A pesar de ser un nuevo descubrimiento para la ciencia,
los cazadores locales ya conocían la especie. Lo llaman
'nwoah' , que en su dialecto significa 'mono con la cara vuelta hacia arriba', y aseguran que es relativamente fácil de detectar.
Según cuentan los cazadores locales, los monos pasan el verano, entre mayo y octubre, en las altas latitudes de bosques templados y en el invierno
descienden más cerca de las aldeas cuando la nieve hace escasear el alimento.
Las especies de monos chatos se encuentran en China y Vietnam y en la actualidad la mayoría de especies se considera en peligro. Hasta ahora ninguna de las especies se había descubierto en Myanmar. Y también es la primera vez que descubren
un ejemplar negro con el rostro blanco: la cara, la nariz y la barba.
Alimento para los cazadores de Myanmar
Al tiempo que la comunidad científica se alegraba de la aparición de una nueva especie, un mono de nariz chata que estornuda cuando llueve, los cazadores locales de Myanmar (Birmania) que acompañaban a los biólogos en la expedición aprovecharon la ocasión para capturarlo y,
según recoge National Geographic, comérselo pocas horas después.
Los científicos empezaron a buscar a
Snubby después de que los cazadores les hablaran de una
'rara' especie de primates que habitaba en el estado montañoso de Kachim, y que ya habían cazado en alguna otra ocasión.
"Estábamos inspeccionado la zona durante la estación de lluvias y les preguntamos que si tenía sentido buscarlos mientras llovía", explica Frank Momberg, uno de los miembros de la expedición. "Nos respondieron que por supuesto, que era mucho más fácil encontrarlos gracias a los estornudos".

Un ejemplar cazado para convertirse en alimento.
El consumo de carne de mono es una de las principales amenazas de la especie, y muchos primates están en peligro crítico de extinción. Según los cálculos de los científicos sólo quedan entre
260 y 330 ejemplares de estos 'nuevos' monos chatos.
Lo que los biólogos todavía no han descubierto es como la especie ha desarrollado una nariz que deja al mono al descubierto, ya que sus estornudos
los delantan ante cazadores y otros depredadores. "Tenemos que habituarlos a la presencia humana para luego poder estudiarlos en su hábitat", concluye Momberg.