| Denunciante Bronce
| Respuesta: Nascar Por fin.... victoria de Montoya..!!! 1142... desde que saqué las cuentas el domingo en la mañana me gustaba ese número, que sumaba los días que pasaron entre la primera y la segunda victorias de Juan Pablo Montoya en la Copa Sprint de NASCAR. Aunque no soy un aficionado a la numerología, si es que realmente existe, me hizo sonreir esa cifra por muy abultada que pareciera. Ahora aún más porque se quedará así, ya que este domingo en Watkins Glen, el colombiano puso ese contador en ceros nuevamente y dudo llegue a sumar tanto para cuando obtenga la tercera victoria.
Me alegró ver de nuevo al Montoya dominante, bajo control, efectivo cuando hubo que dejarlo todo en cada vuelta, hasta la última milésima de segundo. El Australiano Marcos Ambrose era el villano de esta carrera de película, pero en el momento decisivo se quedó corto y sin explicaciones. "No sé qué paso, tal vez un juego de llantas defectuoso... Después de la última parada en pits, realmente no tuve nada para Montoya. Perdí el balance del auto... Felicitaciones a Juan," dijo quien el sábado lograra su tercer victoria en línea en este pista en la segunda división de NASCAR.
Fue una carrera de dos caballos, con un Ambrose que puso la presión y mostró tener más velocidad que Montoya una vez logró ascender al segundo lugar desde su posición 11 de partida. Cuando llegó a espaldas del auto 42, fue el piloto incisivo que ya hemos conocido antes. Los espejos del auto rojo de Target eran amarillos desde la silla de Montoya y en cada frenada se asomaba el Toyota del excampeón de los V8 Australianos. Hubo luego contacto entre la nariz del 47 y la cola del Chevrolet del Earnhardt Ganassi. Ambrose pasó y pareció tener con qué alejarse.
Sin embargo vino una bandera de precaución, la segunda del día, que los puso de nuevo tête-à-tête. En el reinicio Ambrose perdió la punta y lo lamentaría porque aunque la recuperó más adelante por un giro cuando Montoya entró a pits por última vez, jamás la volvería a tener. Hubo tres banderas de precaución más, pero en ninguna pudo contra Montoya. "Cuando aceleraba el carburador se ahogaba o patinaba las llantas. Fue un drama y no ayudó," explicó Ambrose sobre sus malos relances. Tras la última bandera verde, Montoya se hizo inalcanzable, problema o no para Ambrose con las llantas. En las últimas 16 solo hubo una en la que el australiano fue más rápido y de hecho Montoya marcó la mejor de carrera a 10 del final con un enfático 1min.12.179s.
El márgen de victoria fue abultado: 4.7 segundos y no contra Ambrose sino contra Kurt Busch, pues el de Penske lo sobrepasó en la última vuelta, ya derrumbado. Montoya la celebró en equipo, como correspondía, pues fueron muchas las que tuvieron que perder y de qué formas, para poder finalmente celebrar juntos en Victory Lane. Buena parte del triunfo se le debe a todos los que trabajan, encabezados por Brian Pattie, en la construcción de estos autos que en repetidas ocasiones este año, han mostrado ser de los mejores, o como en Indy los mejores. "Alivio", fue la palabra con la que describió el colombiano su sentimiento de victoria y bromeó con que era la forma de compensar por las palabras duras que tuvo para el equipo la semana pasada en Pocono en la radiocomunicación. Admitió que se pasó hace ocho días.
Fue el fin de semana en el que no se cometieron errores de ninguna parte. Las detenciones en pits fueron buenas, la primera no la más rápida pero si segura ante la amplia diferencia que tenía en punta Montoya en ese momento. La segunda si de ganadores, con 14.6 segundos contras los 15.4 del equipo de Ambrose. Las estadísiticas muestran que los del 42 fueron los quintos más rápidos en pits este domingo. La estrategia fue bien planeada y ejecutada por parte de Brian Pattie, así como los ajustes mínimos en la presión de las llantas para el remate. Desde el viernes, como lo reseñaba en este espacio ese mismo día, su velocidad fue obvia. "Es fácil ir rápido," dijo Pattie que le comentó a manera de elogio su piloto después de las prácticas, refiriéndose al comportamiento del auto. Confiaban en los que tenían.
"¿Saben qué me gustó?" "La alargada a Ambrose al final," refiriéndose a la diferencia que logró ampliar una vuelta tras otra en el remate sobre su rival. Ese sentimiento de superioridad, de control sobre el oponente y la situación, era algo que no tenía hace tiempo. Fue el volver a encontrar su confianza de antaño y el saberse de nuevo ganador. Después de la última parada en pits la victoria estaba toda en sus manos y él la concretó con autoridad. "Ejecutamos todo bien hoy," dijo Montoya. Y si, incluído Ambrose. |