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Antiguo 06-09-2010 , 22:37:58   #2
Dr Strassman
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Shocked Respuesta: Santos seguirá con el modelo Carimagua

Las importaciones masivas y los TLC arruinan el agro
Como se me pidió, paso a mencionar el tema del Tratado de Libre Comercio. Lo enfoco de la siguiente manera. La tierra es una condición necesaria para la producción agrícola. Salvo casos experimentales, por ejemplo, que alguien en un balcón siembre un tomate, lo cierto es que sin tierra no hay producción agropecuaria. Es una condición necesaria, pero no suficiente. Puedo poseer mucha tierra y no tener cómo desarrollarla. En Colombia hay 6 millones de hectáreas de calidad agrícola subutilizadas, porque la política agropecuaria, no de ahora sino desde hace años, no permite que florezca la producción.

Les cuento un episodio del que voy a seguir hablando muchas veces en los próximos cuatro años. Antes de llegar yo al Senado, cuando era dirigente de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, estaba en una reunión en Ibagué hablando del problema de las importaciones agrícolas, y pidió la palabra un líder indígena de la zona de Coyaima, en el Tolima. El hombre dijo, con la sabiduría que les es propia: quiero dejarles claro, compañeros, que “los indígenas no somos lombrices… no comemos tierra”. Y nos explicó cómo algunos de ellos, aun cuando padecen por un inmenso déficit de tierras, algunas parcelitas sí tenían, pero que se estaban muriendo de hambre porque antes sembraban algodón y ya no, por las importaciones, antes sembraban sorgo y ya no, por las importaciones, antes sembraban maíz y ya no, por las importaciones, y los gobiernos estaban casi que convirtiéndolos en lombrices, pero ellos, con toda razón, se oponían a convertirse en esa clase de bichos.

Señalo la anécdota porque apunta al fondo del debate sobre el libre comercio. ¿Qué es el libre comercio? El libre comercio consiste en que el país se quede con la tierra y se dedique a importar los bienes que se podrían producir en el territorio nacional. Esa la triste historia, ahí están las cifras. Colombia importaba una cantidad relativamente pequeña de comida en 1990 y hemos llegado a importaciones de 10 millones de toneladas. Hoy estamos del orden de ocho, y eso que con cuentas incompletas, porque por ejemplo se dejan de lado los alcoholes, una forma de importación de bienes agropecuarios. El trigo desapareció prácticamente de la faz de Colombia, la cebada otro tanto, el maíz agoniza, las pérdidas en granos son inmensas y eso que no han entrado aún en vigencia los tratados de libre comercio. Y aquí quiero recordar que el jefe de Fedearroz, el día que se firmó el TLC con Estados Unidos, dijo que si se ratificaba el Tratado, se acababa el arroz. Los del gremio porcicultor, que se acababan los cerdos, los de los pollos, que era el peor acuerdo que había podido suscribir gobierno alguno y así cada sector fue poniendo el grito en el cielo frente al TLC con Estados Unidos, quiebra que nosotros en su momento también advertimos. No voy a dar las cifras, pero los datos revelan que la palma africana va a sufrir pérdidas inmensas con las importaciones de oleaginosas de Estados Unidos. Y cuando se analiza este periodo, que ya es de libre comercio, porque el libre comercio entra en operación con el gobierno de César Gaviria, eso es lo que tenemos, así no hayan entrado en vigencia los TLC.

Y entonces nos replicaban los negociadores, puede que sí, senador Robledo, pero vamos a invadir al mundo de exportaciones agropecuarias de Colombia. Paja. ¿Qué estamos exportando? El mismo banano que se exporta desde el siglo XIX, el mismo café que se exporta desde el siglo XIX. Lo nuevo son las flores y la revaluación las está arruinando, porque el libre comercio es con revaluación.

