Pedro y laura formaban un matrimonio joven, el tenia 38 años de edad y toda la energía y vitalidad que le daba su juventud, y ella tenia 32 años, era de estatura mediana, piel clara, cara bonita y un cuerpo que despertaba los suspiros y chiflidos en la calle, sus vestidos eran flojos y sin gracia, pero tenia todo bien repartido, firme y de buen tamaño. Lo que mas llamaba la atencion eran sus tetas y su soberano culo.
Tenían 9 años de haberse casado sin tener hijos hasta la fecha, pues consideraban que primero tenían que hacerse de un futuro antes de traer niños al mundo. Eran dos jóvenes de clase media baja pero con deseos de progresar, aunque claro que sabían que para progresar no era suficiente con los deseos, también había que prepararse y trabajar muy duro. Al casarse, laura prácticamente no sabia hacer nada y pedro era estudiante de técnico en radio y televisión y trabajaba en un pequeño taller casi como aprendiz, y por lo tanto lo que ganaba era muy poco, de manera que al principio se tuvieron que ir a vivir a un cuarto de vecindad en las orillas de la ciudad.
Seis meses después el termino la escuela, recibió su diploma y encontró trabajo en un taller mayo y con un mejor sueldo, con esto y después de dos años de trabajo pudieron cambiarse a vivir a un departamentito mas decente, en una mejor colonia y en un edificio mas nuevo y mas limpio, claro que gran parte del sueldo de pedro se iba en pagar la renta del departamento, pero esto no les importaba ya que esto les hacia sentir que verdaderamente estaban progresando. Por ese entonces laura entro a estudiar enfermería en una escuela oficial y consideraban que cuando ella terminara sus estudios y pudiera trabajar, progresarían un poco mas, pues ya serian dos sueldos aunque fueran pequeños.
Su gran sueño era poner un taller se compostura de televisiones y para eso ahorraban lo que podían dentro de la medida de lo posible, se privaban de muchas cosas pensando siempre en lograr su sueño de progresar, pero como todo el mundo sabe, el hombre propone, dios dispone y luego llega el diablo y todo lo descompone.
Un desgraciado día pedro tuvo un accidente, al cruzar una calle fue atropellado por un automóvil y el chofer se dio a la fuga dejando al muchacho tirado y herido a su suerte, unos testigos llamaron a la cruz roja y pedro fue llevado al hospital. En el nosocomio lograron salvarle la vida pero pedro quedo casi totalmente paralítico, solo podía mover un poco su mano y su pie derecho.
A partir de entonces la vida cambio para el joven matrimonio, se vieron agobiados por los gastos y sin tener ningún tipo de ingreso ya que naturalmente pedro perdió su trabajo y laura aunque había buscado empleo, no lo consiguió simplemente porque no sabia hacer nada, en su desesperación busco trabajo hasta de sirvienta pero ni eso logro conseguir. En dos meses se habían terminado los pocos ahorros que tenían ya que tuvieron que comprar una silla de ruedas para pedro, y otros des meses después ya se encontraban a un paso de la desesperación, no habían pagado la renta y habían vendido dos o tres cosas de su casa para poder comer y sobrevivir.
El dueño del departamento donde vivían era el señor don Javier, era un tipo como de 55 años, gordo y feo, un indio ignorante que por cosas de la vida había logrado hacer dinero pues aparte del edificio de departamentos tenia también varias casas que alquilaba y una bodega de telas y de ropa en donde ganaba bastante dinero.
Después de cuatro meses de no pagar la renta don Javier les mando decir con el cobrador que tenían que desocupar la vivienda porque de lo contrario los lanzaría a la calle, pedro no decía nada porque no podía hablar aunque se notaba que sufría bastante, y laura ya no sabia que hacer en su desesperación.
voy a ir a ver a don Javier –dijo laura llorando a su marido- le voy a suplicar que no nos lance a la calle, le voy a pedir que nos de mas tiempo para pagarle, y además se me esta ocurriendo que también le voy a pedir trabajo en su bodega, pues no se que vamos a hacer si nos echan de aquí, no tenemos a donde irnos, me horrorizo de solo pensar que tengamos que mendigar dinero en la calle.
Si pedro hubiese podido contestar seguramente que le habría dicho que hiciera lo que quisiera, que no se preocupara por el y que lo llevara a algún centro de asistencia del gobierno.
Al día siguiente laura fue a ver a don Javier a su oficina y después de hacerla esperar dos horas, ella pudo pasar a su despacho. Aunque don Javier ya la había visto en alguna otra ocasión, no había reparado en lo buenota que estaba su inquilina y se le quedo viendo con ojos lujuriosos como si quisiera desvestirla con la mirada, laura se dio cuenta de eso pero no le dio importancia.
vengo a suplicarle que no nos lance a la calle don Javier, en este momento no tenemos para pagarle pero pronto lo conseguiremos y le pagaremos.
Pero de donde me van a pagar mujer si ni tu ni tu marido trabajan, no, lo mejor será que me desocupen el departamento, tienen tres días para hacerlo.
Por favor don Javier dénos mas tiempo, si usted quisiera darme un empleo yo podría pagarle poco a poco.
Y que es lo que sabes hacer para creer que yo puedo darte trabajo.
No se hacer nada –contesto laura bajando la cabeza- pero estoy dispuesta a hacer lo que usted me diga, haré la limpieza, haré los mandados y todo lo que a usted se le ofrezca.
Aunque pudiéramos hacerle así, con lo que yo te pagara por ese trabajo no podrías liquidar tus deudas y aparte darle de comer a tu marido y pagar sus medicinas. Pero se me ocurre una forma de ayudarte, te daré un empleo y te pagare un sueldo para que sobrevivas, no te cobrare las rentas que corren pero si me seguirás debiendo las anteriores.
A laura se le ilumino la cara al saber que don Javier si le daría el empleo y que no le cobraría la renta.
se lo agradezco mucho don Javier no la defraudare y trabajare muy duro para…
esperate no me interrumpas –dijo don Javier- aun no he terminado, te daré el empleo y todo lo demás, pero tu dijiste que harás todo lo que a mi se me ofrezca, ¿es cierto eso?
Claro que si don Javier haré todo lo que a usted se le ofrezca.
Y si se me ofrece que me mames la verga, ¿también lo harás?
Laura se quedo asombrada con lo que escucho, no estaba preparada para responder a semejante pregunta y solo pudo decir:
perdón don Javier no le comprendí bien lo que dijo.
Escuchaste bien y comprendiste bien, lo que dije fue que parte de tu trabajo será chuparme la verga y empinarte mostrándome tus nalgas cada vez que a mi se me ofrezca. Escúchame, yo soy un hombre solo y tengo necesidades sexuales y casualmente en este momento no tengo quien me ayude a satisfacerlas, y si tu quieres hacerme ese servicio yo te pagare tu sueldo, no te cobrare la renta y además te daré una gratificación extra mensual para que puedas afrontar tus gastos, ¿Qué respondes?