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Antiguo 27-09-2010 , 16:13:05   #2
Don Alcapone
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Predeterminado Respuesta: Santos: ¿hasta dónde irán sus cambios?

sigue....
•La falta de voluntad política para continuar adelante con los cambios;
•La subordinación a los arreglos institucionales del clientelismo;
•La resistencia de ciertos grupos de poder a transformaciones que afecten sus privilegios;
•La intolerancia de las extremas para estimular la solución política al conflicto armado.
Pero hubo además otra constante. El viraje hacia el centro político que propiciaron las élites dejó sin libreto a las fuerzas alternativas que, después de concitar el apoyo popular, perdieron iniciativa política y se fueron evaporando o quedaron en vía de extinción.

Los motivos de Santos

El presidente Santos con su ropaje de la tercera vía a la manera de Tony Blair, parece ser fiel tributario de esa tradición histórica. Ahora bien, para entender la dimensión de los cambios que promete, es necesario identificar las realidades políticas que los explican.

La razón internacional

•En primer lugar, se encuentran las mutaciones en la política internacional. La subordinación incondicional que caracterizó al gobierno de Uribe ante la administración republicana de Bush quedó fuera de lugar, luego del ascenso de Obama. La reducción de la política exterior colombiana a las alianzas y apoyos en su cruzada contra las guerrillas afectó las relaciones con los países vecinos, en particular, con Venezuela y Ecuador. El impacto económico no ha sido menor, pues produjo la pérdida de socios comerciales y bloqueó el acceso a nuevos mercados.
La razón de la guerra

•En segundo lugar, el combate sin tregua a las FARC engendró una nueva realidad en la relación de fuerzas entre el Estado y la guerrilla, la cual sufrió los más duros golpes en el corazón de su estrategia de "canje de prisioneros". La "Operación Jaque" abrió otro momento del conflicto, a partir de una nítida derrota, "no definitiva", de las guerrillas.[3]

Estamos lejos de la simetría en la negociación que pretendieron imponer las FARC en el 2002 y de la opción del llamado intercambio humanitario. Las posibilidades de la toma del poder por la vía armada son nulas aunque se mantenga la capacidad de perturbar el orden público en algunas regiones del país.
La razón antiterrorista

•En tercer lugar, debilitadas las FARC, la retórica antiterrorista fue perdiendo contundencia. Los éxitos de la Seguridad Democrática llegaron a su máximo nivel y demostraron la necesidad de introducir correctivos y hacer ajustes. Pero esta política no capitalizó la superioridad militar alcanzada por el Estado. No hubo una sola iniciativa para consolidar los logros, ni se abrió una nueva exploración hacia la paz en condiciones diferentes.
Pero, además, esa política desnudó sus propias carencias:

•La lucha antisubversiva se adelantó con la lógica del "todo vale" y condujo a la degradación del conflicto;
•Llevó a la protección de políticos y líderes regionales involucrados en alianzas con el paramilitarismo y el narcotráfico; y
•Los controles institucionales y la división de poderes resultaron debilitados.
La razón delincuencial

•En cuarto lugar, el desbordamiento en la capacidad de perturbación de las FARC y la pretensión de compartir el poder político con el establecimiento tradicional engendraron una reacción descomunal para evitar su avance. Uribe fue ungido por banqueros, industriales y élites regionales, legales e ilegales, para cumplir esa misión. A partir de allí se configuró una compleja alianza a cuya sombra se pretendió construir un capitalismo delincuencial.
El viraje de Santos

Esta comunidad de intereses tuvo una incidencia significativa en las esferas del poder central, cuyo desgaste fue notorio. Durante la campaña electoral, la inconformidad ciudadana se expresó en la aspiración de un gobierno decente y una política limpia. Durante unas semanas, la ola verde fue su más cercana expresión. La amenaza de sustituir la alianza uribista provino de una reacción ciudadana contraria a la lógica del "todo vale". Ya para la segunda vuelta, esa esperanza se había esfumado y la coalición uribista, liderada por Santos, había retomado la iniciativa y se aprestaba a dar el giro.



