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Antiguo 29-09-2010 , 22:43:49   #214
Don Alcapone
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Cuarto 12: Enamorados.



Un viejo auto gris se mueve en la vieja carretera 53 de santa Laura, son las 10 de la noche, en el interior del auto una joven pareja de enamorados esta conversando, ella era joven quizás de unos 16 años, cabello negro, linda, con unos ojos preciosos, vestía una blusa celeste y unos pantalones jeans grises. El tenía el pelo corto, tenía un polo negro, unos pantalones azules de jeans, se les ve algo preocupados, y asustados.
— ¿crees que mi papá nos encuentre? — preguntó la joven y linda muchacha.
— no, claro que no, ya estamos muy lejos, además, el estaba dormido, seria imposible que nos encuentre, de ninguna menara. —Contestó, su respuesta revelaba duda. — debes tranquilizarte, preciosa, ahora estaremos juntos, nada ni nadie nos va a separar.
—si, estaremos juntos para siempre, ¿verdad? — preguntó ella, acercándose al joven quien conducía.
Se besaron rápidamente.
El joven de quizás unos 18 años continuó majeando, la joven muchacha estaba recostada cerca a la ventana del auto, estaba dormida; el chico también estaba cansado, se podía ver que casi ya no podía mantenerse despierto.
Miró a la chica que descansaba y pensó que lo mejor seria detenerse y descansar un poco.
Para su suerte unas luces a lo lejos indicaban que había algo cerca, quizás un lugar en donde poder pernoctar sin la inseguridad de verse en una carretera solitaria a las 12 de la noche.
Hotel santa maura, decía un gran anuncio luminoso, el joven detuvo el auto y despertó a su novia.
— Despierta, preciosa — le dijo. — vamos, despierta.
— ¿que pasa? ¿Que… que paso? — la chica se despertó algo desorientada y asustada, como alguien que ha pasado un día muy duro.
— Tranquila, no pasa nada, hemos llegado a un hotel — le dijo, ella miro por la ventana “hotel santa Laura” leyó en el aviso luminoso. — vamos, bájate, alquilaremos un cuarto, ahí dormiremos mas cómodos, mi amor.
Ella aun media soñolienta lo siguió.
— Deme una habitación amigo — le dijo el joven al hombre que atendía en la recepción.
— ¿la quieren por cuanto tiempo? — peguntó el recepcionista, mirándolos de arriba a bajo, era lógico lo que suponía.
— la queremos por toda la noche, nos vamos a quedar aquí, amigo. — le contestó
— ok, serán 35 por toda la noche.
— Me parece bien — el joven sacó los 35 de su billetera y pagó.
— Toma tu llave, — colocó la llave en el la habitación en la barra— el cuarto ya está arreglada, no hay agua caliente, pero ni hay un televisor y toallas limpias en el baño. El cuarto esta en esa dirección — les dijo.
— gracias, hasta mañana — tomó la llave, y tomo de la mano a la chica quien y se dirigieron a su habitación.
— ¿que cuarto nos dio? — preguntó la muchacha.
— A ver, déjame ver— el joven miró el llavero que tenia el numero — nos dieron el cuarto 12. — le dijo.
El cuarto 12 estaba en el segundo piso del viejo hotel de paso en la carretera 53, era un cuarto como cualquier otro, tenia su propio baño, una televisión, una gran ventana que daba a la calle, desde la cual se podía ver la carretera 53.
Llegaron a la habitación, no llevaban equipaje, solo tenían lo que traían puesto, se notaba que habían tenido que salir rápido, después de todo estaban huyendo
—Tengo miedo — dijo la joven.
— ¿de que, preciosa? — le dijo el joven sentándose a su lado, en la cama.
— conozco a mi padre, se que en este momento debe estar buscándonos como loco, no va a descansar.
— no te preocupes, mañana temprano continuaremos nuestro camino, saldremos de la ciudad, nos iremos lejos, nadie podrá encontrarnos, seremos felices juntos.— la besó.
El joven se levanto de la cama.
— ahora trata de dormir, ¿si? — se dirigió a la ventana, miro a través de ella corriendo un extremo de la cortina. —yo me voy a quedar despierto un rato mas, vigilando ¿si? Solo por seguridad. — dijo el joven, que seguramente también estaba nervioso, como toda persona que esta escapando.
— Pero es que se me ha ido el sueño—. Dijo la chica que estaba sentada en un extremo de la cama.
— entiendo, pero bueno, de todas formas debes tratar de descansar, ha sido un día duro.
—igual para ti.
— si, pero se que esto te afecta mas a ti, preciosa, aunque lo niegues. — se acerco a ella nuevamente, se sentó a su lado
— no lo voy a negar, ¿pero ya que mas da? Ahora solo importa que comenzaremos una nueva vida, solo los 2.
Ambos comenzaron a besarse.
Poco a poco se fueron entregando a sus deseos a sus instintos, después de todo eran jóvenes y estaban en una habitación de hotel. En ese momento dejaron de lado todas sus preocupaciones, no les interesaba lo que pasaría mañana, solo les importaba que estaban solos, se amaban y que sus cuerpos se llamaban el uno al otro.