Decir que viva el libre comercio, pero abajo la revaluación es un absurdo. Van juntas las dos cosas. Entonces, ¿de qué es de lo que estamos hablando? De que en libre comercio no hay desarrollo agrario. ¿Por qué ha medio crecido el cultivo de la palma? Porque ahí no hay libre comercio. Si hay algo que esté bien lejos del libre comercio, es el negocio de la palma. Primero nos obliga el gobierno a consumir un ACPM hecho con palma y extremadamente costoso, y lo mismo pasa con los alcoholes carburantes. El consumo es obligatorio. Uno le tiene que echar el agrocombustible al carro quiera o no, así le dañe el motor, y le ponen además un alto precio buscando que sea negocio para los que andan metidos en esa actividad, a quienes se llena de plata de Agro Ingreso Seguro. Y entonces uno se pregunta por qué al resto de sectores no se les aplican esos mismos niveles de protección?

Y ojo, lo que tenemos hoy de agro subsiste porque no ha habido TLC. Y los tratados van a arruinar también el sector lácteo, el último refugio de millones de campesinos, los mismos que arruinó el libre comercio en el trigo, la cebada, el café, en mil partes, ahora refugiados en unas cuantas vacas. No es que lo diga yo, lo afirma Fedegan, gremio amigo del gobierno nacional y en general del establecimiento.

La situación entonces es muy grave. Y cuando le pregunto al doctor Juan Camilo Restrepo para el debate del martes si este gobierno va a pedir que se renegocien los capítulos agrícolas del TLC con Estados Unidos y con Europa –pensaría que se deberían renegociar todos los capítulos, pero bueno, siquiera lo agrícola–, el ministro me dice, no, señor, se mantienen, no hay ninguna razón para hacerlo.

Entonces cuál desarrollo agropecuario con un Renault 4 disfrazado de locomotora en el aspecto presupuestal y con una política de tierras consistente fácilmente en entregarles las tierras de la nación a los inversionistas extranjeros y generar un impacto indeseable por mil razones.

En Colombia nos deberíamos poner de acuerdo, senadores y representantes, para presentar un proyecto de ley que prohíba venderles las tierras a los extranjeros o arrendárselas, como lo están haciendo en Madagascar. Es el tipo de propuestas que a mi juicio deberían contemplar los proyectos de ley. Resumiendo, como ustedes ven, no me hago ilusiones con la política agraria de esta administración. No tengo razones para hacérmelas, pero también digamos, como ya lo advertí, que vamos a esperar.

Insisto en la idea principal: no somos lombrices, los colombianos no somos lombrices, no es posible que nos convirtamos en lombrices. Darle tierra a una persona a la que no se le garantiza poder producir en ella es una especie de estafa descomunal. Y en esto hay que ser serios, porque aquí se mueven mil intereses. Aquí puede haber gente pensando en vender a precios muy altos tierras con las que está encartada para encañengar a otros compatriotas, como se dice coloquialmente.

Mi llamado muy simple es que ojo avizor. Y no se me olvida, lo digo con toda cordialidad y con toda franqueza, porque la franqueza ha de ser el eje del debate político, no se me olvida que el doctor Juan Manuel Santos fue compañero de gabinete del doctor Andrés Felipe Arias y nunca lo oímos expresarse contra el modelo Carimagua.

Pienso que lo que se viene de verdad es convertir en realidad el modelo Carimagua presentándolo endulzado y con flechas almibaradas, como se decía la otra vez. Es esa además la política del Banco Mundial. El representante a la Cámara Wilson Arias lo explicó con toda claridad en un debate en la Cámara. Las tierras y el poder sobre la tierra para el gran capital financiero, trasnacional incluso, y nuestros campesinos convertidos en peones, en siervos de esos grandes empresarios. Pero todo llenando a nuestro país, y esto es lo más grave, de comida extranjera, negándoles la posibilidad a nuestros campesinos y a nuestros empresarios.

Creo, para finalizar, que el modelo agrario colombiano debe ser dual, de campesinos e indígenas por un lado y de empresarios por el otro. Esas importaciones les niegan a nuestros campesinos y a nuestros empresarios la posibilidad no solo de tener una menor desigualdad, en el campo colombiano extremadamente aguda, sino también, sobre todo, de poder producir riqueza, de poder autoabastecernos porque tenemos agua, tierra y gentes suficientes para hacerlo. ¿Lo va a hacer Santos? Esa no es la política que hasta el momento conozco de esta administración.

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ARTICULO 12. CONSTITUCION POLITICA. TRADUCCION LENGUAJE WAYÚU: "Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle el mal en su persona aunque piense y diga diferente........jaime Garzon qepd.
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