6. La Lupa Egipcia de 4.800 años
Se trata de un objeto realizado en cristal de roca encontrado en Heluan, Egipto, concretamente en la tumba del faraón Semempses. El objeto se considera actualmente como una lupa y está expuesto en el Museo Británico. Es una lupa de perfección absoluta y se cree que se utilizaba para observar el cielo, pero en lugar de ofrecer respuestas, ofrece muchas preguntas.
La lente tiene una perfección inédita para la época
Si el faraón Semempses, llegó a idear instrumentos para ampliar la imagen como en telescopios o microscopios, se trataría de una proeza increíble. Y lo sería no sólo por la perfección que se necesita para conseguir una lente operativa, sino también por lo necesario para pulir el cristal, el oxido de cerio, que no se descubrió hasta 1803 por el alemán Jakos Berzelius.
5. La copa de Hierro de Wilburton
Esta pieza perfecta de metal fue descubierta en 1912 en una mina de Wilburton, Oklahoma, por Frank J. Kennard, dentro de un bloque de carbón. En una declaración jurada de Kennard el 27 de Noviembre de 1948, el trabajador de la Benton Co, declaró al respecto: “Mientras estaba trabajando en la planta eléctrica municipal Thomas, Oklahoma en 1912, salió a la luz un trozo muy grande y furo de carbón que costaba fragmentarse. Al partir el trozo de carbón con mi martillo, de su interior cayo una especie de taza de metal, dejando un molde perfecto en el carbón que lo albergaba”. Jim Stull, empleado de la empresa estaba presente y corroboro el descubrimiento y la declaración de Kennard. El trozo de carbón provenía de las minas de Wilburton en Oklahoma, las cuales se sabe tiene una antigüedad estimada de 300 millones de años.
Copia de la pieza de hierro original En contra de este objeto tenemos varias cosas, una es la única evidencia procede del testimonio de una persona y eso no tiene carácter científico. El objeto está en la actualidad perdido y sólo Carl Baugh vende copias perfectas del mismo, o al menos eso afirma. Incluso en este sentido, de encontrarse de nuevo el objeto, se podría explicar como un objeto moderno, pues hoy día sabemos que las minas de carbón están llenas de charcos de de agua saturada, si alguien tira allí un objeto, con el tiempo esa agua acaba endureciéndose y pasando a formar parte del estrato en su aspecto exterior. En este caso, si se tuviera el objeto, se podría realizar una sección transversal del mismo y estudiando las capas bajo microscopio se podría saber si pertenece a la capa original o si existe una segunda capa. De los 10 objetos este es el que más dudas ofrece.
4. El Estegosaurio de Angkor
En el complejo arqueológico de Angkor Wat (capital templo), próximo a la ciudad de Siem Riep, se puede observar sobre uno de los muros la figura labrada de un animal familiarmente conocida por los aficionados a los dinosaurios, el Stegosaurio. El conjunto de construcciones se inició a principios del siglo XII y no fue hasta bien entrado el siglo XVI que Angkor Wat comenzó a caer en el más completo de los olvidos. No se entiende como los antiguos pobladores de Angkor plasmaron la imagen de un animal extinguido hace millones de años que solo la ciencia del siglo XX ha logrado recuperar.
Imagen del presunto Stegosauro y su ubicación en el pilar
Los magníficos templos de la selva de Camboya fueron construidos por la civilización Khmer, siglos VIII al XIV de nuestra era, uno de los más grandes constructores de este imperio fue Jayavarman VII, coronado rey supremo en 1181. Muchas de sus construcciones fueron redescubiertas siglos después y rehabilitadas, otras en cambio como en el caso del templo de Ta Prohm, uno de los más pintorescos, se dejo intacto. En una de las esquinas a la entrada del templo hay una columna cubierta con círculos decorativos, en los que se puede apreciar la forma de Stegosaurio. Cientos de círculos de piedra decorativa rodean el complejo con animales conocidos como monos, venados, búfalos de agua, loros. Lo extraño de todo esto es que los talladores de estos relieves del siglo X reprodujeron Stegosaurios extintos hace más de 65 millones de años con la misma precisión que los monos, búfalos, ciervos y otras especies presentes en la época.
3. Nanotecnología en Los Urales
Entre los años 1.991 y 1.993 mientras se hacían prospecciones para la búsqueda de oro, en un área al este de los Urales junto a los ríos Narada, Kozhim y Balbanyu, fueron apareciendo uno tras otro pequeños objetos de escasos centímetros (0,003 milímetros los más pequeños), en unos estratos geológicos situados entre los 3 y 12 metros de profundidad, lo que permitió una datación posterior en función del nivel en el que fueron encontrados que oscilaba entre los 20.000 y los 318.000 años.
Algunas de las piezas encontradas en Los Urales
El análisis efectuado sobre estos objetos por la Academia de Ciencias de Rusia en Syktyvka, capital de la antigua República Soviética de Komí, determinó que la composición de estos objetos era variada. En los objetos más grandes predominaba la presencia de cobre, mientras que en los pequeños se encontraron la presencia de tungsteno y molibdeno. El tungsteno tiene un alto peso atómico al igual que el molibdeno, con un punto de fusión de 3.410 grados centígrados para el primero y de 2.650 para el segundo.
Sorprende enormemente que el tamaño milimétrico de muchos de estos objetos exija una tecnología muy desarrollada para su fabricación, que incluso hoy en día esta en pleno proceso de desarrollo de lo que se ha dado en llamar “nanomáquinas”, pequeños robots destinados a actuar allá donde la mano del hombre es inoperante, como sería el caso de la microcirugía a nivel cerebral o arriesgadas operaciones dentro de los vasos sanguíneos que no son posibles de efectuar con las actuales técnicas quirúrgicas.