El 16 de marzo de 1936, Hitler anunció la vuelta a la obligatoriedad del servicio militar y que las brigadas con fuerzas de seguridad del partido iban a ser reunidas en una nueva formación llamada SS-Verfügungstruppe (tropas de disposición especial), que sería la base de una división de combate completa de las SS.
Unos meses después, el 1 de Octubre de 1936, Hitler estableció el SS-VT Inspectorate y nombró a Paul Hausser comandante del mismo. Hausser, retirado del Reichswehr en 1932, era uno de los hombres más influyentes en la organización de las Waffen SS, y que más tarde llegaría a ser uno de los comandantes más condecorados de toda Alemania. Ascendido ahora a SS-Brigadeführer, su responsabilidad era convertir la Verfügungstruppefügungstruppe en un cuerpo de combate.
En este momento las fuerzas armadas de las SS comprendían los 2.600 hombres de la
Leibstandarte, los 5.040 hombres en los dos SS-VT Standarten
Deutschland y
Germania (cuyas filas serían ampliadas con la anexión del
Der Führer tras la invasión de Austria en 193

, los 3.500 hombres de los batallones Totenkopfverbände, y los 759 hombres del personal de las escuelas de adiestramiento de Brunswick y la de reciente creación de Bad Tölz.
Los regimientos
Deutschland,
Germania y
Der Führer de las SS-Verfügungstruppe estaban entre las unidades utilizadas en la ocupación de los sudetes en octubre de 1938. De hecho, el regimiento
Deutschland había, de una manera bastante irónica, hecho de guardia de honor de los altos cargos extranjeros en las conversaciones de paz de Munich.
El ataque alemán a Polonia el 1 de septiembre de 1939 dio la oportunidad a las inexpertas formaciones de las SS-Verfügungstruppe de Hitler de demostrar a sus detractores de lo que eran capaces.
De todas maneras, a pesar de que se comportaron bien en general, siguieron sin ganarse el respeto de los más altos oficiales del ejército, probablemente de manera injusta, pero el hecho es que el ejército consideraba que habían actuado de una manera demasiada temeraria y arriesgada, sufriendo como resultado unas bajas desproporcionalmente altas. Las SS, por su parte, también criticaron al ejército, insistiendo en que les habían infrautilizado, y afirmando que les habían dado las misiones más peligrosas y difíciles. Seguramente había algo de verdad en ambas partes.