Si tan exitoso fue el programa Apollo ¿por qué no han vuelto a la Luna desde entonces?
Porque se terminó la voluntad política de seguir financiando esos costosos viajes. Una vez alcanzados los objetivos principales del proyecto (superar a la Unión Soviética en la carrera espacial, obtener abundante material lunar para investigación, etc.), la clase política no creía justificada la inversión en nuevos viajes lunares tripulados, por lo que realizaron recortes presupuestarios.
En la gráfica de la izquierda se puede observar la evolución del presupuesto de la NASA en relación al presupuesto global de EEUU. Durante la primera mitad de la década de 1960, el presupuesto de la NASA alcanzó su máximo (con motivo del desarrollo del cohete Saturn y la nave Apollo). Sin embargo, a principios de la década de 1970 sufrió un considerable descenso que, de hecho, obligó a la NASA a suspender las misiones lunares Apollo 18, 19 y 20.
A pesar de ello, como ya hemos comentado, los vuelos espaciales continuaron: el programa Apollo fue seguido por el menos costoso (pero no menos ambicioso) laboratorio espacial Skylab, en órbita terrestre, y la misión conjunta soviético-estadounidense ASTP. Las dificultades económicas continuaron, y la NASA se vio obligada a dejar en tierra la estación Skylab B por falta de dinero para el lanzamiento y el posterior mantenimiento de las tripulaciones en órbita terrestre. Desde entonces, dedicó la mayor parte de su relativamente mermado presupuesto al desarrollo de una nave reutilizable, el transbordador espacial, que voló por primera vez en 1981.
Es necesario tener en cuenta que, desde el alunizaje del Apollo 11 en julio de 1969, el interés de la opinión pública norteamericana en los viajes a la Luna había decaído en gran medida. Aunque pueda parecer sorprendente, la última misión (Apollo 17), sin duda la más próspera desde el punto de vista científico, casi no recibió atención mediática en comparación con el primer alunizaje.
No tendría sentido repetir de nuevo las misiones Apollo como tales, ya que parte de las tareas que realizaron los astronautas en aquella época pueden ser actualmente realizadas por sondas automáticas de menor coste, y el próximo objetivo en la conquista de la Luna es una presencia humana permanente, y no de varios días, como era el caso del programa Apollo.
Por otra parte, nótese en el gráfico la inyección económica con motivo del accidente del transbordador Challenger, en 1986.
¿PARA GANAR LA CARRERA ESPACIAL ?- A finales de los años 60 y principios de los 70, Rusia y los EEUU "peleaban" para ver quién era mejor. Los soviéticos iban por delante de los norteamericanos: lanzaron el Sputnik, el primer satélite artificial; pusieron en órbita al primer astronauta, Yuri Gagarin; el cosmonauta Leonov realizó el primer paseo espacial, etc. Además, en enero de 1967, los tres astronautas del Apollo 1 murieron en el incendio de su cápsula durante los entrenamientos. Una vez que los estadounidenses se dieron cuenta de que no podrían enviar al hombre a la Luna, no podían decir: "Muy bien Rusia, nosotros lo dejamos."
¿Y los soviéticos se iban a volver creyéndose el engaño? Habría sido bastante fácil desacreditar a las misiones Apollo si hubieran sido falseadas. Si fuera así, el gobierno soviético habría sido el primero en denunciarlo, mejor que decidir esconder sus fallidos intentos de llevar una tripulación a la Luna. De hecho, los soviéticos seguían de forma rutinaria la trayectoria de los satélites más importantes lanzados por su rival, y las naves Apollo no fueron una excepción (al igual que hacía EEUU con los principales satélites soviéticos). De todas formas, es la FAI (Federación de Astronáutica Internacional), en la que en su día estaba representada la Unión Soviética, la que se encarga de validar oficialmente los récords que tienen lugar en las misiones espaciales, como hizo (entre otros casos) con el primer paseo espacial de Leonov. Por supuesto, no hubo ningún problema con las misiones Apollo, que de hecho ostentan varios récords espaciales.
Los logros iniciales de la URSS fueron excelentes pero, en general, la tecnología espacial soviética fue superada a partir de 1965 por la norteamericana, que prosperó gracias al fuerte impulso económico que EEUU dio a la NASA. Las causas del fracaso del programa lunar tripulado soviético son diversas y complejas, y están tratadas con más profundidad (y por los propios protagonistas) en la excelente página Why did the Soviet Union lose the Moon Race?, pero cabe mencionar la tardanza en el comienzo del programa (los dirigentes comunistas dieron su visto bueno al proyecto en agosto de 1964, tres años después que la NASA). Además, la falta de una financiación adecuada y la peculiar forma de administración del proyecto realizada por el estado comunista lo afectaron gravemente.