Las élites apegadas a las tradiciones del canapé republicano supieron interpretar esa inconformidad. Ya no era necesario el discurso de la confrontación, ni la apelación a la ilegalidad ni mantener latente una confrontación militar con Venezuela. Tampoco resultaban adecuados los pactos con las expresiones más degradadas del poder regional, de manera que pasamos a una versión modernizante que pretende resolver los problemas con otros métodos, otros lenguajes, pero también con otra visión del Estado y la política.

Agenda para otro escenario

En este nuevo escenario las prioridades de la agenda pública ya no se reducen a lograr la derrota militar de la guerrilla, pues el nuevo centro de la esfera está en dar respuesta al aislamiento internacional, a la creciente desigualdad social, y a la re-institucionalización de la acción del gobierno.

Pero lograrlo implica afectar poderosos intereses y confrontar privilegios:

•Para empezar, los de una clase política tradicional que se acostó uribista y amaneció santista;
•Luego, el poder del latifundio y el paramilitarismo en los cuerpos colegiados y, en particular, en el Congreso de la República;
•Por último, las resistencias de la derecha uribista que cada vez deja ver más sus diferencias con los anuncios de cambio.
¿Todo cambia para que todo siga igual?

Ahora bien, en lo que se refiere a las iniciativas propuestas, el aliento reformista se encuentra aún en el campo de la retórica más que en el de la realidad.

Por ejemplo:

•Los cambios institucionales que se prometen apuntan a concentrar más poder en el ejecutivo;
•La reforma a la justicia restringe la acción de tutela y favorece el presidencialismo al poner en su órbita de poder los órganos de control;
•So pretexto de combatir la enorme corrupción regional, el proyecto de las regalías puede conducir a concentrar el manejo de esos recursos en manos del Ministerio de Hacienda;
•Por la vía de la denominada "regla fiscal" se podría afectar la estructura de la carta de derechos contenida en la Constitución;
•Los derechos de la Corte Constitucional y del Estado Social estarían a discreción de la sostenibilidad fiscal y el equilibrio macroeconómico;
•La reforma política anuncia algunos cambios en la financiación de las campañas, pero no es claro si se endurecerá la responsabilidad de los partidos que tendrían acceso a más recursos públicos;
•La eliminación del voto preferente quedó postergada y el gobierno insiste una vez más en la reelección de alcaldes y gobernadores.
Todo esto tendría alguna compensación si se lograra una ley de tierras que hiciera justicia a los campesinos víctimas del despojo. Se necesitaría también que se garantice un gobierno transparente e inflexible con la corrupción política.

Sin embargo, los obstáculos son múltiples y las señales contraproducentes. Una de ellas: la designación del cuestionado ex ministro Arias en la embajada en Roma. Otra más: la conformación excluyente del Consejo Nacional Electoral.

¿Y los que quedan por fuera?

Existe otro factor que debe ser considerado: la debilidad de una oposición que ayude a impulsar las propuestas de reforma que merezcan apoyo. Digamos que esos grupos son dos, pero que pueden llegar a ser tres:

•Los verdes intentan organizar una fuerza que incida en la política nacional y tenga una participación decorosa en las elecciones del 2011, pero Santos anuncia que gobernará con algunas de sus banderas. Una política de gobierno que se ubica en el centro hará más difícil el propósito que los anima.
•Del Polo trascienden a la opinión sus divisiones internas. Luego del buen desempeño de Petro en el debate presidencial, lo que predomina en el PDA es la falta de imaginación para superar el lenguaje de oposición sin alternativas.
•Y un obstáculo adicional que apenas se perfila: el juego que intentará la derecha agazapada en el uribismo para oponerse a cualquier reforma que afecte los privilegios cosechados en los ocho años anteriores.
La pregunta es si se repetirá la historia del reformismo retórico que antecede a nuevas frustraciones o si, a contrapelo de la tradición, se podrá avanzar algo en la construcción de una democracia para todos.

Por lo pronto, las élites de la altiplanicie respiran tranquilas el aire fresco de la sabana santafereña. Han retornado a lo suyo.

* Director Plural-Centro Estudios Constitucionales.
Ya empezó santos a cambiar.... vamos a ver que otra cosa mas se le ocurre

Don Alcapone no está en línea   Responder Citando
 
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