltear a verla, pero… ¿Soportaría ver un rostro femenino entre mis piernas? ¿A Claudia?

Oh Dios, no… no debo voltear a ver…

No debo…
Oh Dios…

Pero lo hice.

Con mucho nerviosismo voltee a ver a Claudia, y al ver su cara entre mis piernas quede como hipnotizada. Su bello rostro tenía los ojos cerrados y ella movía su cara de lado a lado, comiéndome a placer, con su nariz descansando entre mis delicados vellos púbicos. Y su boca y mejillas estaban completamente empapadas con mis jugos.

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