En el aspecto técnico, la muerte de Sergei Korolev, el ingeniero jefe del programa espacial soviético, en enero de 1966, supuso importantes retrasos. La construcción del cohete lunar N1 (el equivalente soviético al Saturn V de la NASA) estuvo plagada de incidentes y cambios de diseño: el primero de ellos estalló en febrero de 1969, pocos segundos después del lanzamiento, y los tres vuelos no tripulados de prueba realizados durante los siguientes cuatro años acabaron en fiasco. Por ello, a partir de 1973, la URSS decidió centrarse en el lanzamiento alrededor de la Tierra de las diferentes estaciones orbitales Salyut (mediante cohetes previamente diseñados y fiables, que no tenían la suficiente potencia para llevar una tripulación a la Luna), terreno en el que tomaron ventaja sobre EEUU durante más de dos décadas.
EXTRATERRESTRES - Puede que los astronautas sí estuvieran en la Luna, pero allí se encontraron con naves espaciales alienígenas o con ruinas de civilizaciones anteriores. La NASA decidió ocultarlo todo trucando las fotografías.
Las afirmaciones de supuestos 'encuentros' entre extraterrestres y astronautas en la Luna no se sostienen en ninguna prueba o fundamento, sino en la más pura especulación. Los doce astronautas que pisaron la Luna entre 1969 y 1972 no han declarado nada en ese sentido; es más, han desmentido tales habladurías siempre que han tenido la oportunidad de hacerlo. La Luna ha sido cartografiada casi en su totalidad, y está completamente desierta. Además, las grabaciones de los paseos lunares están disponibles en la página del ALSJ. y hay mas pero no quiero seguir dando
# Vigilancia de los países comunistas
La Unión Soviética, China, Alemania Oriental (adversarios de Estados Unidos por aquel entonces), Alemania Occidental, Reino Unido y otros países siguieron mediante sus radiotelescopios el desarrollo de las misiones Apollo, y en ningún momento denunciaron anomalía alguna. Aunque indirecto, es sin duda un indicio bastante convincente de que no se produjo ninguna conspiración en los viajes a nuestro satélite, dada la enorme rivalidad existente en la época de la guerra fría, y el deseo de los soviéticos de llegar a la Luna antes que los norteamericanos.
# Radioaficionados
Muchos radioaficionados pudieron seguir en directo las conversaciones entre los astronautas y el control de la misión, mediante su propio aparato. Para ello, debían apuntar su antena (que debía tener, al menos, tres metros de diámetro) de forma exacta al lugar del cielo en el que se encontraba la nave espacial, que emitía en una frecuencia cercana a los 2270 Mhz (banda S de UHF). Como ejemplo, se puede leer el relato del radioaficionado Sven Grahn sobre su seguimiento del Apollo 17 mediante este método, en 1972.
# El experimento de la pluma y el martillo
En los vídeos de los paseos lunares de las misiones Apollo, el polvo lunar, los astronautas y sus instrumentos se comportan tal y como lo deberían hacer en ausencia de aire y con baja gravedad (la gravedad lunar es aproximadamente un sexto de la terrestre). Si se hace el vacío en un gran escenario en la Tierra, el polvo caería mucho más rápidamente que en los vídeos lunares, más o menos a la misma velocidad que una roca cayendo en la Tierra.
El astronauta Dave Scott, durante el tercer paseo lunar de la misión Apollo 15, pudo comprobar in situ la teoría de Galileo, al dejar caer al mismo tiempo una pluma y un martillo de geólogo (puede descargar una versión de baja resolución, 0'8 MB, del vídeo del experimento de Scott, o bien una versión de mayor resolución, 6'4 MB). Ambos objetos golpean contra el suelo lunar al mismo tiempo y con la velocidad correspondiente a la baja gravedad lunar. La única razón por la que, en la Tierra, una pluma se retrasaría con respecto al martillo es la resistencia del aire.
También es notorio el comportamiento del polvo lunar, impulsado por las ruedas del vehículo Rover al desplazarse por la superficie; no sólo no se forma una polvareda (como ocurriría en un ambiente terrestre), sino que las partículas eyectadas siguen una trayectoria parabólica perfecta, lo que prueba que se encontraban en un ambiente sin aire y con baja gravedad. Hay muchos más ejemplos de este tipo, y, sin modernos efectos especiales, es literalmente imposible reproducir en la Tierra este comportamiento lunar.
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