| Denunciante Mítico
| Respuesta: Pase a ser dominada por mi patron
Laura escucho la lujuriosa proposición y sintió miedo, nunca había pasado por su cabeza el prostituirse, además de que nunca había estado con otro hombre aparte de su marido y sus relaciones con el habían sido mas bien tranquilas y normales, aunque a veces ella había sentido la necesidad de que el la tratara como a una ramera y la hiciera vivir el sexo en las muy variadas situaciones que ella sabia de oídas que existían, un ligero temblor recorrió su cuerpo y contesto:
yo no podría hacer eso que usted quiere don Javier, pero si me pide que le ayude en otra cosa, lo haré, estoy realmente muy necesitada.
No hay otra cosa en la que me puedas ayudar, de manera que o aceptas lo que te propongo o te vas de aquí y me desocupan el departamento.
No sea tan duro don Javier no puedo contestarle ahorita, necesitare tiempo para pensarlo –contesto laura pensando mas bien en la forma de ganar tiempo que en aceptar la proposición.
De acuerdo, tienes todo este día y esta noche para pensarlo, si aceptas te espero el día de mañana a las diez para que comiences con tus obligaciones, y si no aceptas tienes tres días para desocupar mi vivienda y ya ni te molestes en venir a verme pues ya no me interesa tratar mas este asunto.
Esta bien don Javier, lo pensare.
Y otra cosa mas, quiero que tu marido este de acuerdo con esto, quiero que se lo digas y que el lo apruebe, pues no quiero tener ningún tipo de problemas mas tarde, ¿de acuerdo?
Si don Javier, se lo diré.
Laura salio de la oficina y cuando llego a la calle se echo a llorar, la vida le daba la posibilidad de sobrevivir con su esposo, pero a un precio muy alto, el cual quizás no podría pagar.
Estuvo caminando por la calle más de dos horas pensando el asunto y finalmente llego a una decisión, lo haría, se sacrificaría por su esposo con el fin de salvar su matrimonio. Esto pensaba laura como para justificar lo que iba a hacer, pero muy en el fondo sentía el deseo y la curiosidad de enfrentarse con un sexo desconocido, de sentir y experimentar cosas nuevas que su cuerpo y su juventud le exigían, sobre todo ahora que su marido estaba imposibilitado para satisfacerla de manera total. Ideo la forma de decírselo a su marido y se encamino a su casa.
Desde el accidente de su esposo ella no había tenido relaciones sexuales normales, de manera que se había conformado con masturbarse de vez en cuando y también con chuparle la verga a su esposo de vez en cuando, ya que aunque no se le paraba como antes, si lograba que se viniera chaqueteandosela y metiéndosela en la boca, y esto la hacia sentir bien con el pues sentía que ella cumplía con sus obligaciones de esposa aunque ella se quedara siempre a medias y con las ganas de tener un orgasmo.
Llego a su casa y aparentando alegría le dijo a su esposo que si había conseguido el trabajo y que don Javier se había mostrado muy bueno y comprensivo y que podrían seguir viviendo en el departamento sin problemas, pero no le explico en lo que iba a consistir su trabajo, prefirió callárselo por ahora y buscar después el momento propicio para decírselo. y para demostrarle su alegría se hinco ante el y le saco la verga sobandosela de arriba abajo. A el se le salieron algunas lagrimas de gusto y moviendo la mano le dio a entender que estaba muy contento y muy orgulloso de ella.
ya veras que de aquí en adelante nuestra vida cambiara.
Al otro día se levanto, se baño y se arreglo lo mejor que pudo y se fue a trabajar.
Llego a la oficina y de inmediato se presento ante don Javier, el ordeno que pasara y ella entro al despacho en silencio y con la cabeza baja.
Supongo que habrás aceptado mis condiciones, porque de otra manera no quiero verte ni escuchar nada de lo que tengas que decir –dijo don Javier levantándose de su lugar y sentando en un sofá grande que tenía en su oficina.
Si don Javier.
¿se lo dijiste a tu esposo?
Si don Javier.
Muy bien, entonces acércate y siéntate aquí –dijo don Javier señalando sus propias piernas.
Ella dudo un momento pero casi de inmediato camino hacia el y se sentó donde le ordenaban. El le paso la mano izquierda por la cintura y con la derecha le toco los pechos por encima de la ropa, luego le desabrocho la blusa y metió la mano para tocar sus chiches sobre el sujetador a la vez que le decía.
hay varias reglas que ya te iré diciendo con el tiempo, pero la primera de ellas es que siempre deberás venir a la oficina sin ropa interior, con blusas o playeras fáciles de sacar y con falda, nunca con pantalones a menos que yo te lo ordene previamente ¿entendiste?
