En la primera Guerra Mundial, dos soldados están en una oscura trinchera en mitad de un combate.
- Oye, tengo unas ganas irresistibles de cagar.
- Pues aquí no lo haces.
- ¿Pero qué dices? ¿No querrás que salga y me juegue la vida, no?
- ¿No querrás que nos quedemos aquí solos oliendo tu mierda, no?
- ¡Eh!... bueno, pues me voy al cráter de enfrente.
- Vale, te cubro...
Este man se va y el otro se queda esperando en la trinchera. Las horas empiezan a pasar y el de la trinchera esta empezando a preocuparse por su compañero, y tiene remordimientos de conciencia. Finalmente, su compañero vuelve sano y salvo.
- ¿Qué te ha pasado?
- Ha sido increíble, al llegar a ese cráter ví una enfermera y he estado comiéndomela durante horas, la hice de todo, por delante, por detrás, vamos, tremendo, después de tres meses sin ver una mujer...
- Vos si sos muy cabrón... pobrecita, el miedo que debe haber pasado.
- Si, pobrecita...
- Oye, ¿y qué tal era para mamarla?
- Pues hombre, ahi está lo malo... que no pude encontrar su cabeza...