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Antiguo 24-07-2010 , 12:19:48   #2
porcelain
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Predeterminado Respuesta: Las hermanas Valenzuela: "Las Poquianchis"

Cuando alguna de las niñas nuevas no quería ceder ante el capricho de algún cliente, ellas se encargaban de arrastrarla de los cabellos por todo el burdel, llevarla a un cuarto y darle de palazos hasta dejarla inconsciente. “La Pico Chulo” también gustaba de matar a palazos a las muchachas, destrozándoles la cara y el cráneo con una tranca de madera. Para 1963, “Las Poquianchis” incursionaron en el satanismo. Alguien les dijo que si ofrecían sacrificios al Diablo, ganarían más dinero y tendrían protección. Desde ese momento, cada vez que llegaban nuevas niñas reclutadas, eran iniciadas en un extraño ritual. Primero las hermanas Valenzuela encendían velas y veladoras, formando una estrella de cinco puntas. Luego llevaban un gallo, el cuál era sacrificado. Entonces Delfina y sus hermanas se desnudaban para untarse la sangre del animal. Desnudaban además a las niñas nuevas, quienes eran violadas y sodomizadas por los cuidadores, mientras “Las Poquianchis” contemplaban la escena y se reían.Después sus ayudantes llevaban a la habitación a algún animal: un macho cabrío o un perro, y obligaban a las niñas a realizar un acto zoofílico para alegría de quienes contemplaban la escena. Después, los hombres llamaban a las demás niñas para empezar una orgía, en la cual “Las Poquianchis” también participaban. Semanas después, comenzarían otro negocio: le quitaban la carne a los cadáveres de las prostitutas que iban asesinando, para venderla por kilo en el mercado. La Secretaría de Salud emitía tarjetas de control falsas, que “Las Poquianchis” utilizaban para presumir que sus muchachas estaban sanas. Estas tarjetas costaban mucho dinero, pero servían para que los clientes estuvieran tranquilos. Por supuesto, muchas de las prostitutas estaban enfermas.
En 1964, Catalina Ortega, una de las nuevas muchachas, consiguió escaparse. Aunque los secuaces de “Las Poquianchis” la buscaron, no lograron encontrarla. Se escondió en el campo y después logró llegar hasta la ciudad. Ahí acudió ante la policía y denunció los hechos. Tuvo suerte: los agentes con los que habló no formaban parte de la nómina de las asesinas. Se ordenó que docenas de policías acudieran al burdel y al rancho. Cuando llegaron, arrestaron a todos y encontraron un cuadro lleno de horror: las mujeres estaban desnutridas, llenas de golpes, violadas y quemadas. La gente, al saber lo ocurrido, se arremolinó en torno a la cárcel para tratar de sacarlas y lincharlas. Docenas de padres que nunca supieron el destino de sus hijas, se dieron cuenta de que habían muerto cruelmente. Más de dos mil personas formaron un tumulto que exigía que las asesinas les fueran entregadas para matarlas en la calle.













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