Entre besos y abrazos el comenzó a desvestirla, ella se dejaba llevar por la emoción del momento, dejo el pudor de lado, no le interesaba, el comenzó a besarle el cuello, desabrocho botón a botón la blusa de su amada, ella le sacó lentamente el polo que el tenia, ambos se miraron, continuaron besándose, ella se dejaba llevar, desabrochó su bracier, el le ayudó, el comenzó a besarle los senos, ella lo abrazaba y lo presionaba contra su pecho, eran jóvenes, se amaban.
El la recostó en la cama, se coloco sobre ella, continuó besándola.
— te amo — le decía el.
— yo también te amo — le decía ella.
El comenzó a bajar, comenzó a besarle el cuello, los pechos, el vientre. Comenzó a desabrochar su pantalón, bajó mas le sacó las zapatillas, las medias, comenzó a besar muy acalorada y sensualmente sus pies, una clara señal de fetichismo.
Terminó retirándole el pantalón a la chica, continuó con la ropa interior, el también se quitó los pantalones, se acercó a ella, y poco a poco y lentamente comenzaron a amarse sin miedos y sin ninguna censura.
Ella acostada, el sobre ella penetrándola delicadamente, ella gimiendo levemente, disfrutando ese momento de amor y pasión, el la abrazaba y se movía lentamente, gozando del sexo.
Ambos sudando, moviéndose suavemente, el cada ves se movía mas rápidamente, ella gemía mas y mas, tratando de controlarse para no gritar, el también gemía y la miraba a los ojos en todo momento, se amaban, eran jóvenes, eran libres.
El la abrazó fuertemente, estaba a punto de llegar a su clímax esa escena de amor y pasión, el la abrazó fuertemente, rodeándola con sus brazos, ella también.
Un fuerte gemido de parte del joven es la señal de que ha terminado, el la suelta, se deja caer a un lado, mirando al techo del cuarto 12.
— no sabes cuanto te am, mi amor. — le dice el a ella que estaba a su lado también mirando al techo de la habitación 12.
— lamento que tu primera ves haya sido en una habitación tan fea, en un hotelycho de paso. — giro para mirarla a la cara—. Te prometo que…. — algo no andaba bien. — ¿mi amor? ¿Estás bien? — le preguntó a la joven chica que estaba ahí a su lado, ella estaba inmóvil, parecía ensimismada, con la miraba fija.— ¿mi amor, que te ocurre? — el la trató de mover, ella no repondría.
El joven no entendía que pasaba, estaba comenzando a asustarse.
— ¡mi amor! ¡¿Qué te pasa?! ¡Vamos, no juegues conmigo! — le decía a ella que estaba ahí inmóvil, desnuda en el cuarto 12. — ¡¿que te ocurre?! — el joven le tomó el pulso.— no puede ser… no, no….. Esto… esto no puede ser…— no tenia pulso, la joven estaba muerta.
El joven se levantó rápidamente de la cama. Se alejó de ella.
— no… esto debe ser una broma, no puede estar muerta, no…. Es imposible, ¡no! — gritó, se cogía de los pelos, se presionaba la cabeza. cogió su pantalón, se lo puso, obvió la ropa interior, corrió al baño, encendió la luz y se mojó la cara con agua fría. Estaba muy asustado.
— no puede ser, no puede ser, no puede ser, no, no… no puede ser — repetía mirándose al espejo.
Corrió a donde estaba la chica desnuda y muerta.
Volvió a tomarle el pulso.
— no….., no…. — repetía, desesperadamente. — Colocó sus manos sobre el pecho de la chica y comenzó a presionar, en un inútil intento por revivirla. — ¡vamos, respira, mi amor! — trató de darle respiración artificial, también fue un intento inútil. — no… no puede ser, ¡no! — dijo, tratando de no alzar tanto la voz.
El joven desesperando solo de arrodillo a lado de la cama, se cogía de los pelos, se golpeaba la cabeza con sus puños, no podía creer lo que estaba pasando, tenia al amor de su vida a su lado, muerta, desnuda en el viejo hotel de la carretera 53, en el cuarto 12.
Después de un rato de estar en un rincón del cuarto pensando y llorando, sentado ahí abrazando sus piernas en posición fetal, pensó en que va a hacer ahora.
Se levanto lentamente, se acercó al cuerpo de su novia muerta, ella estaba ahí, con los ojos abiertos, desnuda, aun con ciertos fluidos saliendo de su joven cuerpo, con las marcas de los besos que el le había dado.
El sabia que esto no era nada simple, nunca se le había ocurrido una escena así, nunca pensó que una noche de sexo con su novia terminaría sí, pensaba en lo que pasaría con el. Ellos estaba escapando, ahora el tendría que escapar solo, ya que sabia que tarde o temprano darían con ellos, por mas que le había repetido a ella que todo estaría bien, en el fondo el estaba aguatado, no tenia empleo, no tenia un lugar a donde ir, no tenia casi nada de dinero, todo se le había ido en gasolina y en ese cuarto. Pero estaba con ella, ella le daba fuerzas, impulso para seguir, ella fue la que le había dado el valor para robar el auto del padre de la chica, robársela a ella y viajar a donde el destino los lleve, lo peor que podría pasar el pensaba es que su padre los encuentre, y lo separe de ella. ¿Pero ahora? Todo a cambiado, ahora no solo ese hombre lo odiara por robar a su hija, lo odiara por haberla matado.

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