Los buscabroncas en Internet tienen nombre propio: "Trolls". Posiblemente los haya visto escribiendo comentarios incendarios en algún foro o "blog" y sabrá que afearles la conducta no sirve de nada. Los "trolls" disfrutan haciendo perder los estribos, buscan llamar la atención, vengarse de alguien o sabotear el sitio. Lo mejor es pasar olímpicamente de ellos.
Como cualquier comunidad humana, las zonas de charla de Internet tienen sus propias leyendas y mitos. Uno de ellos es el "troll", un personaje usualmente anónimo que manda comentarios groseros a foros, chats y blogs. No entran en este concepto quienes se dejan llevar por una calentura momentánea. El "troll" lo hace siguiendo una fría estrategia.
Aunque la palabra remite a los ogros de los cuentos, su uso en Internet proviene del verbo inglés "to troll", que significa pescar con cebo: el mensaje insultante o bromista del "troll" actúa como anzuelo para que piquen los más sensibles, respondan en masa y se arme la de Dios.
Nada gusta más a un "troll" que provocar montañas de mensajes de protesta. Y si la bromita degenera en una "guerra incendiaria" ("flamewar", en inglés), mejor. Se llama "guerras incendiarias" a las discusiones subidas de tono. El "troll" las crea y también las aviva. Algunas han provocado el cierre del foro en cuestión.
Los "trolls" adoptan personalidades ficticias o bien impersonan a los miembros legítimos del foro. Envían mensajes fuera de tema, hacen preguntas tontas o insultan. Son inmunes a las críticas que provocan. Les divierte irritar a los internautas más inocentes o irascibles,quienes no se percatan de que se está jugando a provocarlos.
En su ensayo "Trolls de Internet", Timothy Campbell explica: "Los "trolls" no captan que hieren a gente real. Para ellos, los demás usuarios no son del todo humanos sino una especie de abstracción digital. Como resultado, no sienten ningún tipo de pena por el dolor que infligen. De hecho, cuanto mayor sea el sufrimiento que causan, mayor es su logro".
Por eso se utiliza la frase "No alimentes al troll" cuando uno de ellos entra en escena. Campbell asevera: "Devolver los insultos a un "troll" sólo sirve para incitarle, por lo que no responderle es anularle. Si intentas razonar con un "troll", él gana. Si insultas a un "troll", él gana. Si chillas a un "troll", él gana. Lo único que los "trolls" no pueden aguantar es que se les ignore".
Neal Stephenson, en su libro "Cryptonomicon", también hace referencia a estos personajes: "Discutir con extraños anónimos en Internet es un juego de bobos porque casi siempre acaban siendo quinceañeros con ínfulas de superioridad y una gran cantidad de tiempo libre, o gente indistinguible de estos".
Para algunos es un deporte, con trucos propios, como invocar a su libertad de expresión o amenazar con denuncias. También se practica en grupo, como explica el "Manual de Invasión de un Foro": "El equipo observa durante un tiempo el foro que quiere atacar. Cada "troll"decide qué personaje falso será y pacta una forma de comunicación privada para ir reconduciendo la estrategia".
El primer asalto es subterráneo: los "trolls" participan en el grupo como un contertulio más, sin crear polémica. En el momento pactado, uno de ellos manda el mensaje incendiario. El resto sembrará la confusión respondiendo airadamente".
La victoria, explica el manual, llega cuando se ha conseguido sembrar totalmente la *******ia: "Los habituales del foro lo abandonan, la mayoría de conversaciones son discusiones, los "trolls" reciben mensajes privados con insultos y el moderador del foro amenaza con echarles".