| Denunciante Ultra
| Respuesta: Armas, drogas y vacunas, la lucha por el occidente Se lucran de la gasolina Pero no sólo el corredor estratégico de occidente es lo que se pelean los combos y bandas delincuenciales. La renta de la gasolina que obtienen al extraer combustible del poliducto en la vereda Buga, del corregimiento de Altavista, ha intensificado el conflicto que se vive en la comuna de Belén.
"La venta de la gasolina es una forma de financiación barata. Los grupos se pegan del tubo por donde pasa y la venden como legal. Hemos identificado sitios como San Antonio de Prado y Altavista, donde los combos delincuenciales se lucran de lo que sacan del poliducto", cuenta Quijano.
En los operativos de la Policía se han sellado dos válvulas para el robo ilegal, han recuperado más de 1.000 galones de combustible y se han decomisado más de 1.000 pimpinas con diferentes capacidades para transportar el combustible. Antecedentes Pero lo que pareciera ser una situación de los últimos meses tiene su último antecedente en 2002.
En la comuna 13, para ese año, los Cap y las milicias del Eln y las Farc se enfrentaban contra el Bloque Magdalena Medio y el Cacique Nutibara de las Auc por el dominio de los barrios de esa zona.
Para cada estructura era fundamental controlar el corredor que conectaba las regiones del Occidente, Norte y Bajo Cauca antioqueño con el Valle de Aburrá. Por allí llegaban las armas, los víveres y los milicianos y paramilitares. Esta situación fue un agravante para la crisis humanitaria que se vivió dentro de la comuna 13.
Pero con las operaciones Mariscal y Orión, el Estado descubrió hasta dónde las milicias habían utilizado la "otra banda", que gracias a su ubicación estratégica les había permitido guarecerse y ostentar un importante poder militar.
Y también evidenciaron las autoridades hasta dónde habían llegado las intenciones de los grupos armados de tomarse violentamente las principales ciudades.
Pero la presencia de grupos armados en estos territorios no paró allí.
Luego se sabría que el bloque Cacique Nutibara, de las Auc, después de derrotar a las milicias, copó estos barrios y también los utilizó como corredor estratégico para su accionar ilegal.
Y como en un fenómeno cíclico, hoy, de igual forma, lo hacen todos los combos delincuenciales que se asientan en esta comuna.
"Las bandas son grupos de mercenarios de adultos y jóvenes, que básicamente han vivido esta guerra durante mucho tiempo y que se pasan de bando sirviendo al mejor postor", asegura Diego Corrales, consultor en temas de Seguridad Ciudadana.
En la maleta de un bus intermunicipal o un auto particular; en un camión y hasta en motos, a cuenta gotas, son introducidas a la ciudad cientos de armas cortas y largas. Como lo cuenta "Niche", llegan camufladas entre racimos de bananos, entre lechugas y tomates. O en un camión cargado de cerdos, que debajo del entablado con excremento, esconde kilos de coca o marihuana.
Las pistolas y fusiles que llegan al país por el Golfo de Urabá, y la droga producida en el Norte y Bajo Cauca antioqueño, van a parar a los combos de las comunas 5, 6, 7, 13 y 16.
Y divididos en dos bandos (los de alias "Valenciano" y alias "Sebastián"), se disputan a muerte por tener el poder de este corredor.
"El Valle de Aburrá se convirtió en un centro logístico en temas de recursos tecnológicos, técnicos, financieros, humanos y de lavado de activos para el crimen organizado. La lucha que se da en los barrios es nada más el último eslabón de cómo los pobres luchan por unas mafias que viven en otro lado de la ciudad", reitera el consultor Corrales. La estrategia en la 13 Para el caso de la comuna 13, la Policía Metropolitana ha identificado a dos grandes bandas que se enfrentan en los 20 barrios que la conforman: La Pradera (liderada por "Sebastián") y San Javier (comandada por "Valenciano"), que agrupan a 25 combos, de unas 450 personas.
Estos grupos son los responsables de las últimas asonadas que impidieron el servicio de transporte público y el acceso de la comunidad a las escuelas, colegios y centros médicos.
Hay dos bandas bien definidas, La Pradera, que hace presencia en los barrios La Pradera, El Corazón y El 20 de Julio, y en los sitios El Morro, La Torre y Travesías. Y la banda San Javier que se asienta en los barrios El Socorro, Antonio Nariño, en las Independencias I y en Eduardo Santos.
Pero lo que más llama la atención en la disputa por la llamada "gallina de los huevos de oro" del crimen organizado, son las consecuencias sobre la comunidad que habita los barrios de la zona noroccidental.
En un informe sobre fronteras invisibles, la Personería de Medellín detalló para la comuna 13 lo siguiente: "en el barrio Juan XXIII, sector La Divisa y el barrio El Socorro, la frontera límite es la estación del metrocable de Juan XXIII. La situación es de permanentes enfrentamientos, homicidios y desplazamientos que se han agudizado en los últimos meses. El conflicto parece tener como eje el control territorial expansivo de la banda La Agonía que se disputa la zona límite con la vereda La Loma, del corregimiento de San Cristóbal, y en donde tiene asiento un grupo al que se conoce como 'los Paramilitares de La Loma'. Las personas que habitan La Divisa no pueden pasar a la Quiebra y los de allí no pueden movilizarse a los barrios La Divisa ni El Socorro". El Cerco Con la creación del Centro de Intervención Integrado para la comuna 13, la Fuerza Pública ha empezado hacer mella en el poder de estas bandas.
Así lo demuestra el último informe sobre homicidios elaborado por la Sijín, el CTI, Medicina Legal y la Secretaria de Gobierno de la Alcaldía de Medellín.
Entre el primero y 30 de septiembre se cometieron 8 asesinatos, presentándose una disminución del 60 por ciento respecto de agosto, cuando se cometieron 20 homicidios en esta comuna.
"Desde mitad de agosto hemos incautado 3 granadas de fragmentación, 2o armas, entre ellas 2 fusiles y 396 armas blancas. Hemos capturado en flagrancia 87 individuos y 20 por ordenes judiciales. Además, hemos decomisado 5 kilos y medio de marihuana", explica el coronel Jorge Salazar Pedreros, coordinador del Centro de Intervención Integrado para la comuna 13.
Y en ese sentido, todas las autoridades civiles, policiales, militares y judiciales, tienen claro que su principal objetivo en las comunas 13, 7, 6, 16 y 5 es recuperar el control de la entrada y salida de Medellín hacia el Occidente y Bajo Cauca del departamento y el Golfo de Urabá.
E impedir que delincuentes como "Niche" sigan ingresando por esta franja, botín de oro del crimen organizado. |