Adolf Hitler no se habría suicidado de un disparo y podría no haber muerto en un búnker, según una nueva investigación realizada por científicos estadounidenses. De acuerdo con los estudios de
ADN realizados por un equipo de expertos de la Universidad de Connecticut, los fragmentos de un
cráneo que durante décadas se han atribuido a Hitler pertenecen en realidad a una
mujer de menos de 40 años. “Teníamos sospechas porque el hueso parecía ser muy delgado, mientras los cráneos de los hombres tienden a ser más robustos”, explica Nick Bellantoni,
arqueólogo y coautor del estudio. Además, según el investigador, “las suturas de los platos craneales corresponden más a alguien de menos de 40 años". Cuando falleció, en abril de
1945,
Hitler tenía 56 años.

Los expertos sospechaban que el
Führer se
suicidió de un disparo en la cabeza junto con su pareja,
Eva Braun, tras ingerir una pastilla de cianuro, evitando así ambos ser capturados por las fuerzas aliadas. El fragmento del cráneo, que muestra una marca de bala, fue sacado del búnker de Hitler en Berlín por los militares rusos y preservado durante años por la inteligencia soviética. Aunque algunos historiadores dudaron de que se disparase a sí mismo, el orificio en el
cráneo parecía consolidar la teoría inicial cuando fue presentado en Moscú, en 2000. Pero el nuevo análisis genético lo cambia todo, y
reabre el debate sobre si Hitler realmente murió en 1945 o si logró escapar con vida de Berlín, como sugieren algunos historiadores.