Si don Javier, ¿tampoco podré traer pantaletas?
Nada, ni calzones, ni sujetador, ni medias, nada debajo de la ropa.
Esta bien don Javier así lo haré.
De acuerdo, levántate y quitate toda la ropa.
¿y si entra alguien en la oficina don Javier?
Don Javier le dio una fuerte nalgada en el momento que ella se levantaba haciéndole pegar un pequeño gritito.
mis órdenes no se discuten pendeja, solamente se obedecen, esa es otra regla que debes seguir, todo lo que yo te ordene lo tienes que hacer sin replicar absolutamente nada, y si tengo que repetir una de mis órdenes te castigare, ¿entendiste?
Si don Javier, perdóneme –contesto ella humildemente comenzando a quitarse la ropa- ¿me quito todo don Javier?
Todo.
Y ella se quito todo quedando totalmente encuerada ante el.
que bárbara –dijo don Javier cuando vio su cuerpo desnudo- pensé que estarías buena pero no me imagine que tanto, da unas vueltas aquí frente de mi y luego vuelve a sentarte donde estabas.
Ella se aproximo hasta el y dio un par de vueltas, y luego se sentó nuevamente en sus piernas. Don Javier procedió a sobarle las chiches, y las nalgas, y los muslos, y la beso en el cuello, en la oreja, en las chiches y en la boca metiéndole la lengua hasta donde podía. Ella luchaba contra su naturaleza pero le era imposible rechazar las caricias del tipo, el hecho de que estuviera manoseando y besando su cuerpo desnudo un hombre como aquel, gordo, feo, y con tanta edad que bien podría ser su padre o quizás hasta su abuelo, y que estuviera sometida totalmente a su voluntad, hacia sentir a su cuerpo una sensación de lujuria y de deseo que nunca había sentido, y quiso que el siguiera e hiciera con su cuerpo lo que quisiera.
que buenas chiches tienes putita, suavecitas y firmes –dijo don Javier- y que nalgotas, redondas y paraditas, ahora veo que no me equivoque al elegirte y que podré gozar mucho tiempo contigo, pero lo haremos poco a poco pues hay mas tiempo que vida, en este momento tengo un poco de prisa así que por ahora solo quiero que me saques la leche con tu boca, arrodillate frente a mi, quitame los pantalones ya que no uso calzones, agarrame la verga y ponla entre tus chiches por un rato y después me la mamas hasta que me venga, y quiero que te tragues todos mis mocos, no debes dejar caer ni una sola gota.
Nunca nadie había alabado sus chiches y sus nalgas, ni siquiera su marido, y fuera de los grosero piropos callejeros, nadie le había dicho lo buena que estaba con las palabras que le dijo don Javier.
Ella se arrodillo como se lo ordenaron, le bajo los pantalones y saco la verga y al momento de verla se sorprendió, era enorme, era casi el doble de tamaño que la de su marido que era la única que ella conocía, y además mucho mas gorda, y sus huevos también eran enormes y peludos. Se acomodo la verga en su pecho y comenzó a masturbarlo lentamente con sus chiches. Las desconocidas sensaciones que sintió laura le inundaron el cuerpo placenteramente, y pensó que ella habría hecho eso de manera voluntaria y sin paga si hubiera sabido lo que iba a sentir. Le agradaba sentirse humillada, le agradaba sentirse una puta, y deseaba que el la degradara todo lo que quisiera. Estaba sorprendida de sus pensamientos pero no le importo nada, ni su dignidad, ni su marido, ni nada, ella solo quería seguir gozando con aquella vergota que tenia entre sus chiches.
Se metió la verga en la boca y aunque no le cabía ni la mitad hizo un esfuerzo por chuparla lo mejor posible para que don Javier gozara y no tuviera queja de ella, le lamió también los huevos y se los metió en la boca uno por uno ya que no le cabían los dos juntos. Y así estuvo por espacio de madia hora hasta que don Javier sintió que se venia, le agarro la cabeza con las dos manos para que no la fuera a retirar y se vino en su boca, laura al sentir la venida de don Javier abrió mas la boca y recibió los mocos tragándolos como pudo ya que la enorme verga le impedía accionar bien la garganta, y cuando el viejo termino se recostó sobre el respaldo del sofá y dijo:
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