| Denunciante Mítico
| Respuesta: El cumpleaños del amigo de mi marido - Qué haces, vete ya por favor.
- Nunca mi reina, he esperado esto mucho tiempo y no voy a dejar esta oportunidad, mañana me dirás lo que quieras pero hoy no te dejo.
Se levantó y con su verga dura se acercó a mi cara para ponérmela en la boca:
- Pruébala chiquita, prueba y dime si no la quieres.
No pude evitar abrir la boca y sentirla, estaba dura y suave a la vez, gruesa y rica. No dije nada, solo dejé que la metiera al tiempo que sus manos acariciaban mis nalgas y su dedo entraba en mi rajita que ya estaba húmeda por las caricias. En cuanto sintió que no aguantaba más se salió de mis labios para cargarme y ponerme boca abajo levantando mi culo.
- Sube el culito mi reina, quiero contemplar esas nalgas que me han gustado siempre, siénteme por completo.
Apenas levanté el trasero un poco cuando sentí como de un empujón la metía.
- Oye despacito, -le dije en susurros más que en palabras, porque para entonces ya estaba bombeando de la manera más deliciosa. Ya no dije nada, solo me dejé llevar por el momento y en ocasiones sentía que me quedaba dormida sintiéndolo entrar y salir. El sueño me ganaba pero él seguía. Entre sueños sentía la delicia de ser follada por alguien diferente a mi esposo, su verga entraba y salía mientras hablaba, yo me excitaba más por lo que decía.
- Ay nena, cuánto tiempo deseándote, hasta que llegó. Sé que también tú me deseabas por dentro, siente mi carne, disfruta mi verga.
Todo eso decía mientras metía y sacaba su rico pene. Oír todo eso me excitaba más todavía y subía más las nalgas para sentirlo. De pronto aumentó sus embestidas y su miembro tembló dentro de mí. En cuanto sintió que se corría, se dejó caer sobre mí moviéndose como loco, sentí su peso sobre mí y los chorritos calientes que me bañaban por dentro y él seguía hablando:
- Dime que lo disfrutaste, dime que te gustó.
En sueños moví la cabeza dándole a entender que sí lo había disfrutado.
- Dime que volveremos a repetirlo, que vas a ser mía otras veces.
Nuevamente repetí el movimiento de cabeza en señal afirmativa. En cuanto lo sacó sentí como escurría mojándome el trasero, me acarició y me dio un beso en las nalgas.
- Ya me voy linda, gracias por este rico momento, mañana hablamos de esto.
Ahí quedé en mi cama, desnuda y llena de semen de otro, mi marido durmiendo a un lado vestido y yo desnuda por completo, ya no hice nada, así me quedé dormida con los restos del semen y el recuerdo de esa rica follada.
Al otro día desperté antes que mi marido y me metí al baño, el recuerdo estaba vivo y sentía remordimientos y vergüenza, ¿que hacer? Decidí fingir que no recordaba nada, era lo mejor, la pena me mataba, así que lo mejor sería fingir olvido. Ese mismo día por la tarde habíamos quedado a comer en su casa para curarnos la bebida, en cuanto estuvimos en su casa se me acercó y me dijo al oído:
- Gracias por el buen momento, espero poder repetirlo otro día.
- ¿Qué dices, de qué hablas? - ¿No recuerdas lo de anoche?
- No, ¿qué dije o por qué dices eso?
- ¿De verdad no recuerdas nada?
- No, de verdad.
- Mmm, bueno olvídalo, vamos a comer.
Así quedamos ese día, yo sabía que no había creído mi olvido, los dos sabíamos que era mentira pero quizá comprendió mi vergüenza y me siguió el juego. También sabíamos que eso se podía repetir otro día pero de momento había que aparentar indiferencia. Así pasamos la tarde y nadie sospechó nada de lo pasado, ni su esposa ni mi esposo. |