Con la brillante actuación que ha tenido la selección femenina sub-20 en el mundial de la categoría en Alemania, queda derrumbada uno de los grandes mitos convertido en chiste por tantos años: las mujeres sí pueden jugar al fútbol, y pueden jugarlo bien.
En una sociedad tan tradicionalmente machista como la colombiana, se hicieron durante años un mito que se prestaba para todo tipo de chistes pesados del tipo de cómo se desempeñarían las mujeres en diferentes áreas como el sector empresarial, la política y, obviamente, el fútbol. Pues hoy en día, estas muchachas nos han dado una gran lección de entrega, sacrificio y trabajo en equipo en un área que siempre creímos exclusivamente del sexo masculino: el fútbol.
Aunque hoy, como cosa rara, nos faltaron cinco centavos para ajustar el peso, la actuación e general de la selección femenina sub-20 ha sido sobresaliente, se han posicionado entre las cuatro mejores del mundo y todo esto lo han logrado a punta de entrega, de colectividad, pero por sobre todo, de amor por la camiseta, ese mismo amor que le ha hecho falta a los 'pechos fríos' de la selección de mayores, que ha sobresalido por las enormes decepciones que nos dan.
Para los machistas consumados esto significa un golpe duro a sus convicciones, este grupo de jovencitas ha dado una cátedra de cómo se debe jugar al fútbol, nos han enseñado que para hacer cosas grandes hay que conseguirlas en equipo, sin búsqueda de protagonismo personal y dando como prioridad el logro colectivo. Un claro mensaje para todos: para el seleccionado mayor, para los directivos de la Federación, para los clubes profesionales, y en general, para todos aquellos que nos gusta el fútbol. Ya no es un chiste, las mujeres pueden jugar al fútbol y lo pueden hacer tan bien o, inclusive, mejor que los hombres.